sábado, 25 de abril de 2015

VALPARAÍSO. HOY. Osorno a la luz de la experiencia ignaciana



Acompañará Daniela Cayún Neira cevequiana osornina con compromiso político y eclesial participante del movimiento contra Barros.

jueves, 23 de abril de 2015

EN CLAVE DIOS: El viento


Hay momentos en los que falta el aire. Los días pasan demasiado deprisa.
No da tiempo a hacer nada bien pero hay que hacerlo todo.
Hay momentos en los que la cartera te pesa. La espalda te duele. 
Tienes las piernas cansadas. Hay momentos en los que sudas de tanto correr. 
Tienes el pelo sucio. Las ojeras dibujan tu rostro.
Hay momentos en los que las cosas te salen mal.
Las ilusiones se apagan. Los fantasmas del pasado vuelven a aparecer.
Hay momentos en los que todo esto te puede llegar a asfixiar.
Y entonces necesitas que llegue ese día de viento.Que remueve las hojas secas.
Que te invita a pararte. A cerrar los ojos. A escuchar sin pensar en nada.
Y sentir el viento en la cara que te despeina. Sentir las orejas y la nariz frías.
Dejar que la humedad se te impregne en la piel.
Y dar una bocanada de aire freso.
Y otra.
Y otra.
Y volver a sentirse vivo de nuevo.


Perico Sainz de Vicuña
pastoralsj

martes, 21 de abril de 2015

La justicia en la esencia de la vocación jesuita por Fernando Montes sj


Según el Decreto Cuarto de la CG32


"La explicitación de la justicia en la misión fue una manera de asumir el Concilio"


(Fernando Montes sj).- Este Decreto Cuarto de la CG32, al mostrar en un lenguaje claro y actualizado las circunstancias existentes y los desafíos, ha influido poderosamente en todas las obras de la Compañía y en la formación que ella da a sus miembros.
Inspirados en la visión encarnada del seguimiento de Cristo que ofrecen los Ejercicios de san Ignacio, los documentos fundacionales de la Compañía de Jesús, junto con la proclamación de la palabra y el ministerio de los sacramentos, señalan que la nueva Orden religiosa es "instituida para pacificar los desavenidos, para socorrer y servir con obras de caridad a los presos de las cárceles y a los enfermos de los hospitales, según que juzgáremos ser necesario para la gloria de Dios y para el bien universal".
Reinterpretando en el tiempo esa misión, en 1949 el Superior General de los jesuitas, que fue formador del padre Alberto Hurtado, escribió una famosa carta sobre el Apostolado Social para resaltar esta dimensión de nuestra vida apostólica.
Lo jesuitas chilenos, desde su llegada al país, han contado con algunos religiosos especialmente sensibles a esta dimensión social, como el padre Luis de Valdivia. En 1608, la recientemente fundada Provincia chilena de la Compañía de Jesús elabora un documento en defensa de los indígenas y contrario al trabajo personal esclavizante. Es uno de los más importantes documentos sociales de la colonia en toda América Latina.
En el siglo XX hubo figuras señeras en la actividad social, como Fernando Vives, Jorge Fernández Pradel y Alberto Hurtado, quien escribió sobre ética social y sindicalismo, y fundó el Hogar de Cristo y la Acción Sindical Chilena. Es conocida su frase "la caridad comienza donde termina la justicia", que da prioridad al trabajo de la justicia como condición de otros trabajos. Particular mención merece la labor de la revista Mensaje y del Centro Bellarmino.
Las Congregaciones Generales son el órgano máximo legislativo de la Orden jesuita. Ellas eligen al Superior General. En 1975 la Congregación General 32 (CG32) precisó la misión de la Compañía de Jesús como "el servicio de la fe, del cual la promoción de la justicia es una exigencia absoluta". Este acento en la justicia significa que ésta debe estar presente en todos los trabajos de la Compañía, pues no hay verdadera fe cristiana si no se ocupa de que las relaciones humanas sean justas y, al revés, si no hay proporción cristiana de la justicia integral sin anunciar a Jesucristo y su mensaje de reconciliación. Esta descripción de la misión se hizo en el famoso Decreto Cuarto de la CG 32, que marcó profundamente todo el trabajo jesuita, generando en cierto modo un antes y un después.
No puede entenderse ese Decreto si no se tiene en cuenta el Concilio Vaticano Segundo, que invitó a discernir los signos de los tiempos y a ocuparse de la pena y alegría de toda la humanidad. En cierto modo, la explicitación de la justicia en la misión fue una manera de asumir el Concilio. Es necesario también recordar la Conferencia de Medellín que, aplicando el Concilio a América Latina, habló de la injusticia institucionalizada. Esta Conferencia tuvo ecos en todo el mundo. Como concreción de la nueva actitud eclesial, hay que tener presente los dos sínodos mundiales que abordaron el problema de la justicia y de la evangelización del mundo actual en 1971 y 1975. Ellos tuvieron influjo directo en la Compañía de Jesús.
Antes de la votación que aprobó el Decreto Cuarto, el padre Pedro Arrupe, General de la Compañía, se dirigió a los congregados para advertirles proféticamente las consecuencias que tendría ese Decreto. Hizo ver que muchos de nuestros amigos y bienhechores se alejarían de nosotros, que afrontaríamos problemas en todas nuestras instituciones y que probablemente muchos hermanos tendrían que pagar con el martirio la promoción de la justicia y la defensa de los pobres.
Como decíamos, esas palabras fueron proféticas porque a partir de la promulgación del Decreto se generaron, como era de esperar, conflictos dentro de la misma Compañía y con la Iglesia. Varios jesuitas han pagado con su vida este modo de entender nuestra misión. Cabe recordar, entre otros, el martirio del P. Bosco Burnier, del P. Rutilio Grande y de los seis jesuitas en El Salvador.
A partir de esa definición se ha ahondado la opción por los pobres y la inserción en el medio popular; y en el mundo académico-universitario y en los Centros Sociales, la investigación que ha ayudado a entender la justicia desde sus raíces estructurales. Esta opción ha sido particularmente relevante en una cultura globalizada de carácter neoliberal que ha sido poco sensible a las desigualdades sociales, extendiendo por el mundo una fuerte iniquidad.
El hombre de hoy tiene los medios para hacer el mundo más justo y solidario... peroparece no tener voluntad para introducir los cambios necesarios. Se precisa más que nunca trabajar en la transformación de las actitudes y tendencias que tendrá la injusticia y que alimentan las estructuras de opresión.
Este Decreto, al mostrar en un lenguaje claro y actualizado las circunstancias existentes y los desafíos, ha influido poderosamente en todas las obras de la Compañía y en la formación que ella da a sus miembros, invitándolos a ir a las fronteras, a establecer un diálogo con el mundo actual y presentar una fe verdaderamente integral.
Fernando Montes, rector de la Universidad Alberto Hurtado de Chile
RD

ESTÁ PASANDO. Cementerio de agua y sal


Mare nostrum le llamaron los romanos cuando era el centro de una civilización que dio origen a lo que llamamos “occidente”. A sus aguas han mirado generaciones desde las costas españolas a las turcas. También ha sido escenario de batallas y guerras. Serrat le dedicó una preciosa canción cuya melodía nos viene a la cabeza con solo escuchar su nombre: Mediterráneo.

Ahora este legendario mar es un cementerio, de sueños y cadáveres. Esta pasada semana unas mil personas, en dos naufragios, han perdido la vida en sus aguas. El año pasado 3224. Duele cuando la prensa dice que mueren “sin papeles”, “inmigrantes ilegales”, “africanos”. Son mujeres, niñas, hombres, que seguramente con más miedo que otra cosa, se metieron hacinados en barcos pesqueros soñando poder vivir con dignidad al otro lado del mar. Huían de guerras, pobreza, persecución, injusticias, del ISIS… No son personas ricas, como muchas de las que murieron al hundirse el Titanic, y por eso no se harán películas sobre ellas, pero son tan humanas y dignas.

Las migraciones no son una cuestión fácil, pero no podemos dejar que sigan sucediendo estas tragedias. Como el Papa Francisco, todos debemos exigir que se tomen medidas urgentes para que no se repitan. Más allá de políticas de frontera hay que mirar a la persona y exigir que se respeten los derechos humanos, a ambos lados de las fronteras, a ambos lados del mar. Y no podemos olvidar a los muertos. Necesitamos honrarlos, recordarlos, con una oración, un recuerdo, un gesto de dolor y empatía. Son nuestros hermanos, son nuestras hermanas.

Javier Montes sj
pastoralsj 

Fallecimiento de Carola Díaz, de la comunidad Nazareth, de CVX Santiago


Comunicamos el fallecimiento de Carola Díaz, viuda de Cristi, de la comunidad Nazareth de Santiago.

Carola fue fundadora de la Preparación de Novios en la década de los 80' y continuó junto a su esposo Juan Ignacio, quien  a la vez fue Presidente de la CVX de Santiago, como grandes colaboradores e impulsores de la vida en comunidad y de la espiritualidad ignaciana. Un testimonio de vida de pareja y ejemplo apostólico para muchas generaciones de laicos CVX.

Su funeral será el miércoles 22 de abril, a las 11 horas en la iglesia San Ignacio (Alonso Ovalle 1494, Santiago). Hoy martes habrá una Eucaristía en la misma iglesia, a las 19 horas

jueves, 16 de abril de 2015

Misa en Santa Marta - Obedecer dialogando.


El Papa Francisco recordó a Benedicto XVI en el día de su octogésimo octavo cumpleaños. Y por el Papa emérito ofreció la misa que celebró el jueves 16 de abril, por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta, invitando a los presentes a unirse a él en la oración «para que el Señor lo sostenga y le done mucha alegría y felicidad».
En la homilía, el Pontífice hizo referencia al tema de la obediencia, un tema puesto de relieve por la liturgia del día. Y citó inmediatamente las últimas palabras del pasaje del evangelio de Juan (3, 31-36): «El que no crea al Hijo no verá la vida». Refiriéndose a la primera lectura (Hechos de los apóstoles 5, 27-33), el Pontífice recordó también el momento en que «los apóstoles dijeron a los sumos sacerdotes: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres».
«La obediencia —explicó el Papa Francisco— muchas veces nos conduce por una senda que no es la que yo pienso que debe ser: existe otra, la obediencia de Jesús que dice al Padre en el huerto de los Olivos “que se cumpla tu voluntad”». Obrando así, Jesús «obedece y nos salva a todos». Por lo tanto, debemos estar dispuestos a «obedecer, tener la valentía de cambiar de camino cuando el Señor nos lo pide». Y «por ello quien obedece tiene la vida eterna; y quien no obedece, la ira de Dios permanece en él».
Precisamente «en este marco», afirmó el Pontífice, «podemos reflexionar sobre la primera lectura», más precisamente sobre el «diálogo entre los apóstoles y los sumos sacerdotes». Una «historia que había iniciada poco antes, en el mismo capítulo quinto de los Hechos de los apóstoles». Así pues, retomando el tema, «los apóstoles predicaban al pueblo y con frecuencia se reunían en el pórtico de Salomón. Todo el pueblo iba allí a escucharlos: hacían milagros y el número de los creyentes crecía». Pero «un pequeño grupo no se atrevía a unirse a ellos por temor, estaban lejos». Sin embargo, afirmó el Papa, «también de los sitios vecinos, de los poblados vecinos, llevaban a los enfermos a las plazas, en camillas, para que al pasar Pedro al menos su sombra los cubriese un poco y los curase. Y se curaban».
Y así, continua la narración de los Hechos, «los sacerdotes y el grupo dirigente del pueblo se enfureció»: de hecho tenían «muchos celos porque el pueblo seguía a los apóstoles, los exaltaba, los loaba». Y así dieron orden «de meterlos en la cárcel». Pero, continuó Francisco, «por la noche el ángel de Dios los libera, y no es la primera vez que hará esto». Por eso cuando «por la mañana los sacerdotes se reúnen para juzgarlos la cárcel estaba cerrada, toda cerrada y ellos no estaban». Después tienen conocimiento de que los apóstoles habían regresado allí, al pórtico de Salomón, a predicar al pueblo. Y los convocaron de nuevo a su presencia.
El Pontífice dijo que el pasaje de los Hechos que propone hoy la liturgia cuenta lo que sucede en aquel momento: los comandantes y los sirvientes «condujeron a los apóstoles y los presentaron en el Sanedrín». Y, se lee también en la Escritura, «el sumo sacerdote los interrogó diciendo: “¿No os habíamos prohibido expresamente enseñar en ese nombre? Y habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
A estas acusaciones Pedro responde: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». Y así «repite la historia de salvación hasta Jesús». Pero «al oír este kerigma de Pedro, esta predicación de Pedro sobre la redención realizada por Dios a través de Jesús al pueblo», los miembros del Sanedrín «se enfurecieron y querían matarlos». En realidad, «fueron incapaces de reconocer la salvación de Dios» aun siendo «doctores» que «habían estudiado la historia del pueblo, habían estudiado las profecías, habían estudiado la ley, conocían casi toda la teología de pueblo de Israel, la revelación de Dios, sabían todo: eran doctores».
La pregunta es «¿por qué esta dureza de corazón?». Sí, afirmó el Papa, su dureza «no es dureza de mente, no es una simple testarudez». La dureza está en su corazón. Y entonces «se puede preguntar: ¿cómo es el recorrido de esta testarudez total de mente y corazón? Cómo se llega a esto, a esta cerrazón, que incluso los apóstoles tenían antes de que llegara el Espíritu Santo». Tanto que Jesús dice a los dos discípulos de Emaús: «Necios y torpes para entender las cosas de Dios».
En el fondo, explicó el Papa Francisco, «la historia de esta testarudez, el itinerario, es cerrarse en sí mismos, no dialogar, es la falta de diálogo». Eran personas que «no sabían dialogar, no sabían dialogar con Dios porque no sabían orar y escuchar la voz del Señor; y no sabían dialogar con los demás».
Esta cerrazón al diálogo les llevaba a interpretar «la ley para hacerla más precisa, pero estaban cerrados a los signos de Dios en la historia, estaban cerrados al pueblo: estaban cerrados, cerrados». Y «la falta de diálogo, esta cerrazón de corazón, los llevó a no obedecer a Dios».
Por lo demás «este es el drama de estos doctores de Israel, de estos teólogos del pueblo de Dios: no sabían escuchar, no sabían dialogar». Porque, afirmó el Papa, «el diálogo se hace con Dios y con los hermanos». Y «esta furia y el deseo de hacer callar a todos los que predican, en este caso la novedad de Dios, es decir, que Jesús ha resucitado» es claramente «el signo de que no se sabe dialogar, que una persona no está abierta a la voz del Señor, a los signos que el Señor realiza en el pueblo». Por lo tanto, «no tienen razón, sino que llegan» a estar furiosos y a querer matar a los Apóstoles. «Es un itinerario doloroso», insistió el Papa Francisco, también porque «estos son los mismos que pagaron a los guardias del sepulcro para hacer decir que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús: hacen de todo para no abrirse a la voz de Dios».
Antes de seguir con la celebración de la Eucaristía –«que es la vida de Dios, que nos habla desde lo alto, como Jesús dice a Nicodemo»–, el Papa Francisco pidió «por los maestros, por los doctores, por los que enseñan al pueblo de Dios, para que no se cierren, para que dialoguen, y así se salven de la ira de Dios que, si no cambian de actitud, pesará sobre ellos».
L’Osservatore Romano

Francisco en Santa Marta: Quien no dialoga, desobedece a Dios



En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa habló sobre la obediencia y el diálogo con Dios. Recurrió a los fariseos para asegurar que su terquedad y su dureza de corazón les hizo "incapaces de reconocer la salvación de Dios”. 

FRANCISCO
"Y la falta de diálogo, esa cerrazón del corazón, los condujo a no obedecer a Dios. Éste es el drama de estos doctores de Israel, de estos teólogos del pueblo de Dios: no sabían escuchar, no sabían dialogar. El diálogo se hace con Dios y con los hermanos”.

Francisco aseguró que obedecer a Dios es "tener el coraje de cambiar de camino, cuando el Señor nos lo pide”.

EXTRACTOS HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)

"Pero estos eran doctores, habían estudiado la historia del pueblo, habían estudiado las profecías, habían estudiado la ley, conocían así toda la teología del pueblo de Israel, la revelación de Dios, sabían todo, eran doctores, y fueron incapaces de reconocer la salvación de Dios. ¿Pero por qué esta dureza de corazón? Porque no es dureza de cabeza, no es una sencilla terquedad. Aquí está la dureza… Y podemos preguntarnos: ¿cómo es el recorrido de esta tozudez, pero total, de cabeza y de corazón?”.

"Estos no sabían dialogar, no sabían dialogar con Dios, porque no sabían rezar y oír la voz del Señor, y no sabían dialogar con los demás. ‘¿Pero por qué interpretas esto así?’. Sólo interpretaban cómo era la ley para hacerla más precisa, pero estaban cerrados a los signos de Dios en la historia, estaban cerrados a su pueblo, al pueblo de ellos. Estaban cerrados, cerrados. Y la falta de diálogo, esa cerrazón del corazón, los condujo a no obedecer a Dios. Éste es el drama de estos doctores de Israel, de estos teólogos del pueblo de Dios: no sabían escuchar, no sabían dialogar. El diálogo se hace con Dios y con los hermanos”.

"Y en esta Misa oremos por los maestros, por los doctores, por aquellos que enseñan al pueblo de Dios, para que no se cierren, para que dialoguen y así se salven de la ira de Dios que, si no cambian de actitud, permanecerá sobre ellos”.

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



Lectura Misa del Dia Jueves Abril 16 2015


JUEVES DE II SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
Hechos: 5, 27-33
Nosotros somos testigos de todo esto, y también lo es el Espíritu Santo.
En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles ante el sanedrín, y el sumo sacerdote los reprendió, diciéndoles: "Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre".
Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho Jefe y Salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen".
Esta respuesta los exasperó y decidieron matarlos.
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 33
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas;
no cesará mi boca de alabarlo.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
En contra del malvado está el Señor
para borrar de la tierra su recuerdo;
escucha, en cambio, al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas. R/.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra. R/.

EVANGELIO
San Juan: 3, 31-36
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos.
"El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él".
Palabra del Señor