miércoles, 13 de diciembre de 2017

VALPARAÍSO: CONVERSATORIO CON TONY MIFSUD SJ: PAPA FRANCISCO: UN PENSAMIENTO DESAFIANTE


Este sábado 16 de diciembre, a las 16.30 horas,
en Eusebio Lillo 441, Valparaíso

Invitado: Tony Mifsud sj
Director revista Mensaje

PREPARÁNDONOS PARA LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO

martes, 12 de diciembre de 2017

Conversando con Jorge Costadoat sj. sobre su último libro FRANCISCO: UN PAPA QUE MIRA LEJOS



Nos hemos reunido con nuestro amigo Jorge Costadoat sj y en esta conversación nos cuenta de su último libro, "FRANCISCO: UN PAPA QUE MIRA LEJOS y sobre este libro escribe en la contratapa de él:

"Es opinión común que la Iglesia debe adaptarse, acomodarse o ajustarse a los tiempos. Esta necesidad proviene, además, de la misma índole histórica del cristianismo. Pertenece al dogma de la encarnación que, al hacerse el Hijo de Dios un ser humano como nosotros, tuvo que desarrollarse y llegar a ser adulto como cualquiera. La Virgen le enseñó a hablar, a rezar, entre otras muchas cosas más. Jesús no nació sabiéndolo todo. También la Iglesia en dos mil años ha debido aprender de su experiencia de Cristo. Lo ha hecho con dificultad, formulando su fe en él paso a paso; queriendo siempre comunicar el Evangelio de un modo original a las nuevas generaciones.
El libro en sus manos pretende exactamente eso, en una época en que en muchos países la pertenencia a la Iglesia se desmorona. Los católicos que dejan de creer en la Iglesia, tarde o temprano pueden dejar de creer en Jesucristo. Los motivos de esta crisis son sin duda varios. En cuanto a lo que a mí me interesa, deseo ayudar al papa Francisco a anunciar a Cristo en las claves culturales en las cuales él puede ser comprendido hoy.
Este libro se compone de varias columnas publicadas en portales electrónicos y algunos artículos publicados en revistas teológicas. Por esto mismo, no es obligatorio leerlo de principio a fin. Puede el lector. por tanto, comenzar la lectura por cualquier título y, si se anima, leer también otros






lunes, 11 de diciembre de 2017

Algo para pensar y orar en esta semana


Héroe
¿Qué es un héroe? Héroe es una persona que actúa para ayudar a otras personas. A eso es lo que el Espíritu Santo nos llama. Cuando el Espíritu descendió sobre María, luego que el ángel Gabriel le dijo que iba a ser la madre de Jesús, ¿qué hizo ella? Ella actuó. Empaquetó sus bártulos y viajó a visitar a su prima Isabel. ¿Para qué? Para servirla. Cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, luego de su bautismo por Juan, ¿qué hizo Jesús? Actuó para iniciar su misión y comenzó a servir. Cuando el Espíritu descendió sobre los apóstoles en Pentecostés, ¿qué hicieron ellos? Vencieron sus temores y comenzaron a servir, no solo a un grupo de personas, sino que a todas las naciones.
Nosotros también somos llamados a servir, a no temer. Con el Espíritu Santo ya habitando en nosotros, no hay tiempo que perder. Necesitamos actuar ahora y ayudar a los que nos rodean, ya sea un miembro de la familia, un amigo, un compañero de trabajo, un desconocido en la calle, nuestro medio, nuestra nación o nuestro mundo.
Gary Jansen
Espacio Sagrado

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Decisiones que sí están en nuestra mano por Elisa Orbañanos



Lo hacemos cada día, desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. ¿Qué ropa me pongo hoy? ¿A qué hora quedamos? ¿Envío ese correo ahora o lo dejo para mañana? ¿Dónde cenamos? Nuestra rutina y la forma en la que vivimos nuestra vida están directamente condicionadas por cada pequeña toma de decisiones. Y precisamente, porque lo hacemos a cada momento, en ocasiones banalizamos la capacidad y el impacto de nuestras elecciones.
Un proverbio chino ligado a la teoría del caos dice que «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Y si bien es cierto que no toda opción que escogemos deja la misma huella y, por tanto, no es necesario obsesionarse ni hacer de todo un dilema, sí es importante dejar espacio al discernimiento cuando nuestras alternativas tendrán consecuencias sobre otras personas. Cerca o lejos. Conocidas o no.
Porque a veces tendemos a pensar que solamente las decisiones de los altos mandatarios tienen impacto sobre las vidas ajenas. Agradecerles y culparles a ellos es, sin duda, mucho más sencillo y cómodo que hacernos cargo de nuestras propias responsabilidades e impactos. 

Recibir con indignación noticias como la aprobación por la Corte Suprema de Estados Unidos del veto migratorio, es fácil. Como ciudadanos y ciudadanas mínimamente comprometidas o conscientes, como parte de la Iglesia católica, es natural (y me atrevería a decir que necesario), revolverse. Y ante casos así, lo cierto es que cabría alzar la voz. Estar en contra no es suficiente si no lo expresamos.

Sin embargo, los quehaceres del día a día, las preocupaciones familiares, los exámenes a la vuelta de la esquina y otras muchas inquietudes diarias, nos impiden legítima y habitualmente, hacernos cargo de decisiones ajenas tomadas en otro continente, que afectan exclusivamente a personas a miles de kilómetros.

Pero, ¿Qué hay de las decisiones que sí podemos tomar? ¿Cómo nos posicionamos cuando la capacidad de influir sobre el destino de otra persona es nuestra? ¿Discernimos suficientemente las consecuencias de nuestras elecciones más importantes?

Que todas, todos y cada uno de nosotros podemos poner nuestro granito de arena no es solamente una frase manida, sino toda una realidad. Y cada día tenemos ejemplos. Porque al tiempo que leemos que el gobierno de Trump veta la entrada a familias provenientes de seis de los países más golpeados por el hambre o la guerra en la actualidad, descubrimos que unos cuantos pilotos alemanes, héroes anónimos, dejaron en tierra más de doscientos vuelos en lo que va de año, negándose a deportar a demandantes de asilo de vuelta a Afganistán.

Tomarse el tiempo de analizar uno a uno los casos de sus pasajeros, no entra en las tareas de la descripción de puesto de un piloto. Negarse a despegar con ellos a bordo, puso en riesgo sus empleos y sus carreras. Pero rechazar llevar de vuelta a esas familias a un destino que consideraban inseguro, fue tremendo efecto mariposa positivo sobre el destino de cientos de personas.

Sobre nosotros y nosotras recae la responsabilidad de escoger nuestros aleteos.
Elisa Orbañanos
pastoralsj


martes, 5 de diciembre de 2017

Algo para pensar y orar en esta semana


El Amor de Dios
Por medio de acciones concretas, Jesús nos muestra cómo Dios nos ama. En los Evangelios vemos a Jesús mostrándonos cómo Dios ama, a través de la sanación, del perdón, de la miserocordia y de la compasión. Jesús detecta y responde a las necesidades más profundas de los corazones humanos. A un ciego le da la vista; a un paralítico la capacidad de levantarse y caminar; a un leproso y marginado,  limpia su cuerpo y lo reincorpora a su comunidad; a un mujer enferma hace años, sana su cuerpo y su alma; a una persona pecadora le entrega misericordia y esperanza para un mejor futuro.
Jesús nos muestra cómo Dios nos observa, con ojos de compasión y amor, aceptándonos donde estemos y amándonos tal como somos. Jesús no espera hasta que seamos perfectos, o que nuestras vidas se hayan ordenado, o que dejemos de pecar. Jesús entra directamente en lo revuelto de la humanidad y en su camino encuentra a los heridos, quebrados y sucios
Becky Eldridge
Espacio Sagrado

martes, 21 de noviembre de 2017

Algo para pensar y orar en esta semana. La intuición del niño


Si tengo algo que deseo decir, y que es muy difícil de aceptar por los adultos,
entonces lo escribiré en un libro para niños…

Los niños aún no se han encerrado por miedo a lo desconocido,
a la revolución, o al desbande que busca la seguridad.
Ellos son aún familiares con el vocabulario del mito, que aún no nace.

Madeleine L’Engle
¿Qué era lo que yo amaba cuando era niña/o? ¿En qué creía, y a qué me comprometía, antes que algún adulto me dijera a qué debía comprometerme, o qué debería creer o amar? ¿Lo puedo recordar después de tanto tiempo? Salvo que mi niñez haya sido horrorosa en algún sentido – y algunas han sido – yo disfruté el tiempo, aunque corto, en que confiaba en mi intuición de niño, cuando me comunicaba fácilmente con mi espíritu y con Dios.
Ginny Kubitz Moyer, Jessica Mesman Griffith, Vinita Hampton Wright, and Margaret Silf

Espacio Sagrado

jueves, 16 de noviembre de 2017

La sangre de los mártires... por José María Rodriguez Olaizola, sj



El 16 de noviembre se recuerda el asesinato, en 1989, en la Universidad Centroamericana (UCA), de la comunidad de jesuitas que allí vivía, junto con la mujer que trabajaba en la casa y su hija. Una vez pasada la efemérides, la memoria y el aniversario, antes de que la actualidad envíe al olvido esa noticia, conviene apuntar algunas lecciones que nos da la historia y la vida.
Lo primero es tratar de entender los conflictos. No se trata solo de que el ejército los matara por defender a los pobres (aunque eso ocurrió). Se trata de una historia más larga. Una historia jalonada por otros nombres: Rutilio Grande, monseñor Romero, y tantos hombres y mujeres que, en El Salvador, se implicaron en una lucha por transformar la sociedad. Se trata de la opción de una Iglesia encarnada y enraizada en un contexto herido y golpeado, por leer el evangelio en clave profética y transformativa. Se trata de la valentía de quienes, frente a la conveniencia, la comodidad o la seguridad, eligieron la justicia que nace de la fe. Se trata de la dinámica terrible del pecado que mutila, oprime e intenta imponer su lógica implacable. Pecado que genera estructuras excluyentes. Pecado que ciega a quienes se dejan envolver por su canto de egoísmo y dominio. Pecado que prefiere los golpes a las palabras, las armas a las herramientas, los profetas muertos a los profetas vivos.
Es bueno, y es necesario, conocer esas historias. Entender qué fue la teología de la liberación, y qué puertas abrió en aquel contexto americano, donde la polarización era terrible. Comprender las luces y las sombras personales, eclesiales y sociales que entraron en juego. Vibrar al constatar que la sangre de los mártires no quedó impune, sino que sirvió para remover conciencias, inercias y convenciones –aunque siga, interminable, la batalla entre egoísmo y generosidad, odio y amor, opresión y justicia–.
Si, como se viene anunciando, no ha de tardar la canonización de monseñor Romero, será una gran ocasión para releer su vida, su compromiso y su conversión. Para salir de estereotipos y clichés que todo lo interpretan en claves ideológicas. Y para dejar que estas vidas comprometidas nos recuerden, a los cristianos de todos los tiempos y contextos, que el que no da la vida (cada día), la pierde.
José María Rodríguez Olaizola sj
pastoralsj

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Juzgar con cabeza por Álvaro Zapata sj


Hay veces en que pareciera que no es necesario ir a juicio para castigar a alguien. Es tan evidente el delito, nos horroriza tanto, nos parece tan deleznable que sencillamente esa persona debería ir inmediatamente a la cárcel sin más. No entendemos por qué necesitamos un procedimiento largo y costoso para demostrar algo que ya sabemos todos.
Algo así nos pasa esta semana cuando ha empezado el juicio al grupo que fue detenido por violar a una mujer en Sanfermines, “La Manada”, como son llamados. No podemos entender por qué tiene que transcurrir un año para que esto suceda. ¿Tan complejo es el asunto? Probablemente no, y aunque tenemos razón al pensar que la Justicia es lenta, a veces es necesario dejar transcurrir el tiempo para poder ofrecer una decisión objetiva e imparcial, que verdaderamente proteja a la víctima y no cause más daño. El paso del tiempo nos hace calmar los ánimos, nos volvemos menos viscerales. Eso no significa ser más comprensivo o indulgente. Significa poder asumir todo el daño que se ha causado y dar la respuesta adecuada, proporcionada. No la que nos saldría de las entrañas, que probablemente pasaría por un linchamiento público.
De hecho, durante este último año casi no hemos oído hablar de “La Manada”, y pareciera que los ánimos se han calmado, pero con la noticia del inicio del juicio la visceralidad ha vuelto, el deseo de causarles todo el daño posible corre como la pólvora en las redes y es amplificado por los medios. Pero no olvidemos que toca juzgar con la cabeza, no con el estómago. Incluso cuando creemos tener claro lo que ha pasado, juzgar a alguien tiene unas consecuencias demasiado serias y por eso lo dejamos en manos de profesionales. Porque somos conscientes de que si nos tocara hacerlo entre todos quizás acabáramos colocándonos al mismo nivel del que ha causado el daño, pagando la violencia con más violencia.
Álvaro Zapata sj
pastoralsj

martes, 14 de noviembre de 2017

CEI SANTIAGO: Taller Examinar para ordenar la vida. Comienza hoy


Durante tres sesiones, este taller ofrece una oportunidad única para tomar conciencia de cómo estamos viviendo en la prisa de cada día y pasar de la superficie de nuestro acontecer a reconocer, en la verdad, la mejor versión de uno mismo y así vivir con gratitud y pasión.

San Ignacio de Loyola nos propone examinarse para conocerse, para ordenar la vida, para elegir, para ser libre y servir.

Fechas: 14, 15 y 16 de noviembre

DESTINATARIOS: Público en general.

OBJETIVO: Iluminar y facilitar a los participantes el examinar y ordenar la propia vida, a partir de medios disponibles desde la psicología, desde la experiencia espiritual de Ignacio de Loyola y conocer formas de aplicación práctica, en un espacio guiado.

METODOLOGÍA: Las dos primeras sesiones incluyen exposiciones dialogadas. La tercera sesión contempla un trabajo personal y un coloquio espiritual guiado.

BENEFICIO ADQUIRIDO: Los participantes valorarán el hacer pausa y examen de sí mismos, para vivir con los aportes y modos de San Ignacio, una vida con sentido para “ En todo amar y servir”.

DIRIGIDO POR:
Mónica Poblete (psicóloga) y el P. Juan Díaz SJ.



Lugar: Edificio Padre Arrupe (Lord Cochrane 110, Santiago) (Metro La Moneda)

Horario: De 19.30 a 21.30 horas

Valor: $ 18.000

lunes, 13 de noviembre de 2017

Algo para pensar y orar en esta semana. Agere contra


Hace poco fui impactado por la audacia de la espiritualidad ignaciana. Una pregunta que se nos presenta en los Ejercicios Espirituales es "¿Qué debería yo hacer por Cristo?", y no debemos ser tímidos al buscar una respuesta. Ignacio aconseja a los que realizan los Ejercicios que pidan a Dios lo que desean suceda en sus vidas. Cuando aparezcan los obstáculos debes enfrentarlos siguiendo el principio del "agere contra" - hacer lo contrario. Por ejemplo, si no sientes deseo de rezar, reza más; si te atrae la riqueza, entrega dinero a otros; si no soportas a un/a compañero/a de trabajo, busca pasar más tiempo con ella o con él. Ignacio no era partidario de esperar que las cosas sucedan; le dijo a un jesuíta que se quejaba de su sequedad espiritual, que "ella podía venir por falta de confianza en sí mismo, o en pusinimilidad, y por lo tanto, puede ser curada con lo contrario". Le escribió a jesuítas en Portugal: "Ningún resultado obtenido, que no sea destacado, satisficará la gran obligación que tenéis de superaros." Ser audaces es una forma en que la mayoría de los jesuítas se ven a sí mismos." "Una audacia sagrada, una cierta agresividad apostólica, es una típica forma nuestra de proceder", lo dijo la 34 Congregación General en 1995
Jim Manney
Espacio Sagrado

domingo, 12 de noviembre de 2017

ENCUENTROS CON LA PALABRA POR HERMANN RODRÍGUEZ SJ. “(...) no saben ni el día ni la hora”


La señora Julia Morante es una campesina que estará pasando ya los ochenta abriles. Cuando la conocí, hace unos 20 años, ya viuda y con la mayoría de sus hijos e hijas casados y organizados, seguía madrugando todos los días del año, con lluvia o sin ella, festivos o laborales, a ordeñar las vacas de don Noé Mora, uno de los vecinos ricos de la vereda de Pajarito, en el municipio de Tausa, al norte de Zipaquirá. Ordeñando vacas fue como levantó a su familia en medio de la pobreza digna de los campesinos de esta zona del país. Años más tarde, recordaba a doña Julia cuando le oía decir a un humorista argentino que las vacas no dan leche... se la sacan...
Cuando llegábamos los juniores a su casa todos los fines de semana, hervía un poco de leche y nos brindaba un trozo de pan con una deliciosa taza de leche, todavía humeante. De ella aprendimos algo que en las cocinas de las ciudades no pasa de ser un pequeño incidente, desgraciadamente frecuente, pero que en el contexto de doña Julia era algo muy importante. Según una creencia generalizada entre los campesinos de estas veredas, cuando la leche hervida se riega sobre la estufa de carbón de piedra, las ubres de las vacas de cuartean y esto impide su ordeño adecuado. Por eso, doña Julia estaba muy atenta al momento en que la lecha comenzaba a subir por los bordes de la olleta que usaba para hervirla.
No hay cosa más inesperada, ni más frecuente, que la leche que se derrama sobre las estufas de este país. Si uno se queda mirando la leche, parece que nunca va a hervir. Pero basta un pequeñísimo descuido y las ubres de las vacas sufren las fatales consecuencias; además, limpiar una estufa con leche regada por todas partes, es de lo más incómodo que hay en la cocina.
Según la parábola que Jesús nos cuenta este domingo, esta es una más de las características del reino de Dios: llega sin avisar. Hay que estar preparados, porque no sabemos ni el día ni la hora. Las cinco muchachas previsoras van a esperar al novio, en medio de la noche, preparadas con suficiente aceite para las lámparas. En cambio, las cinco muchachas despreocupadas no llevaban aceite para llenar las lámparas por segunda vez. Por eso, a medianoche, cuando llegó por fin el novio, las primeras entraron a la boda, mientras que las segundas tuvieron que ir a comprar más aceite para sus lámparas. Cuando volvieron diciendo, “¡Señor, señor, ábrenos!”, no fueron aceptadas en la fiesta. Podríamos decir que ya no valió llorar sobre la leche derramada... Por eso, tenemos que estar despiertos y atentos delante de la olla de nuestra vida, como doña Julia, “porque no sabemos ni el día ni la hora”.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Profesor Asociado de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

JÓVENES SANTIAGO: HOY TERTULIA DE CONTINGENCIA



Los Jóvenes de Santiago están invitando a una nueva Tertulia de Contingencia. En esta ocasión  para reflexionar acerca de los desafíos de las elecciones presidenciales. En un contexto de baja participación y desconfianza en la política, ¿Qué estamos eligiendo?

Los invitados son: 
Claudio Alvarado, abogado y magíster en derecho constitucional. Subdirector del Instituto de Estudios Sociales (IES)
Eduardo Saffirio, es un abogado y político chileno, ex diputado de la República.
Moderadora: Ale Fernández, periodista de la Universidad Católica de Chile. 


A las 20.30 horas, después de la Misa, en el colegio San Ignacio El Bosque

Todos invitados

sábado, 11 de noviembre de 2017

Un gran regalo por Cristóbal Fones sj




Quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un tesoro (Cfr. Eclesiástico 6, 15). Eso no tiene precio, nos recuerda el valor de la vida cuando parece que nada tiene sentido. Cuidemos la amistad, agradezcamos en ella la vida.
Nano Stern, (Voy y vuelvo)
Cristóbal Fones sj
pastoralsj

viernes, 3 de noviembre de 2017

JÓVENES SANTIAGO: CELEBRACIÓN DE LOS 20 AÑOS DE LA STORTA

La imagen puede contener: texto

Este año se cumplen 20 años desde que la Storta recibió a su primer grupo y más de 700 personas han pasado por esta experiencia desde entonces, razón por la cual los jóvenes de Santiago están invitando a celebrar un encuentro en el Santuario del Padre Hurtado, a partir de las 16 horas. 

Celebrarán la Eucaristía y posteriormente habrá un compartir entre los que asistan

JESUITAS: Arturo Sosa sobre política y justicia



En su reciente visita a Brasil, el p. General de los Jesuitas, Arturo Sosa, ha pronunciado varios discursos y homilías de gran interés. Extraemos aquí algunos párrafos de su Discurso en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro del pasado 18 de octubre:

El reconocimiento de la esfera pública, como dimensión esencial de la vida humana y social

La comprensión cristiana del ser humano insiste en que nadie puede ser verdaderamente humano aislado, fuera de una vida de relación con otros seres humanos. No existe lo humano en soledad. Lo humano es el vivir de los seres humanos los unos con los otros. La antropología bíblico-cristiana parte de que el ser humano, todo ser humano, es creado a imagen y semejanza de un Dios que es Trino, es decir, de un Dios que es, en sí mismo, comunidad de Amor, que es sí mismo, comunicación, comunión.
(…) El ser humano, por tanto, sólo puede realizarse como ser humano en la red de relaciones con otros seres humanos. De hecho, cada uno de nosotros nace ya inserto en esa red, así llega al mundo y entra a la historia. Poco a poco, uno va tomando conciencia de esa realidad en la medida en que se desarrolla y va aprendiendo a vivir en y desde esa red de relaciones, y así la va fortaleciendo y ampliando (o, infelizmente, en algunos casos, debilitando o dañando) a lo largo de su existencia.
A su vez, la comunidad, como red de relaciones que es, se forma, alimenta y enriquece desde la interrelación de individuos con características propias, pero todos con el elemento común, constitutivo e irrenunciable de la relacionalidad.
Tomando como base esa antropología, que es fundamento de toda y cualquier antropología que se quiera cristiana, no puede negarse que lo público es parte sustantiva de lo humano, de la humanidad.

Reconocer el vínculo indisoluble entre ética y política

Los seres humanos somos, por tanto, constitutivamente comunitarios, en otras palabras, políticos, en el mejor sentido de esa palabra.
(…)
La política es el ámbito de la vida social en el cual se toman las de decisiones públicas o colectivas en la búsqueda del bien común. Es justamente en el ámbito de la búsqueda por esas decisiones que afectan la vida de los humanos en sociedad donde cada uno de los participantes es llamado a vivir un ejercicio de libertad. Pero de una libertad que no es individualista, que decide con base por “capricho”, estrechada por intereses particulares y egoístas, sino una libertad que trasciende al individuo y establece la relación con los demás, es decir, crea la comunidad. Una libertad “para los demás”.
En ese sentido entra la ética como la dimensión de la vida humana en sociedad que ofrece las garantías de lo humano en el proceso de toma de decisiones políticas. La ética coloca a la persona como sujeto libre de las decisiones públicas y privadas, afirmando la importancia de la participación y aporte de cada uno de los involucrados en el proceso, abriéndose a acoger, en el espacio de discusión en común, su punto de vista, su percepción, sus deseos e ilusiones. Pero, a la vez, hay necesidad de una ética que cuya mirada sea ensanchada, amplia, desde la cual la acción política se oriente a propiciar el mejoramiento de la calidad de vida de todos los miembros de la sociedad, los cuales son reconocidos como integrantes de la misma humanidad, todos merecedores de respeto y sujetos de derechos (humanos y ciudadanos).
Por tanto, podemos afirmar que la gran equivocación es, sin lugar a duda, des-vincular la política de la ética. Al hacerlo se les resta humanidad a las personas, los grupos y los pueblos. Cuando eso se da, la política se convierte en instrumento de in-humanidad perdiendo completamente su razón de ser. Y en vez de ser una de las formas más altas de la caridad, se convierte en la más terrible forma de pecar, o sea, de dañar, incluso de aplastar, lo humano, en uno mismo y en los demás.
(…)

Fe y Justicia

Para quienes encuentran en la experiencia religiosa la fuente motivacional de su vida, la justicia es una exigencia de la fe. Por consiguiente, la lucha por la justicia, en su más amplio sentido, se convierte en una dimensión constitutiva e irrenunciable del sentido religioso de la vida, es decir, es una consecuencia del haber experimentado al Dios de la vida, al Creador de la historia humana, enteramente bueno, al que podemos llamar, como nos enseñó Jesús de Nazaret, Abba, Padre. Jesús nos coloca a todos en una relación de fraternidad que conlleva necesariamente la exigencia de que entre los hijos e hijas del mismo Padre, el reconocimiento, la acogida, el respeto, el apoyo, la colaboración y la comunión sean vividos como dimensiones fundamentales de su existir como seres humanos.
La justicia por la que luchamos, inspirados desde la fe, es la del reinado de Dios. La comprensión de lo que significa ese Reinado nace del mismo anuncio que de él hace Jesucristo con su vida y su palabra. Es un Reinado en el que el Rey -Dios Padre- no hace otra cosa que cuidar, sostener, servir a sus hijos e hijas, como nos los hizo ver Jesús de manera radical en la escena del lavatorio de los pies. Lo que Jesús hace es lo que hace a su vez el Padre. Es lo que nos transmite Juan sobre Jesús en su Evangelio: El que me ve, ve al Padre (Jn 14,8) y todavía, Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo. (Jn 5,17)
Nosotros, que, por la acción del Espíritu Santo, hemos acogido la Revelación del rostro del Padre en Jesucristo, Su Palabra hecha ser humano, y que nos hicimos seguidores del Cristo, como camino hacia la vida verdadera, no podemos huir a las exigencias de la justicia, si queremos ser fieles a nuestro nombre de cristianos.
En esa misma línea, la Compañía de Jesús, desde la Congregación General 32ª (1974) comprende su misión como el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta, en cuanto forma parte de la reconciliación de los hombres exigida por la reconciliación de ellos mismos con Dios. La Compañía de Jesús, reunida en la Congregación General 36ª, se comprende, desde nuestra actual realidad mundial, en la misma línea, como un grupo de compañeros llamados a una misión de reconciliación y de justicia.
Desde la perspectiva de la Iglesia Católica y de esta Universidad, la justicia realmente existente en una sociedad se mide desde la perspectiva y situación de los pobres de esa

sociedad. Por eso, los derechos humanos son en primer lugar los derechos de los pobres

entreParéntesis

viernes, 20 de octubre de 2017

El río de los tiempos por Cristóbal Fones sj




En un mundo falsario y arribista, nuestra fe nos empuja al despojo de las apariencias y los montajes que nos dividen. Alentémonos en lenguaje nuevo, más humano, desnudo; que acoja la emoción y promueva el encuentro fecundo entre todos y todas.
Nano Stern (Las torres de sal)
Dejemos los disfraces pa' encontrarnos otra vez 
que la vida se muestre tal como es 
Abramos los candados, los que guardan la razón 
para volver a entrar en la emoción.
Bañémonos desnudos bajo la luz del sol 
que el río de los tiempos nos limpiará. 
bañémonos desnudos bajo la luz del sol 
que el río de los tiempos nos limpiará. 
nos limpiará.
Saquemos las malezas, de los campos del amor 
que la cosecha llegue a su esplendor 
apaguemos el ruido... y encendamos la canción 
para que el canto viva en la intuición
Bañémonos desnudos bajo la luz del sol 
que el río de los tiempos nos limpiará. 
bañémonos desnudos bajo la luz del sol 
que el río de los tiempos nos limpiará.
Cristóbal Fones sj
pastoralsj

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Para este curso: un voluntariado por Iñigo Alcaraz sj



Dicen que el tiempo es oro porque no vuelve. De hecho, se nos escapa continuamente. Lo que sí se puede es donar el que nos llega. Eso es el voluntariado, ofrecerse para atender un resquicio humano, una situación frágil que precisa ayuda. Ser voluntario es conspirar para el bien. Es gratuito y genera lazos de amistad. Sirve a personas concretas que necesitan cosas, tiempo y afecto.
Lo grande de la experiencia de ser voluntario es que es incómoda. Para uno mismo porque exige fidelidad, te esperan aunque tengas exámenes, trabajo o llueva. Para los demás, porque crear lazos lleva un tiempo y exige acomodarse al nuevo que llega. Para la sociedad porque es una brecha de humanidad fuera del mercadeo económico, ese que exige y recompensa. Quizás esta última faceta sea sugerente. Los voluntarios son un inmenso ejército silencioso empujando la sociedad y el mundo hacia el bien ajenos a los intereses y las relaciones de poder. No busca más que dar gratis lo que gratis se ha recibido: criar, educar, alimentar, pasear, enseñar, escuchar, jugar, cuidar al débil…
La alegría de ser voluntario es una revolución social. Es una rebeldía política ante el descuido del bien común y del interés general por parte de todos. Es hacer protagonista a quien de verdad lo merece: el descartado, el olvidado en la cuneta de la Historia. Poner nombre a esos que llaman excluidos. El voluntariado es la puerta de entrada para descubrir fraternidad donde dicen cárcel, manicomio, indigente, sin papeles…
Decía el apóstol Santiago: “te mostraré mi fe a través de las obras.” ¿Qué cristiano no busca tiempo de voluntariado? ¿Qué persona no se conmueve y se compromete para aliviar el sufrimiento de sus conciudadanos? ¿Quién es tu prójimo que está ahí afuera y te necesita? Ojalá nos atrevamos a exprimir nuestro horario para hacer hueco a la amistad, a las aventuras de quién es distinto y vive diferente y, en definitiva, a confabularse para lograr un orden distinto de cosas donde las personas sean lo primero. Y sin foto en red social, por favor. Ese día será el tiempo del Reino de Dios en tu vida y en la de muchos.
Iñigo Alcaraz sj
pastoralsj

jueves, 31 de agosto de 2017

La princesa y la monja que todos llevamos dentro por Álvaro Lobo sj



Hace 20 años nos levantábamos con una noticia que conmocionó al mundo entero: Diana de Gales fallecía en un accidente de tráfico con su pareja en París. Reportajes, flores, lágrimas, homenajes y una canción de Elton John recordaban a uno de los personajes más mediáticos de los años 90. La princesa Diana, que comenzó siendo profesora en una escuela infantil y acabó poniendo en jaque a la monarquía más estable y ganándose el cariño de la sociedad británica. Una vida de novela, con amor y desengaño, lujo y preocupación por los pobres, frivolidad y mucha incomprensión, que acababa con una muerte de película.
A la semana siguiente nos dejaba otro referente del siglo XX. Curiosamente en una antigua colonia británica, no con persecuciones ni escándalos, sino con el cansancio del que da la vida por el Evangelio, con la cara más arrugada y una mirada capaz de transmitir una alegría profunda. Teresa de Calcuta moría sin tanta repercusión mediática, pero con la certeza unánime de ser una profetisa, capaz de dar la vida por los más pobres a pesar de vivir en un desierto espiritual.
Quizás lo fácil es decir que hay dos maneras de ver el mundo, de ser modelo para la sociedad y de vivir. La mala y la buena. La frívola y la sencilla. La rica y la pobre. La que solo sale en la foto y la que se mancha las manos. Pero viendo las dos historias, podemos reconocer que todos llevamos un poco de ambas. Nuestras vidas tienen destellos de felicidad, pero también incomprensión y soledad. Hay belleza pero también arrugas. Alegría profunda y sonrisa de compromiso. Hay postureo y hay trabajo escondido. Tenemos aspiraciones y grandes sueños, pero también tenemos fracasos y ganas de cambiar el mundo. Y en el fondo, aunque no lo sepamos, un deseo común de plenitud, de vivir a fondo y de darnos a los demás, la pregunta es cómo lo queremos conseguir más allá de nuestra propia contradicción.
álvaro Lobo sj
pastoralsj

lunes, 28 de agosto de 2017

Algo para pensar y orar en esta semana. La vida auténtica


La vida auténtica
"La misión de una vida auténtica es siempre una vida que sirve a otras vidas. Puede ser una vida contemplativa en un monasterio, en una profesión de servicio, en ser padres, o ser emprendedores que sacan a personas de la pobreza. Puede ser solitaria o familiar. Puede ser una suerte de compromiso en política o activismo social. Puede ser en medicina, la academia, los negocios, el teatro, servicio público, servicio legal, o muchos otros campos.
Pero al final, al vivir auténticamente, para citar a San Pablo II, es una cuestión de independencia, de comprometerse al bien común. Se trata, en su realidad más básica, de llegar a comprender que el bien de una persona está íntimamente unida al bien de todos los demás, y que esa vida, es una que abraza una responsabilidad hacia la sociedad, en la cual uno es sólo una pequeña parte - incluso los que están de acuerdo contigo y especialmente, los que no están de acuerdo.
Es amar a nuestros vecinos, incluso cuando ellos son mis enemigos - pues al hacerlo, como dijeron los ancianos, sentiremos un toque de lo divino"
Tim Muldoon
Espacio Sagrado

viernes, 18 de agosto de 2017

En el DÍA DE LA SOLIDARIDAD iniciamos el día con pensamientos del PADRE HURTADO



DAR, SIEMPRE DAR
HASTA QUE SE NOS CAIGAN LOS BRAZOS DE CANSANCIO 


EL SENTIDO SOCIAL

El sentido social
es aquella cualidad
que nos mueve a interesarnos por los demás,
a ayudarlos en sus necesidades, a cuidar de los intereses comunes.

Si ensayamos una definición más cabal,
podemos decir que es aquella aptitud
para percibir y ejecutar prontamente. como por instinto, en las situaciones concretas
en que nos encontramos,
aquello que sirve mejor al bien común.

Quien tiene sentido social
comprende perfectamente
que todas sus acciones repercuten
en los demás hombres,
que les producen alegría y dolor;
y comprende, por tanto,
el valor solemne del menor de sus actos.

Santo Tomás llegar a decir
que todo desfallecimiento en cualquier virtud
hiere de alguna manera la justicia social.

...Las manifestaciones cotidianas
de la falta de sentido social
no van manchando con sangre,
pero si de falta de justicia,
de respeto, de delicadeza.

No destruyen un pueblo,
pero le impiden tener el grado de bienestar
a que tiene derecho.

A veces no son falta contra la justicia, 
pero si contra la caridad.
No quitan, pero tampoco dan.
No matan ni roban,
pero tampoco aman ni sirven.

El hondo problema social de nuestros días
¿se resuelva por la vía pacífica?

Los que tienen
¿están resueltos a ceder parte de sus
privilegios
para los que no tienen posean algo?

¿están dispuestos antes de que estalle la revuelta,
o antes que surja la ley
a anticiparse por amor
a lo que después deberán abandonar por la
fuerza?

Padre Alberto Hurtado
Humanismo social, 1947


INSTITUYE "DIA DE LA SOLIDARIDAD" COMO HOMENAJE A SACERDOTE  ALBERTO HURTADO CRUCHAGA
    Teniendo presente que el H. Congreso Nacional ha dado su  aprobación al siguiente
    Proyecto de Ley:
    "Artículo único.- Institúyese el día 18 de agosto de cada año,  que se denominará "Día de la Solidaridad", como homenaje en memoria  del Sacerdote Alberto Hurtado Cruchaga S.J.     
En ese día, se fomentará en todo el país el desarrollo de  acciones de solidaridad con los más necesitados.".
    Y por cuanto he tenido a bien aprobarlo y sancionarlo; por  tanto promúlguese y llévese a efecto como Ley de la República.     
Santiago, 7 de mayo de 1993.- PATRICIO AYLWIN AZOCAR, Presidente  de la República.- Enrique Krauss Rusque, Ministro del Interior.

sábado, 12 de agosto de 2017

PUERTO MONTT: SECUNDARIOS: Eucaristía hoy a las 19 horas

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Ayer con el Consejo Regional

SANTIAGO: JOVENES: II° Jornada de Incorporación. Hoy a partir de las 15.30 horas

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas, exterior y naturaleza

De 15.30 a 18.30 horas
Casa CVX
María Luisa Santander 0290, Providencia

Con mucho ánimo de comenzar nuestro segundo semestre de actividades, los queremos invitar a CASA CVX a seguir profundizando en el estilo de vida CVX desde la etapa universitaria y reencontrarnos en nuestra II° Jornada de Incorporación. 


La actividad es para TODOS quienes participaron de nuestra primera jornada, tengan comunidad o aún no. Todos son bienvenidos. El objetivo es aprovechar cada encuentro para conocernos y dar la oportunidad de compartir la vida con otros. Además, esta será una de las últimas jornadas del año para que comiencen su proceso comunitario dentro de CVXj y donde esperamos realizar la designación de acompañantes de algunas comunidades. 

Así que los esperamos a todos en esta II° Jornada el Sábado 12 de Agosto a las 15.30 horas en Casa CVX (María Luisa Santander 290, Providencia) Cualquier consulta no duden en escribirnos. 

¡LOS ESPERAMOS!
Atte. Equipo de Incorporación CVXj 2017

VALPARAÍSO: CELEBRACIÓN DÍA NACIONAL DE LA CVX. AYER VELA DE ARMAS

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En este Agosto, mes de San Alberto Hurtado SJ, patrón de la CVX en Chile, celebraremos nuestro día nacional con la tradicional Eucaristía y Toma de Compromisos temporales y permanentes, que será presidida este sábado 12 de Agosto por Ismael Aracena SJ, asesor nacional de la CVX en Chile, instancia que prepararon, anoche, comunitariamente con la Vela de Armas 2017. 

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Anoche frente a la Virgen de Montserrat, como Ignacio hace casi 500 años.

viernes, 28 de julio de 2017

CHILE: Celebración del día de San Ignacio en regiones



A continuación les dejamos el horario y ubicación de las misas que se celebrarán por el día de San Ignacio en las diferentes ciudades del país:
Arica
Domingo 30 de julio a las 20:00 hrs. en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Av. Tucapel 2518. La Eucaristía será presidida por el obispo Moisés Atisha.
Antofagasta
Domingo 30 de julio a las 11:00 hrs. en la capilla del Colegio San Luis, ubicado en Baquedano 855.
Valparaíso
Domingo 30 de julio a las 12:00 hrs. en la capilla de la Casa de Ejercicios, ubicada en la calle Eusebio Lillo 447. Organiza la Red Apostólica Ignaciana (RAI).
Padre Hurtado
Domingo 30 de julio a las 11:30 hrs. en la Parroquia San Ignacio, ubicada en camino San Alberto Hurtado 2138.
Además, durante todo el mes los equipos pastorales y capillas de la Parroquia hacen diversas actividades, desde carros alegóricos y ver una película con sentido, hasta la visita a hogares de ancianos y salidas por la noche buscando y sirviendo al Cristo de la calle.

Concepción
Domingo 30 de julio a las 11:30 hrs. en el Colegio San Ignacio, ubicado en la calle Los Batros 2350 en San Pedro de la Paz. La misa la preside Monseñor Fernando Chomalí. Organiza la Red Apostólica Ignaciana (RAI).
Tirúa
Lunes 31 de julio a las 18:00 hrs. en la capilla Nuestra Señora de Lourdes. En esta ocasión, los animadores de la comunidad cristiana renovarán su servicio.
Osorno
Domingo 6 de agosto a las 11:30 hrs. en las dependencias del Colegio San Mateo será la celebración central con los amigos, colaboradores y miembros de la Red Ignaciana de la ciudad.
La Eucaristía para la comunidad escolar del Colegio San Mateo será el miércoles 2 de agosto durante la mañana.

Puerto Montt
Domingo 30 de julio a las 19:30 hrs. en la Iglesia San José de los padres Jesuitas, ubicada en el centro de la ciudad. Organiza la Red Apostólica Ignaciana (RAI).
Jesuitas

Modernidad y tradición ignaciana (I) por Juan Antonio Senent


UN Peace window by Chagall

Augusto Hortal recordaba cómo el fundamentalismo comenzó siendo una respuesta de algunas tradiciones religiosas occidentales ante la erosión de su mundo por el avance de cierta modernidad. Sin embargo, caben otras posibilidades de reacción que no sean acríticas, dogmáticas o que conduzcan incluso a la violencia. De hecho, los sujetos que se sitúan en las tradiciones religiosas pueden compartir un diagnóstico con otros sobre los desafíos o las carencias antropológicas de cierto desarrollo cultural moderno. Y a su vez, tratar de contribuir al enfrentar esas carencias desde sus propias tradiciones de modo razonable, pacífico y convivencial.

Situación y problema de partida

El diagnóstico del que partimos, y al que otros antes han llegado, es que esta­mos en una crisis civilizatoria que convoca nuestra responsabilidad para tratar recrear otras matrices culturales que enfren­ten o traten de en­frentar los déficits actuales de la civilización hegemónica globa­li­zada.
Así, entre estas notas, que constatan la in­digencia que acarrea la misma testificando la radical soledad del ser humano, su despliegue histórico desde la voluntad de poder y la “superación” de la soli­da­ri­dad (Nietzsche), su dislocación en el seno de la realidad cosmológica o natural (Des­car­tes), la ausencia de fundamento de la existencia humana (Heidegger), el des­en­­can­ta­miento ante lo real (Weber) o la falta de sentido de las orientaciones y de­ter­minaciones éticas o axiológicas (Kelsen).
El mundo moderno, considerado en cuanto a la dirección principal del proceso sociohistórico de los últimos cinco siglos que emerge desde Eu­ro­pa y se va proyectando por el globo, genera unas debilidades o incluso cierres que cons­ti­­tu­yen las fronteras en las que trabajar.

Fronteras de la modernidad

Visto este proceso desde nuestra altura his­tórica podemos avanzar una síntesis.
En primer lugar, alza la frontera de la trascendencia. Se termina absoluti­zan­­do el horizonte humano. El ser humano no puede sino afirmar su sole­dad y su des­arraigo. La dimensión de la religación a lo real es opacada. Las formas de inter­conexión son marginadas. Los caminos de la trascendencia o religiosos no son transitables.
En segundo lugar, alza la frontera de los otros. La modernidad afirma un úni­co modo de humanización, no ya para su sociedad matriz, sino como destino universal. La diferencia cultural no es sino algo a superar. Los individuos, blo­ques, se justifican en función de unos criterios normativos que tienen una vali­dez sólo ante su propio cuerpo social, aunque se enuncien bajo una forma universal. Los que se sitúan fuera de los círculos de inclusión y per­tinencia no impugnan la universalidad de su justificación. En la exterioridad de sus fronteras sociales y políticas se reconoce el reverso colonial, o de negación de la humanidad de los otros, de la modernidad hegemónica.
En tercer lugar, alza la frontera de lo otro del sujeto. El cuerpo, la naturaleza, es una frontera para el ser humano que tiene superar por el conocimiento y la do­­minación. Así, la dirección del estar humano en lo real, potencia la actividad sobre la pasividad. La proyección sobre la interdependencia. La manipulación o ex­plotación sobre el respeto y la escucha de lo otro. La naturaleza es recurso, no aquello que también nos constituye y somos.
Desde la formulación a par­tir de los análisis de Ignacio Ellacuría (1930-1989) en el seno del Equipo Je­sui­ta Latinoamericano de Reflexión Filosófica, podemos decir que:
La línea hegemónica que la Modernidad globalizada ha producido implica una ruptura de las relaciones humanizadoras y fundantes de los individuos-grupos-instituciones frente a los otros, la naturaleza y Dios.
En palabras de Ellacuría, “[e]ste horizonte cultural dominante, cuya matriz ex­plicativa se encuentra en la Ilustración, debe ser juzgado desde sus efectos ne­ga­­­tivos: Masa de personas excedentes, naturaleza saqueada y destruida, Dios fun­­cionalizado… Y de un modo global, ruptura de relaciones humanizadoras y fundantes”.

Reconstruyendo puentes

Esta situación tanto de indigencia como de necesidad de reconstrucción de la marcha de la humanidad en sus relaciones constitutivas y, consiguientemente, en la reducción de su identidad y riqueza antropológica, es aquello que constituye nuestro problema civilizatorio. Aquello a lo que las tradiciones están con­voca­das y que pueden y deben responder comunalmente.
El conocimiento de las opciones fundamentales que provocan esas carencias, invita a la recuperación y re­crea­ción de las me­jores posibilidades disponibles en función del discerni­miento sociohistórico pre­vio. Por ello, este conocimiento tiene que avanzar realizando una evaluación y relanza­mien­to de las tra­di­ciones culturales que pretenden reconstruir los ele­mentos dis­fun­cio­nales del vi­­­vir y del hacer humano. La búsqueda de alternativas tiene un carácter dialogal. Esta situación permite y exige también un diálogo entre los sa­beres culturales, religiosos y es­pi­rituales de la humanidad.
Juan Antonio Senent
entreParéntesis