domingo, 28 de septiembre de 2008

El Evangelio de hoy


Mateo 21:28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?" Contestaron: "El primero." Jesús les dijo: "Os aseguro que los publícanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publícanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitásteis ni le creísteis."
¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

Les gustaba la conversación; pero no acompañarlo en su camino.
Parece ser una buena forma de observar a las personas citadas en esta Lectura.
Todos deseamos más que sólo hablar; deseamos integridad en nuestras vidas y en las vidas de los demás.
Nos entristece la hipocrecía; podemos perdonar la debilidad y el pecado, pero nos cuesta vivir con un doble estándard.
Criticamos la corrupción en la iglesia y el estado, y esperamos que nuestros líderes hagan lo que dicen. También lo deseamos en nosotros.
En este relato, Jesús parece aceptar que no siempre haremos el bien con buena voluntad.
Toma tiempo para crear buenos hábitos y formas de buen comportamiento.
Él preferiría que hiciéramos el bien contra nuestra voluntad, a que no lo hiciéramos. Esto es realismo humano y espiritual.
El compromiso cristiano es caminar junto a Jesús; es vivir en el mundo como Jesús, llevando sus atributos de compasión y justicia con nosotros. Es tratar de causar el efecto que Él causó en el mundo.
Espacio Sagrado