domingo, 5 de marzo de 2017

ENCUENTROS CON LA PALABRA con Hermann Rodríguez sj “Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto (...)”



«Si ya has encontrado a Dios, avísame dónde está, porque yo llevo muchos años buscándolo y no lo encuentro». La tía Lucía me dejó caer hace un tiempo esas palabras que quedaron retumbando en mi alma como un eco sordo al fondo de un abismo... «Avísame dónde está...». Evidentemente, la frase condicional con la que comenzó fue la que más me inquietó: «Si ya has encontrado a Dios...». Es bien arriesgado decir que he encontrado a Dios, pero lo que sí no me da miedo decir es que descubro pistas de su presencia en la Palabra que ilumina la Vida y que invita a construir Comunidad. Como la tía Lucía, muchas personas que nos rodean nos piden señales, pruebas, huellas de Dios en su vida cotidiana. No es que no lo quieran ver; es que no lo ven por ninguna parte y de verdad están buscando el sentido de sus vidas.
El Señor Jesús, Palabra transparente de Dios en nuestra historia, conducido por el Espíritu, fue probado en el desierto. Lo que lo sostuvo, en medio de la tentación, fue el apoyo que encontró en la Escritura. Tal como lo describe el Evangelio de san Mateo, Jesús dijo ante la tentación: «No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de los labios de Dios» (Mateo 4,4); más adelante añadió: «No pongas a prueba al Señor tu Dios» (Mateo 4,7); y, por último, dijo; «Adora al Señor tu Dios y sírvelo sólo a él» (Mateo 4,10). Tres referencias a la Escritura con las que Jesús supo defenderse de las tentaciones que lo acosaban de muchas formas: Deseos de lucirse ante los demás haciendo milagros: “Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes”. Deseos de tener honores y ser reconocido por los demás: “Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo (...)”. Deseos de poder y dominación: “Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras”.
¡Cuántas veces sentimos la tentación de tener el poder de hacer milagrosamente lo que queremos! Como convertir las piedras en panes... ¡Cuántas veces sentimos la tentación de probar a Dios exigiéndole lo imposible! Como lanzarse al vacío desde lo alto del templo, esperando que los ángeles vengan a rescatarnos... ¡Cuántas veces sentimos la tentación dominar a los demás arrodillándonos ante dioses falsos! Como cuando colocamos el poder, el tener y el saber por encima del ser mismo de cada persona...
Hay que notar que en la segunda tentación, el mismo tentador cita la Escritura para presentar al Señor su tentación: “Si de veras eres Hijo de Díos, tírate abajo; porque la Escritura dice: ‘Dios mandará que sus ángeles te cuiden. Te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna”. La habilidad del mal llega a valerse de la Escritura para poner zancadillas a gente buena. Por eso la invitación del Señor no es a referirse a la Escritura como arrancando frases de sus contextos literarios, ni para lanzarlas sin más sobre nuestros contextos existenciales. De lo que se trata es de saber apoyarnos en su Palabra para desentrañar el misterio de Dios en el corazón de nuestra propia historia. ¿Cómo vamos a encontrar a Dios en medio de nuestras vidas si no nos encontramos cotidianamente con su Palabra? Confío en que esto le haya servido de pista a la tía Lucía, y a tantas otras personas que buscan sinceramente el sentido de sus vidas, para que algún día puedan decirme que se han encontrado cara a cara con Dios.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Profesor Asociado de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



I DOMINGO DE CUARESMA
PRIMERA LECTURA
Génesis: 2, 7-9; 3, 1-7
Creación y pecado de nuestros primeros padres.
El relato, bello y entrañable, del pecado del Edén nos va a llegar a lo más hondo. Esta sacado del Libro del Génesis y es nuestra primer lectura. La tentación del árbol trajo la muerte al género humano. Adán y Eva perdieron su vida de casi dioses por querer ser Dios mismo

Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: "¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?"
La mujer respondió: "Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín, pero del árbol que está en el centro, dijo Dios: 'No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir' ".
La serpiente replicó a la mujer: "De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal". La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas. 
Palabra de Dios

SALMO
El Salmo 50 –que también se proclamó en la Misa del Miércoles de Ceniza— ha sido durante muchos siglos el salmo penitencial por excelencia. Es el “Misirere” latino. Pero también para los judíos tenía se sentido penitencial. Está cerca de muchos profetas y, sobre todo, de Jeremías. Tras confesar con humildad el pecado, se recibe en seguida la curación del Señor, el Perdón de Dios. Es uno de los salmos más bellos del salterio.
Del salmo 50
R/. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados. R/.
Puesto que reconozco mis culpas,
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor,
haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.
Crea en mí, Señor,
un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu. R/.
Devuélveme tu salvación,
que regocija, mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza. R/.

SEGUNDA LECTURA
Romanos: 5, 12-19
El don de Dios supera con mucho al delito. Pablo cuenta en la segunda lectura, sacada de la Carta a los Romanos, la realidad entre Adán, que nos perdió y Cristo que nos ha salvado. Y como todas las cosas del Apóstol de los Gentiles, San Pablo crea con maestría la doctrina del nuevo Adán, del Salvador del Pueblo de Dios
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos! Y con el don no sucede como con las consecuencias del pecado de uno solo, porque ciertamente la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, pero la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo hombre, ¡con cuánta más razón los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno solo, Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura para todos los hombres la justificación, que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos. 
Palabra de Dios

EVANGELIO
San Mateo: 4, 1-11
Las tentaciones de Jesús.El Evangelio de San Mateo es casi un guión cinematográfico del episodio de las tentaciones de Cristo. Es de una belleza formidable. Jesús fue tentado como lo han sido, son y serán todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Pero se trata de no escuchar al Tentador y solo aceptar el camino y misión que Dios nos ha marcado.
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna". Jesús le contestó: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras". Pero Jesús le replicó: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a Él sólo servirás". 
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle. 
Palabra del Señor

viernes, 3 de marzo de 2017

Indiferencia por Albino García sj



La palabra indiferencia se utiliza hoy, con mucha frecuencia, como sinónimo de pasotismo, con expresiones como: “paso de esto”,  “me da igual” , “me es indiferente”, “no me interesa”,  “eso ya no se lleva”, aludiendo a cosas, valores, situaciones  y personas que aparecen constantemente en la vida de cada uno ante las que reacciona con esa actitud.
Fácilmente intuimos que si el adjetivo “indiferente” o el adverbio “indiferentemente” -Ignacio nunca usa el sustantivo “indiferencia”- salen con frecuencia en sus escritos es porque para él tienen un significado muy profundo, de tal manera que ha llegado a convertirse en la clave o el corazón de su rica espiritualidad. ¿Por qué?
En primer lugar, porque el mismo Ignacio, ya desde su largo proceso de conversión,  tuvo que aprender a situarse ante Dios con el deseo de buscar siempre su voluntad experimentando que cuando él se perdía o se sentía profundamente desolado era porque se encerraba en sí mismo haciendo su propia voluntad y, sin embargo, cuando era dócil a Dios y lograba centrarse en Él, haciendo su voluntad, se sentía  profundamente feliz y consolado por lo que hizo de esta actitud de indiferencia la actitud fundamental de su vida.
En segundo lugar, porque la Compañía de Jesús que él fundó heredó de su fundador esta actitud convirtiéndola también en el centro y en el corazón de su ser y de su hacer. La Compañía de Jesús y cada uno de sus miembros no debería nunca –al menos como ideal- dar ningún paso ni tomar ninguna decisión u opción que no esté pasada por el proceso de búsqueda previa  y de hallazgo de la voluntad de Dios, por lo que ha de estar constantemente preguntándose “qué quiere el Señor de mí o de nosotros”. Pregunta que pone en marcha el famoso discernimiento espiritual como experiencia imprescindible para dar con la voluntad de Dios… Discernimiento para el que es necesario “hacernos indiferentes”, en expresión de Ignacio.
La indiferencia ignaciana, no es, por tanto, una actitud fría y calculadora basada en el mero raciocinio o en las destrezas del que la quiere conseguir, sino que va unida o se enracima con otras actitudes vitales y profundamente humanas y cristianas  como son la libertad –el despego de todo y de todos-, la disponibilidad -como condición indispensable para ser enviado donde Dios quiera-  y el amor -como fuente y culmen de ambas-.
Por todo lo dicho pasa el reto que hoy tienen tanto la Compañía de Jesús como la gran familia formada por hombres y mujeres que se consideran de espiritualidad ignaciana, que no es otro que el de ayudar a las gentes de hoy a encontrar a Dios y vivirle en la vida cotidiana haciendo opciones  desde la indiferencia, la libertad y el amor. Para ello, Ignacio nos dejó su mejor herramienta, la de sus Ejercicios espirituales tan valorados y extendidos por todo el mundo desde su tiempo hasta ahora.
Albino García SJ
Espiritualidad Ignaciana

jueves, 2 de marzo de 2017

Éxito total del I Encuentro Iberoamericano de Teología. Declaración de Boston



"La Iglesia está viviendo el 'kairós' de Francisco, un momento propicio para avanzar en el Vaticano II"


(José Manuel Vidal, Boston).- He compartido una semana con más de 45 teólogas y teólogos de América Latina, USA, Quebéc y España en el I Encuentro Iberoamericano de Teología. Una experiencia de profunda comunión, de gran profundidad intelectual y humana, en un ambiente de cordialidad y amistad, de intercambio y de unidad en la diversidad. Por eso, los organizadores quisieron denominarlo I Encuentro (no Congreso) Iberoamericano de Teología.
Un encuentro que fue posible, gracias a la generosidad de la famosa universidad de los jesuitas de Boston, el Boston College, que corrió con los gastos del viaje y de la estancia de los participantes. En un espléndido ejercicio de comunión de bienes. Y prestándose, además, a que el Encuentro se celebrase en español. Algo inédito e histórico en este país, donde el español sigue estando marginado en la reflexión teológica de alto nivel.
Un Encuentro que hicieron posible un equipo motor, integrado por dos teólogos laicos venezolanos: Rafael Luciani y Félix Palazzi; el teólogo argentino Carlos Maria Galli, amigo de Francisco, y el editor español Luis Aranguren. ¡Excelente trabajo de los cuatro!
Las ponencias y comunicaciones, de alto nivel, siempre debatidas en un clima de respeto y confianza. Se notaba que son teólogos consagrados. Con obra. Con magníficas ideas, bien expresadas y, sobre todo, vividas. Con celebraciones cuidadas y sencillas, a la vez, en una preciosa casa de los jesuitas, en medio del campo, que se vistió de nieve, al día siguiente de nuestra llegada.
No son teólogos de gabinete ni de despacho, aunque publiquen libros y artículos académicamente impecables. Son de los que han hecho opción preferencial por los pobres. Y desde ellos hacen teología. Desde el marco global de la Teología de la Liberación y sus distintas corrientes. Desde la Teología del Pueblo a la Teología latina o hispana de USA. Unidad en la diversidad. Magnífico poliedro de saberes y de vivencias.
Entre las grandes figuras que no pudieron venir por diversas circunstancias: Jon Sobrino, Pedro Trigo o José Ignacio González Faus. Entre los 'gurús' presentes: Gustavo Gutiérrez, Juan Carlos Scannone, Roberto Goizueta o el propio Carlos Maria Galli.
Gutiérrez y Scannone son dos abuelitos entrañables (de 88 y 86 años, respectivamente), con una lucidez extraordinaria y a los que todo el mundo mira con respeto y admiración. Casi veneración. Son santones de la Teología y la Filosofía. De los que permanecieron en la senda de la opción por los pobres, cuando estaba mal vista en Roma. Y, de hecho, por eso sufrieron persecución. De los que, ahora, comprueban con enorme satisfacción cómo el propio Papa recoge sus teologías y las hace suyas.
Llamó la atención la presencia sencilla y humilde de dos obispos venezolanos: el cardenal Porras y el obispo de La Guaira, Raúl Biord. No es habitual ver a todo un cardenal sin ínfulas, con una cercanía apabullante y asistiendo a todas las sesiones del Encuentro. Desde la primera a la última. Sin alardear de nada, sin sentar cátedra, sin reclamar protagonismo. Realmente, el arzobispo de Mérida es un hombre de Dios, fino pastoralista y amigo de Francisco desde hace muchos años.
Porque lo que quedó claro para todos aquí fue que la Iglesia está viviendo el 'kairós' de Francisco, un momento propicio para avanzar en las reformas del Vaticano II. Un momento que hay que aprovechar rápidamente y a fondo, para subirse al carro del Papa e impulsar su primavera.


A pesar de Trump, al que desde aquí se mira con recelo y hasta con miedo. A pesar de algunos elementos de la Curia, que quieren seguir siendo príncipes. Y a pesar de la mayoría de la jerarquía norteamericana, que continúa sin alinearse abiertamente con Francisco. Con excepciones evidentes, como Cupich, Tobin o el propio cardenal-arzobispo de Boston, O'Malley.
A la espera de las conclusiones y de un eventual documento final, está claro que Francisco puede contar a fondo perdido con los teólogos del Sur, para ayudarle a implantar sus reformas. Fue algo que quedó absolutamente patente en este I Encuentro.
¿Habrá un II Encuentro? Todos esperan que sí, a pesar de las dificultades, sobre todo económicas, que conlleva la organización de un evento de estas características. Pero por encima de todo eso, está la sintonía cordial, que 'acorazonó' a estos grandes pensadores que entregan su vida a la reflexión y a la lucha por los más desfavorecidos. Siempre del lado de las víctimas.
Sólo me da pena que algo así, tan enriquecedor, no haya tenido eco mediático, excepto en la cobertura que hemos hecho en Religion Digital y en la crónica que Carmen Beunza escribió para Vida Nueva. En la Iglesia, se sigue pescando en pecera y cuidando sólo el jardín intraeclesial. Todo el mundo sabe que lo que no sale en los grandes medios no existe, pero no se toman medidas ni se buscan iniciativas, para que se pueda romper el techo de cristal que rodea los eventos eclesiales. ¡Una pena!
Arturo Sosa SJ BC Encuentro Iberoamericano de Teología
Palabras del padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, desde Roma, para los participantes del Primer Encuentro Iberoamericano de Teología y la comunidad de la Escuela de Teología del Boston College
RD

Primer Encuentro Iberoamericano de Teología 
Declaración de Boston

Durante varios días, teólogas y teólogos católicos de Ibero-América nos reunimos en Boston, Estados Unidos de América, con espíritu ecuménico, interreligioso, intercultural, integrador y solidario. La vocación eclesial nos lleva a pensar, investigar, aprender, enseñar y comunicar la riqueza de la fe cristiana en la Iglesia y la sociedad. Compartimos la vida, la oración, la Eucaristía, la reflexión y el diálogo para hacer un discernimiento en común de los nuevos signos de los tiempos de nuestra época. Ahora queremos compartir algunos frutos de nuestro trabajo con la comunidad eclesial y el público en general.
Reconocemos, con gozo y alegría, que vivimos un momento favorable en el desarrollo de la teología y, en general, en la vida de la Iglesia. Creemos que vivimos un kairós eclesial a partir de los procesos iniciados por el obispo de Roma, Francisco, primer pontífice proveniente de América Latina. Sus impulsos de renovación evangélica, expresados en la necesidad de una reforma, tanto de las mentalidades como de las estructuras de la institución eclesial, en perspectiva sinodal, nos animan a preguntarnos por dónde pasa Dios hoy en nuestra historia y qué realidades se le oponen. Nuestro discernimiento nos ha permitido descubrir aquellos rasgos y signos de una historia común, desde donde queremos mirar los desafíos presentes y futuros de esta época global en la que vivimos. Así, enfatizamos la importancia de mirar, desde la Palabra de Dios leída en la Iglesia, la situación sociopolítica y económica de nuestros países, concibiéndola como un lugar teológico fundamental, en el que la Iglesia está llamada a insertarse para acompañar, como Pueblo Dios, a los pueblos de este mundo.
Por ello, queremos discernir nuestra presencia como creyentes a partir de la cuestión social de esta época, caracterizada, en lo socioeconómico, por la existencia de relaciones y sistemas de exclusión e inequidad, en lo sociocultural, por la necesidad de ir de lo pluricultural a lo intercultural, y, en lo sociopolítico, por la urgencia de consolidar el sistema democrático y las formas emergentes de la sociedad civil que propongan una mirada más humana de este mundo. En este marco reafirmamos nuestra opción por los pobres y excluidos.
América Latina y el Caribe no es la región más pobre en términos económicos, pero sigue siendo la más desigual. La causa no está ni en la renta ni en la herencia, como en Europa o Estados Unidos, sino en una distribución desigual de los ingresos y las oportunidades, incluyendo la inequitativa propiedad privada concentrada de la tierra, que genera riqueza para unos pocos y pobreza para muchos. Urge pues, una teología profética que desacralice falsos dioses. No podemos dejar de denunciar las causas económicas y culturales de la pobreza, y debemos estar atentos a las mediaciones socio-políticas que se implementen para su superación. Una teología profética inculturada supone preguntarnos desde dónde hacemos teología, y de qué lado social nos ubicamos para comprender la realidad. Para ello, es necesario un discernimiento crítico de los nuevos estilos “de corte neopopulista” (DA 74) que emergen por vía democrática en distintos países de América.
En este sentido, nos hemos preguntado por el servicio que presta la teología pensada, dicha y escrita en castellano o español -en el marco de los idiomas iberoamericanos y de todas las lenguas de América que comunican el Evangelio- a la comunidad eclesial y, especialmente, al magisterio universal, junto con la concepción o el modelo del misterio de la Iglesia que le caracteriza y sustenta. Reconocemos la importancia numérica y socio-cultural del uso del español en el catolicismo mundial actual. Nuestro trabajo conjunto ha confirmado la necesidad de acrecentar los vínculos personales e institucionales entre teólogas y teólogos latinoamericanos de habla española y portuguesa, españoles de lengua caste- llana y latinos de Norte América. Promovemos una teología teologal e histórica que salga a dialogar con las cuestiones que conciernen al contexto sociocultural y eclesial ibero-latino-americano.
Movidos por el Espíritu que actúa desde los márgenes de la Iglesia y el reverso de la historia, creemos que las periferias son lugares teológicos que obligan a la teología a preguntarse: ¿Cuándo un pueblo es católico: cuando tiene muchos templos o cuando tiene poca pobreza? Como consecuencia, ratificamos nuestro compromiso ineludible con las hermanas y los hermanos en las periferias de la sociedad, azotados por la pobreza y diversas formas de exclusión social, económica, política y eclesial, que llama, con urgencia, a luchar por su mayor inclusión e integración. Esto exige una mayor fidelidad de la institución eclesiástica a Jesús de Nazaret, Mesías liberador, Señor de la historia e Hijo de Dios. Reconocemos que la pobreza injusta mata porque genera formas de muerte prematura que debemos rechazar. Somos creyentes que apostamos por la puesta en práctica de la misericordia con justicia. Nuestra opción por los pobres se inserta en la memoria de la sangre de los mártires de América, celebrando su vida y recordando que su entrega por el Pueblo de Dios es luz que ilumina nuestro quehacer teológico.
Ante la gravedad de este momento histórico que clama por una presencia más viva en medio de nuestras comunidades, afirmamos la urgencia de colaborar con la pastoral y la teología del papa Francisco. Apoyamos una teología que se hace cargo de los conflictos y transita por las periferias. Al igual que los pastores, los teólogos hemos de oler a pueblo y a calle, por lo que creemos en la necesidad de sanar la deuda pastoral que la teología profesional tiene aún con nuestros pueblos pobres. En este contexto, la teología debe impregnarse de una misericordia que se nutra en el Evangelio y que promueva una Iglesia pobre y para los pobres, donde ellos sean sujetos de su propia historia, y nunca objetos de manipulaciones ideológicas, de cualquier orden. Los pobres, muchas veces víctimas de la violencia, han de ser para nosotros lugares teológicos privilegiados, por lo que nuestro compromiso no sólo ha de ser el de acompañarles, sino el de dejarnos evangelizar y transformar por ellos, en un proceso continuo de conversión pastoral y misionera.
Reconocemos que los procesos de globalización han permitido una mayor interdependencia e intercambio entre personas y pueblos remotos. Sin embargo, también vemos cómo hoy padecemos sus efectos socioculturales. Por ello, observamos con perplejidad la globalización de la indiferencia y de la indolencia. Dedicamos especial atención a los fenómenos de las migraciones, la precarización del empleo y la falta de oportunidades engendrados por sistemas que no asumen la causa de los pobres, ni los consideran sujetos de sus propios procesos. Hemos entrado en una nueva etapa mundial que algunos denominan como desglobalización caracterizada por la inhabilidad de relacionarnos como sujetos, de tú a tú, en relaciones humanizadoras recíprocas.
Creemos que los migrantes son un gran signo de nuestro tiempo. En ellos, los cristianos estamos llamados a reconocer el rostro y la voz de Jesús (Mt 25,35) y responder desde las siguientes claves: la afirmación de la dignidad de todo ser humano, la promoción de una «cultura del encuentro», la práctica de la fraternidad, la hospitalidad y la compasión. Las migraciones nos invitan a construir procesos de interculturalidad como elemento clave de nuestra reflexión teológica. La presencia de múltiples culturas en nuestros países exige el profundo reconocimiento de la alteridad, abrazando con amor las riquezas que nos regalan nuestras diferencias y ampliando permanentemente el horizonte de nuestras teologías. Esto supone un aprendizaje recíproco en las experiencias diarias y exige la disponibilidad constante al cambio de mentalidad a partir de nuestra inserción en el mundo de vida de los pobres.
Nuestras prácticas no pueden seguir reproduciendo formas de dominación, como aquellas marcadas por el clericalismo que no respeta a laicos y laicas. Las rigideces institucionales no ofrecen la imagen misericordiosa del Dios de Jesús y frenan los procesos necesarios de conversión pastoral de la iglesia. A es- te respecto corresponde destacar el valor de las nuevas teologías contextuales, como las hechas por mujeres, indígenas y afroamericanos, entre otras, que muestran sujetos que han sido marginados de la vida social y eclesial. Su compromiso por la liberación de nuestros hermanos, víctimas de marginación, ha puesto particular énfasis en las luchas y los sufrimientos que han padecido. Así, destacamos la labor hecha por las teólogas que nos invitan a mirar, con un mayor compromiso, la naturaleza y las causas de la opresión de las mujeres, permitiendo así una concepción más adecuada del tipo de transformaciones que nuestras sociedades requieren para un desarrollo pleno y auténticamente cristiano de todos.
Destacamos las contribuciones de la teología Latina en los Estados Unidos, como una forma de pensar la opción preferencial por los pobres y la defensa de la identidad religiosa y cultural de las comunidades latinas que son discriminadas, muchas veces, no sólo en la sociedad sino también en espacios eclesiales. Recogiendo las contribuciones de la teología latinoamericana, esta teología ha sabido prestar atención a temas claves de la experiencia de latinas y latinos en los Estados Unidos, destacándose el mestizaje, la religiosidad popular, en particular en sus expresiones marianas, y la experiencia de lo cotidiano. Creemos que, sólo reconociendo las raíces socioculturales y religiosas de estas personas en pueblos latinoamericanos, la Iglesia en los Estados Unidos y Canadá, podrá responder pastoralmente a este nuevo desafío. En este sentido, urge una mejor preparación y sensibilidad de los ministros y todos los agentes pastorales.
Estas consideraciones, señalan que la reforma sinodal de toda la Iglesia, en la complejidad de sus diversas instancias, y en fidelidad creativa al espíritu del Concilio Vaticano II, constituye un presupuesto ineludible para concebir la vida, la misión y la teología de las comunidades eclesiales. Como teólogas y teólogos ibero-latino-americanos, apoyamos con esperanza y colaboramos con el proceso de reforma de mentalidades y estructuras impulsado por el actual Obispo de Roma.
El Pueblo de Dios es una comunidad de discípulos misioneros llamado, en una dinámica de salida y donación, a testimoniar y anunciar el Evangelio bajo la guía del Espíritu Santo. Sólo una institución espiritualmente más evangélica, teológicamente más consistente y pastoralmente más abierta a la diversidad sociocultural y religiosa, podrá responder al desafío de trabajar por la justicia, la paz y el cuidado de la casa común, desde una genuina atención a los más pobres y excluidos de nuestra época.
María, sobre todo en la imagen y el nombre de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América, acompaña nuestro caminar.
Primer Encuentro Iberoamericano de Teología 

Realizado del 6 al 10 de febrero de 2017 
en el Boston College Boston, Massachusetts

Coordinadores:

Rafael Luciani (Venezuela)
Carlos María Galli (Argentina)
Juan Carlos Scannone SJ (Argentina)
Félix Palazzi (Venezuela)

Firmantes:

Omar César Albado
Virginia Raquel Azcuy
Luis Aranguren Gonzalo
Phillip Berryman
Agenor Brighenti
José Carlos Caamaño
Víctor Codina SJ
Harvey Cox (invitado)
Emilce Cuda
Allan Figueroa-Deck SJ
Mario Ángel Flores
Carlos María Galli
Roberto S. Goizueta
José Ignacio González Faus SJ
Gustavo Gutiérrez OP
Michael E. Lee
María Clara Lucchetti Bingemer
Rafael Luciani
Carmen Márquez Beunza
Carlos Mendoza-Álvarez OP
Patricio Merino
Félix Palazzi
Ahída Pilarski
Nancy Pineda-Madrid
Gilles Routhier
Luis Guillermo Sarasa SJ
Juan Carlos Scannone SJ
Carlos Schickendantz
María del Pilar Silveira
Jon Sobrino SJ
Roberto Tomichá OFM-Conv
Pedro Trigo SJ
Gabino Uríbarri SJ
Ernesto Valiente
Olga Consuelo Velez
Gonzalo Zarazaga SJ

entreParéntesis

miércoles, 8 de febrero de 2017

JORGE COSTADOAT SJ y su nuevo libro CRISTIANISMO EN TEMPESTAD. FE, CORAJE Y ESPERANZA






Nos juntamos con Jorge Costadoat sj, antes de que él salga de vacaciones, y su primera noticia fue la de terminar su último libro a fines del año pasado y que espera poner en circulación a partir de marzo de este año.
"¿Qué quiero en este libro? Rápidamente pongo las cartas sobre la mesa. Me interesa convencer a los lectores de la grandeza del cristianismo. Quiero comunicar al Cristo que ha inspirado cada una de las columnas de que consta esta publicación.
Cristo y el cristianismo no son lo mismo. En el cristianismo hay de todo. En su larga historia se cuentan muchas equivocaciones. Se han llamado cristianos personajes que mejor olvidar. Cristo mismo es el criterio que nos permite juzgar la historia, y la historia de la Iglesia, y decir aquí sí, aquí no, ha actuado Dios. Pero el cristianismo, gracias a Cristo, ha dotado al mundo de humanidad. No sabemos que sería de la historia humana si se extirpara de ella lo que los cristianos han hecho a su favor. Al menos habría que decir que han procurado hermanar a hombres y mujeres por su fe en el Dios que Jesús llamó Padre.
¿Que quiero? Me gustaría que mis lectores continuen conmigo en esta historia bimilenaria viviendo de Cristo y trasmitiéndolo como la Iglesia tendría que hacerlo, aunque no siempre le resulta.
Este libro ha sido escrito en tiempos de tempestad. Lo recorre de punta a cabo una gran inquietud. La época es zarandeada por cambios gigantescos, cada vez más acelerados. Vivir da vértigo. ¿Cómo educar hoy a un hijo? Tremendo desafío. La Iglesia, evidentemente, no logra seguir el paso a los acontecimientos y queda rezagada. Eñseña peo no enseña. Es patente que la jerarquía eclesiástica, los obispos y los sacerdotes parecemos cada vez más atrasados.
Con este libro quisiera remover, sacudir con Cristo a unos cristianos que pierden demasiado tiempo quejándose contra la jerarquía eclesiástica. ¡Tragan agua salada! En la tempestad  en la que estamos los laicos se han acostumbrado a tomar palco y a disparar contra el clero y los obispos, como quien usa el telecomando. Me duele esta amargura crónica. Hay cristianos que en cualquier momento podrían renunciar a su Iglesia para hacerse socios de Apple, levantarse a las 3 a.m. y ponerse a la cola para comprar de la última versión del Ipad. ¡Todo porque no le gustó la prédica del párroco!
He escrito este libro por si alguien fuera a interesarle, en esta época de desconcierto cultural creciente, una tradición extraordinaria de humanidad que le sirva precisamente para interpretar lo que nos está pasando y trabajar por la paz. La inquietud es grande. No es mi intención agitar las aguas. Si Cristo calmó la tempestad, ¿qué otra cosa puedo tratar de hacer yo alentar la fe de los tripulantes de la nave?
La tempestad es la mesa. Estas columnas son mis cartas... es lo que Jorge escribe en su introducción a este libro. Por ahora les dejo a Jorge que nos cuente sobre este libro

Algo para pensar y orar en esta semana. Las instrucciones de Jesús



Jesús llama a sus discípulos y los envía lejos, entregándoles instrucciones claras y precisas. Los desafía a emplear un extenso rango de actitudes y formas de actuar. Algunas nos pueden parecer exageradas, incluso absurdas. Sería más fácil interpretar estas actitudes en forma simbólica o “espiritual”. Pero Jesús es muy preciso, muy claro. No les dice que pueden hacer lo que ellos quieran.
Veamos algunas de estas actitudes: “No lleven nada para el camino, fuera de un bastón; ni pan, ni morral, ni dinero.” “Quédense en la primera casa en que les den alojamiento, hasta que se vayan de ese sitio.” (Marcos 6: 8-11). Todo esto nos podría parecer poco real. Podríamos concentrarnos en las palabras pan, dinero, moral, bastón, sandalias y túnicas. Y estaría bien; pero me preocupa que una palabra clave se nos pueda pasar entre todas estas palabras. Es una palabra que está en el corazón de la espiritualidad cristiana y en nuestra experiencia en el discipulado: bienvenido.
Jesús, como un buen maestro, un buen profesor, los envía a ser bienvenidos, a experimentar la hospitalidad. Les dice: "Cuando entres en una casa, quédate ahí”. Los envía a conocer uno de los signos de la comunidad de creyentes. Podríamos decir que un cristiano es alguien que ha aprendido a dar la bienvenida a los demás, que ha aprendido a mostrar hospitalidad.
Papa Francisco
Espacio Sagrado

viernes, 3 de febrero de 2017

Los jesuitas de Centroamérica alzan su voz contra el muro fronterizo de Trump


Lo califican de "afrenta a nuestra misión y asalto a los valores cristianos"


Señalan su intención de "trabajar juntos/as, para que se respeten los derechos humanos"


(Israel González Espinoza, corresponsal en Centroamérica).- La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús expresó este jueves por medio de un comunicado la construcción de un muro fronterizo que la administración del presidente estadounidense Donald J. Trump pretende construir a lo largo de la guardarraya que divide los Estados Unidos de América y México.
"La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, la Comisión Provincial de Apostolado Social y la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica expresamos nuestra preocupación y total rechazo a las medidas migratorias anunciadas en los últimos días por el presidente de Estados Unidos, tales como el aumento de la seguridad fronteriza, la suspensión del derecho a solicitar asilo, el aumento de centros de detención y de procedimientos de deportación expedita, y la prohibición de entrada a personas de varias nacionalidades, entre otras", expresa el primer párrafo del contundente comunicado de los jesuitas de América Central.
El comunicado de la Compañía de Jesús en América Central llega días después que los jesuitas de Canadá y EE.UU. condenaran por medio de un comunicado conjunto las medidas de control migratorio que ha firmado por medio de decreto ejecutivo el presidente Trump.
"Nos sumamos a las denuncias de los hermanos jesuitas de Canadá y Estados Unidos, quienes consideran dichas disposiciones una afrenta a nuestra misión como Compañía de Jesús, y un asalto a los valores cristianos. Y nos sentimos cuerpo con ellos cuando expresan su solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes, reafirman su decisión de no ceder ante el miedo, y su intención de continuar la larga tradición de defender y acompañar a las personas migrantes y refugiadas, sin importar su origen o religión", remarca otro párrafo de dicho comunicado.
Según los sacerdotes jesuitas en América Central, las órdenes ejecutivas de la administración estadounidense de Donald Trump tienen a "estigmatizar y criminalizar a los migrantes" y violan derechos humanos fundamentales. Del mismo modo, subraya que dichas medidas restrictivas tienden a agravar la crisis migratoria del triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), dónde la situación de violencia y la injusticia social enraizada en la sociedad obliga a miles a buscar un mejor destino en Estados Unidos.
"En tiempos de muros, nos sentimos llamados a construir puentes entre personas, culturas y sociedades. A levantar nuestras voces y trabajar juntos y juntas para que los Estados centroamericanos y norteamericanos, respeten los derechos humanos y el principio de la dignidad humana, celebren las diferencias y fomenten una cultura de hospitalidad y fraternidad", finaliza el comunicado de la Provincia jesuita en América Central.


Por su importancia, reproducimos íntegro el comunicado de la comunidad jesuita en América Central:
Es tiempo de construir puentes, no muros
La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, la Comisión Provincial de Apostolado Social y la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica expresamos nuestra preocupación y total rechazo a las medidas migratorias anunciadas en los últimos días por el presidente de Estados Unidos, tales como el aumento de la seguridad fronteriza, la suspensión del derecho a solicitar asilo, el aumento de centros de detención y de procedimientos de deportación expedita, y la prohibición de entrada a personas de varias nacionalidades, entre otras.
Las órdenes ejecutivas emitidas por la Administración Trump suponen violaciones graves a los derechos humanos y "representan una política dirigida a estigmatizar y criminalizar a los migrantes o a cualquier persona percibida como migrante", tal y como reconoce la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su comunicado del 1 de febrero del presente año. Su implementación no tiene otro efecto más que agravar la crisis y vulnerabilidad de los miles de centroamericanos y centroamericanas, que se ven obligadas a salir de sus países porque éstos no les brindan las condiciones mínimas para poder llevar una vida digna, y en muchos casos, para poder salvar sus vidas.
Nos sumamos a las denuncias de los hermanos jesuitas de Canadá y Estados Unidos, quienes consideran dichas disposiciones una afrenta a nuestra misión como Compañía de Jesús, y un asalto a los valores cristianos. Y nos sentimos cuerpo con ellos cuando expresan su solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes, reafirman su decisión de no ceder ante el miedo, y su intención de continuar la larga tradición de defender y acompañar a las personas migrantes y refugiadas, sin importar su origen o religión.
En tiempos de muros, nos sentimos llamados a construir puentes entre personas, culturas y sociedades. A levantar nuestras voces y trabajar juntos y juntas para que los Estados centroamericanos y norteamericanos, respeten los derechos humanos y el principio de la dignidad humana, celebren las diferencias y fomenten una cultura de hospitalidad y fraternidad.
RD