jueves, 23 de octubre de 2014

¿Desacralizar el papado? por José Ignacio González Faus SJ



Puedo garantizar la anécdota porque me la contó su protagonista: un obispo (de cuyo nombre no debo acordarme) a quien Francisco, el actual obispo de Roma, le dijo literalmente en conversación privada: “reza por mí; la derecha eclesial me está despellejando. Me acusan de desacralizar el papado”.
Permítaseme preguntar si lo que está haciendo Francisco es desacralizar el papado o más bien cristianizarlo. Hace unos diez siglos, san Bernardo escribió una carta al papa Eugenio III y lo que le pedía en ella viene a ser otra “desacralización” del papado: que se parezca a Pedro y no a Constantino (o al sumo sacerdote judío), y que recuerde que Pedro no necesitó grandes palacios, ni mantos de armiño, ni lujosos medios de transporte para anunciar a Cristo. Por si fuera poco, el nada sospechoso Benedicto XVI declaró poco antes de su renuncia que esa carta de san Bernardo debería ser libro de cabecera para todos los papas.
Pedro fue muy apreciado en la iglesia primera, pero el libro de los Hechos de los Apóstoles no da ningún testimonio de que ello se debiera a una sacralización de su persona o de su ministerio: se le quería porque era perseguido y encarcelado, porque tenía intuiciones de líder sobre los nuevos caminos que había de emprender la iglesia primera, quizá también porque era humano y se le podían pedir cuentas cuando daba un paso que algunos timoratos no entendían (como entrar en casa de un pagano), o incluso se le podía reprender públicamente como hizo Pablo…
Algo parecido a lo que pedía san Bernardo es lo que intenta Francisco. Pero eso es cristianizar al papado. ¿O acaso habrá que acusar al mismo Jesucristo de “desacralizar” a Dios, por haberse vaciado de su rango divino y haber asumido figura de siervo (Fil, 2,6 ss)? Pues no: más bien hay que decir que un ministerio de Pedro sacralizado no hace más fácil la evangelización, ni más auténtica la fe de los católicos. Sólo sirve para que la curia romana se autosacralice a sí misma bajo la sombra del papa.
Tratando de comprender esa desviación cabría decir que brota de lo que suele presentarse como lo más característico, la gran virtud y el gran peligro de lo “católico”. Kat-hólico significa universal, pero no en sentido cuantitativo sino cualitativo: significa que ninguna dimensión natural queda fuera de lo cristiano (salvo el pecado que, por muy metido que lo tengamos, es lo más antinatural). Católico deriva del mismo vocablo griego (“holon”, en lugar de “pan”) de donde procede nuestra palabra holístico puesta hoy tan de moda, y que se refiere a una totalidad, pero en sentido distinto al que pueden evocar palabras como ”pan-germanismo” o pan-sexualismo.
Por eso se decía antaño que la diferencia entre catolicismo y protestantismo estaba sólo en una “y” (fe y razón, Dios y hombre, Gracia y libertad, vertical y horizontal…). Ésta sería la gran virtud de lo católico. Su gran peligro, de ahí derivado, es que puede contribuir a que nos perdamos en detalles ensombreciendo lo esencial cristiano y creyendo que comulgar en la boca (por ejemplo) es más santo y más piadoso que hacerlo en la mano. Al querer afirmarlo todo, se da el mismo valor a todo y se difumina la tremenda radicalidad cristiana.
La reforma de Lutero buscó en realidad una concentración en eso esencial cristiano, que luego algunos tacharon de reducción. Pero también se ha podido tildar a algunas personas y posturas católicas de ser “muy católicas pero muy poco cristianas”, terrible aviso que ya lanzó Fernando de los Ríos en 1933. Los shows multitudinarios del papa Wojtila con los gritos de “totus tuus” o “santo súbito” podrían ser tachados de muy católicos pero quizá poco cristianos. Y en fin: no sé si cabe decir que el protestantismo es como el canto gregoriano y el catolicismo como la polifonía barroca (y esto lo escribe un católico admirador del gregoriano).
Todos esos entornos de vestimentas especiales (y con sastres especiales), residencias regias, genuflexiones, apelativos de “santo padre”, viajes especiales… son en realidad muy secundarios. Cuando se los exagera y se los absolutiza contribuyen a crear una aureola idolátrica en torno al sucesor de aquel pescador de Galilea, llamado Pedro. Jesús no se sirvió de esas auras sagradas para anunciar la paternidad de Dios y el reinado de Dios. Y con el cristianismo se ha abolido la distinción entre lo sagrado y lo profano: porque, según Jesús, lo único sagrado es el ser humano, que está por encima de todos los “sábados” de la historia. De modo que, seguramente, el Maestro repetiría hoy a todo esos monseñores preocupados, sus palabras de antaño: “deja a los muertos que entierren a sus muertos, y ve a anunciar el reinado de la libertad de los hijos de Dios y la fraternidad de los hermanos en Cristo” (Lc 9,60).
Así pues: ¿que Francisco está desacralizando el papado? Demos gracias a Dios por ello, porque contribuirá a purificar la fe de los católicos facilitando además el acercamiento de otras iglesias cristianas. Porque, aunque sea cierto que a Dios sólo llegamos a través de mediaciones, eso no significa que debamos sacralizarlas.
José Ignacio González Faus
Miradas Cristianas
RD

domingo, 19 de octubre de 2014

Spadaro: «Las Escrituras enseñan: el buen pastor busca a sus ovejas»


Entrevista con el director de “La Civiltà Cattolica”: «El Papa dio la lectura espiritual de todo el proceso sinodal»

GIACOMO GALEAZZICIUDAD DEL VATICANO

«Es un “work in progress”; la Iglesia se abrió a la discusión sobre temas centrales para la vida de las personas y reconoció el profundo valor de las convivencias y del matrimonio civil. Se dieron grandes pasos», sostiene el director de “La Civiltà Cattolica”, padre sinodal, el jesuita Antonio Spadaro.


¿Cuál es la Iglesia que surge de este Sínodo?

«El Sínodo trató temas difíciles justamente como quería el Papa: con gran libertad de expresión y escuchando humildemente a los demás, sin ningún temor a la hora de expresarse. La Iglesia no sale de él como un monolito ni con un documento final fruto de mediaciones. Y no teme mostrar sus contraposiciones. En el Sínodo se respiró un clima casi conciliar, porque no se trató solo de este o de aquel tema, sino de qué es la Iglesia, cuál es su misión hoy y cuál es el valor de los sacramentos. Se vio una Iglesia apasionada por los desafíos y, a ratos, una Iglesia un poco temorosa.

¿Para llegar al texto final hubo que pasar por un “ring”?

Salimos del Sínodo con una batería de textos que merecen ser leídos, todos ellos, empezando por el cuestionario de los fieles. Se publicaron también las discusiones de grupo, con las diferencias y las tensiones. Todo fue transparente y el método fue libre, abierto, innovador. En su mayoría absoluta, el Sínodo expresó una apertura al debate sobre las grandes cuestiones de la vida de pareja, aunque en algunos de los argumentos no se haya alcanzado la mayoría de las dos terceras partes.

¿Y la votación final?

La votación del mensaje demostró que hay un porcentaje de pastores que no ha aprobado el hecho de certificar el diálogo al respecto. Esta riqueza poliédrica en el debate ahora debe ser discutida en las Iglesias locales. El Papa quiso que la Relación fuera publicada inmediata e integralmente, con los porcentajes de los votos, para que la gente se de cuenta de todo.


El Papa fue muy claro… 

Es una reflexión muy elevada que exige la participación de los obispos en el proceso de discusión y de discernimiento. El Papa dio una lectura espiritual de todo el proceso sinodal con sus impulsos y pausas. Francisco ofreció la imagen de Cristo que come con ladrones y prostitutas como modelo para el examen de consciencia de los pastores. Y, sobre todo, subrayó que el Evangelio es un pan fresco y bueno que no pede ser transformado en piedras para lapidar a los pecadores, a los débiles o a los enfermos.

Vatican Insider

Encuentros con la Palabra con Hermann Rodríguez SJ. “Cuando oyeron esto, se quedaron admirados”


En la Biblioteca Mario Valenzuela, que contiene la colección de libros de la Comunidad de Profesores María Inmaculada, de la Compañía de Jesús en Colombia, y que actualmente está en el edificio Pedro Arrupe de la Universidad Javeriana, hay una vitrina en la que se expone una hermosísima colección de arqueología bíblica. Son objetos de gran valor, encontrados en Tierra Santa por el P. Gustavo Baena. Uno de los objetos que más me llamó la atención la primera vez que vi esta colección fue una moneda que tiene grabado un rostro y una inscripción: “TI CLAUDIUS CAESAR AUG PM TRUMPH”. Afortunada-mente, junto a la moneda, hay una explicación de su origen y la traducción de su inscripción: “Tiberio Claudio César Augusto Pontífice Máximo Triunfador”. Es una moneda en bronce, de la época de la dominación de Judea bajo Tiberio César, Emperador romano desde el año 14 al 37 de nuestra era, justamente la época de la vida de Jesús.
Después de las tres parábolas que hemos leído durante los domingos anteriores que, desde luego, habían movido el piso de los jefes de los sacerdotes y los ancianos del templo, vienen dos escenas en las que Mateo quiere resaltar la forma como los fariseos primero, y los saduceos después, tienden sendas trampas a Jesús para tener cómo acusarlo delante de las autoridades romanas y judías, respectivamente.
Mateo nos cuenta hoy cómo “los fariseos fueron y se pusieron de acuerdo para hacerle decir a Jesús algo que les diera motivo para acusarlo. Así que mandaron a algunos de sus partidarios, junto con otros del partido de Herodes, a decirle: – Maestro, sabemos que tú dices la verdad, y que enseñas de veras a vivir como Dios exige, sin dejarte llevar por lo que diga la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Danos, pues tu opinión: ¿Está bien que paguemos impuestos al emperador romano, o no?”
Si Jesús dice que está bien pagar impuestos al emperador romano, sería acusado por los que rechazaban la dominación romana y reclamaban la independencia política y religiosa judía, que eran muy radicales y, en algunos casos, violentos... Si dice que no se deben pagar los impuestos al imperio, sería detenido y castigado por los invasores... No era fácil la coyuntura. Pero Jesús, que (como dicen los españoles), no tenía ni un pelo de tonto, “dándose cuenta de la mala intención que llevaban, les dijo: – Hipócritas, ¿por qué me tienden trampas? Enséñenme la moneda con que se paga el impuesto. Le trajeron un denario, y Jesús les preguntó: ¿De quién es esta cara y el nombre que aquí está escrito?”
Evidentemente, el que estaba allí retratado era el César. Y Jesús les dice la famosa frase que hoy se sigue utilizando a nivel popular: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Nadie le había preguntado por Dios, pero Jesús les recuerda que sus compromisos políticos no los exime de su compromiso con Dios, que debe estar por encima de todo lo demás. Desde luego, “cuando oyeron esto, se quedaron admirados; y dejándolo, se fueron”. La moneda que está en la Biblioteca Mario Valenzuela nos recuerda hoy la pregunta de Jesús: ¿Le estamos dando a Dios lo que es suyo?
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



XXIX DOMINGO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Isaías: 45, 1. 4-6
El Señor tomó de la mano a Ciro para someter ante él a las naciones.En la primera lectura, el profeta Isaías nos muestra que Dios rompe, una vez más, nuestros esquemas. Elige a un "sin-Dios" para "ungirlo y que lleve a su pueblo la libertad. Ciertamente Israel no esperaba la libertad desde esa plataforma. Sin embargo esto demuestra que Dios es el Señor absoluto Él escoge sus instrumentos donde nadie se le hubiese ocurrido elegirlos; escogiendo personajes que nosotros hubiéramos rechazado, para decirnos que sólo podremos descubrir las acciones del Señor cuando abandonemos nuestros esquemas raquíticos y calculadores y nos entreguemos a Él sin condiciones.

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: "Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro. 
Palabra de Dios

SALMO
El salmo 95 expresa de manera clara, que para los judíos, Dios era Rey, un Rey total, con atribuciones incluso políticas y de Gobierno. Para nosotros, sin embargo, su majestad es más del Espíritu. Jesús de Nazaret nos enseñó que Dios es amor y en ese sentido lo aclamamos, sin olvidar que toda la gloria es suya y que todo el poder posible está en sus manos.
Del salmo 95
R/. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra.
Su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación sus maravillas. R/.
Cantemos al Señor, porque El es grande,
más digno de alabanza y más tremendo
que todos los dioses paganos, que ni existen;
ha sido el Señor quien hizo el cielo. R/.
Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. R/.
Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
"Reina el Señor", digamos a los pueblos.
Él gobierna a las naciones con justicia. R/.

SEGUNDA LECTURA
1 Tesalonicenses: 1, 1-5
Recordamos la fe, la esperanza y el amor de ustedes.San Pablo, en el comienzo de la Carta a los Tesalonicenses –que es nuestra segunda lectura de hoy-- nos recuerda que una comunidad tiene que estar siempre regida por la fuerza del Espíritu. No importa el número de miembros, ni las pruebas que se presenten, ni el ambiente en que se desarrolle; lo importante es la fidelidad a Dios, la vivencia evangélica, y que los miembros hayan sido "tocados" por el mensaje de Cristo. Así lo llevaremos "acuñado" en nuestra manera de vivir y la gente sabrá de quien somos, al ver que nuestra relación con Dios brota del amor. Durante las próximas semanas seguiremos leyendo esta carta a los Tesalonicenses.

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que Él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos. 
Palabra de Dios

EVANGELIO
San Mateo: 22,15-21
Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.Vamos a escuchar hoy el célebre evangelio del denario. San Mateo muestra el deseo de engaño de los fariseos y la sagacidad práctica de Jesús. La respuesta a la trampa está en la cara y en la cruz de un denario. Y es toda una catequesis permanente para entender mejor nuestra vida: hemos de separar los compromisos mundanos de los espirituales, no separándoles pero dando a cada uno su sitio. Hoy todavía a muchos les gustaría que Dios y el César fuesen una misma cosa.

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.
Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?".
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". 
Palabra del Señor

Beatificación de PABLO VI “el timonel del Concilio” que supo “guiar en solitario la barca de Pedro”. Video completo, audio + videos

Il Messaggero

Francisco: “Jesús no tiene miedo a las novedades, porque el Evangelio es la novedad de Dios en el hombre y el mundo”



El Papa beatifica a Pablo VI, “el timonel del Concilio” que supo “guiar en solitario la barca de Pedro”


Bergoglio y Ratzinger vuelven a escenificar la unidad en la Iglesia frente a los sectores rupturistas


(Jesús Bastante).- "Jesús no tiene miedo a las novedades, por eso continuamente nos sorprende llevándonos por caminos nuevos e imprevisibles. Nos renueva, nos hace siempre nuevos, porque el Evangelio es la novedad de Dios en el hombre y el mundo". Francisco reivindicó la fuerza de los cambios durante la homilía con motivo de labeatificación de Pablo VI, quien "en el momento en que vivía una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría, visión de futuro, y quizá en solitario, la barca de Pedro, sin perder la alegría ni la fe en el Señor".
La de Bergoglio fue una homilía pensada, echando una mirada al pasado pero con los pasos ya encaminados al futuro, que se ha marcado durante el Sínodo de Obispos que hoy concluye y que tendrá continuación el año que viene. "Ha sido una gran experiencia en la que hemos vivido la sinodalidad y la colegialidad, hemos vivido la fuerza del Espíritu Santo, que renueva sin cesar a la Iglesia, llamada a hacerse cargo de las heridas abiertas y devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido", subrayó
Benedicto XVI fue uno de los primeros en llegar. Algo alejado del resto de padres sinodales, el Papa emérito se detuvo a reflexionar largamente en una soleada y abarrotada plaza de San Pedro sobre la figura del Papa que le hizo cardenal. El abrazo de Ratzinger y Bergoglio volvió a hacer presente -pese a los intentos de los grupos más conservadores- la unidad y la comunión entre ambos papas.
Miles de peregrinos, especialmente de Brescia -lugar de nacimiento de Montini-, acudieron la ceremonia, que arrancó con el rito de la beatificación, una profusa biografía de Pablo VI y la aceptación por parte del Papa.
En ese momento, el velo del lienzo que presidía el frontal de la basílica se descorrió, y pudo verse el primer cuadro del nuevo beato, una preciosa imagen del Papa Montini en pie, con las manos abiertas al pueblo de Dios. Su fiesta será el 26 de septiembre, proclamó Francisco.
Tras ello, y en medio de una gran ovación, se colocaron junto al altar las reliquias del nuevo beato: una camiseta ensangrentada que llevaba en su viaje a Manila, en 1970, cuando fue víctima de un atentado por parte de un desequilibrado que le asestó dos puñaladas.
El Evangelio de este domingo, en el que también se celebra la Jornada del Domund, hablaba del momento en que los fariseos tratan de tentar a Jesús. "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". La base de la necesaria separación y mutua independencia Iglesia-Estado desde los tiempos del Resucitado.
"Acabamos de escuchar una de las frases más famosas de todo el Evangelio", subrayó el Papa, quien incidió en la "respuesta irónica y genial de Jesús a la provocación de los fariseos, que querían hacerle un examen de Religión y ponerle a prueba".
"Esto sucede en todo tiempo, desde siempre. Jesús pone el acento en la segunda parte de la frase, lo que significa reconocer y creer firmemente, frente a cualquier tipo de poder, que sólo Dios es el Señor del hombre, y no otro", añadió Francisco.
"Jesús no tiene miedo a las novedades, por eso continuamente nos sorprende llevándonos por caminos nuevos e imprevisibles. Nos renueva, nos hace siempre nuevos, porque el Evangelio es la novedad de Dios en el hombre y el mundo".
"A Dios le gusta mucho la novedad", añadió el Papa. "Dar a Dios lo que es de Dios es estar dispuestos a hacer su voluntad y colaborar con su Reino de amor y de paz". En esto, añadió, "reside nuestra nueva fuerza ante el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En esto reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad. Es ponerse manos a la obra para devolver a Dios lo que le pertenece".
Por eso, el cristiano mira a Dios "para vivir plenamente la vida, con los pies bien puestos en la tierra, y responder con valentía a los retos de hoy". Lo hemos visto, señaló el Papa, durante el Sínodo. "Pastores y laicos de todos los rincones del mundo han traído la voz de la Iglesia de todo el mundo, con la mirada fija en Jesús"
"Ha sido una gran experiencia en la que hemos vivido la sinodalidad y la colegialidad, hemos vivido la fuerza del Espíritu Santo, que renueva sin cesar a la Iglesia, llamada a hacerse cargo de las heridas abiertas y devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido".
Francisco dio gracias por los dones del Sínodo de la Familia, y pidió al Espíritu, "que en estos días intensos, nos ha concedido trabajar con verdadera creatividad, nos acompañe al camino de preparación del Sínodo del próximo mes de octubre de 2015". "Hemos sembrado, y seguiremos sembrando, con paciencia y perseverancia, sabiendo que es Dios quien siembra".
Recordando a Pablo VI, Francisco hizo suyas sus palabras con las que inauguró los sínodos. "Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido y apóstol incansable, sólo podemos decir una palabra sincera e importante: Gracias", señaló Bergoglio, arrancando una ovación de los presentes. "Gracias a nuestro amado Papa Pablo VI, gracias".
"El que fuera gran timonel del Concilio anotaba en su diario personal: 'El Señor me ha llamado y me ha puesto a este servicio no tanto para que salve a la Iglesia, sino para que sufra algo por la Iglesia. Y quede claro que Él, y no otros, es quien la guía y la salva'", aclaró el Papa, tal vez haciendo suyas las palabras de Montini.
"En esa humildad resplandece la grandeza de Pablo VI, quien en el momento en que vivía una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría, visión de futuro, y quizá en solitario, la barca de Pedro, sin perder la alegría ni la fe en el Señor".
"Pablo VI supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la sagrada, solemne y grave tarea de extender en la Tierra la misión de Cristo, guiando a la Iglesia para que sea al mismo tiempo madre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvación".
Ésta es la homilía íntegra de Francisco:
Acabamos de escuchar una de las frases más famosas de todo el Evangelio: «Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21).
Jesús responde con esta frase irónica y genial a la provocación de los fariseos que, por decirlo de alguna manera, querían hacerle el examen de religión y ponerlo a prueba. Es una respuesta inmediata que el Señor da a todos aquellos que tienen problemas de conciencia, sobre todo cuando están en juego su conveniencia, sus riquezas, su prestigio, su poder y su fama. Y esto ha sucedido siempre.
Evidentemente, Jesús pone el acento en la segunda parte de la frase: «Y [dar] a Dios lo que es de Dios». Lo cual quiere decir reconocer y creer firmemente -frente a cualquier tipo de poder- que sólo Dios es el Señor del hombre, y no hay ningún otro. Ésta es la novedad perenne que hemos de redescubrir cada día, superando el temor que a menudo nos atenaza ante las sorpresas de Dios.
¡Él no tiene miedo de las novedades! Por eso, continuamente nos sorprende, mostrándonos y llevándonos por caminos imprevistos. Nos renueva, es decir, nos hace siempre "nuevos". Un cristiano que vive el Evangelio es "la novedad de Dios" en la Iglesia y en el mundo. Y a Dios le gusta mucho esta "novedad".
«Dar a Dios lo que es de Dios» significa estar dispuesto a hacer su voluntad y dedicarle nuestra vida y colaborar con su Reino de misericordia, de amor y de paz. En eso reside nuestra verdadera fuerza, la levadura que fermenta y la sal que da sabor a todo esfuerzo humano contra el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En eso reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad, no es un alibi: es ponerse manos a la obra para devolver a Dios lo que le pertenece. Por eso, el cristiano mira a la realidad futura, a la realidad de Dios, para vivir plenamente la vida -con los pies bien puestos en la tierra- y responder, con valentía, a los incesantes retos nuevos.
Lo hemos visto en estos días durante el Sínodo extraordinario de los Obispos -"sínodo" quiere decir "caminar juntos"-. Y, de hecho, pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio, con la mirada fija en Jesús. Ha sido una gran experiencia, en la que hemos vivido la sinodalidad y la colegialidad, y hemos sentido la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada, con premura, a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido. Por el don de este Sínodo y por el espíritu constructivo con que todos han colaborado, con el Apóstol Pablo, «damos gracias a Dios por todos ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones» (1 Ts 1,2). Y que el Espíritu Santo que, en estos días intensos, nos ha concedido trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad, acompañe ahora, en las Iglesias de toda la tierra, el camino de preparación del Sínodo Ordinario de los Obispos del próximo mes de octubre de 2015. Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Señor quien da el crecimiento (cf. 1 Co 3,6). En este día de la beatificación del Papa Pablo VI, me vienen a la mente las palabras con que instituyó el Sínodo de los Obispos: «Después de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad» (Carta ap. Motu proprio Apostolica sollicitudo).
Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia.
El que fuera gran timonel del Concilio, al día siguiente de su clausura, anotaba en su diario personal: «Quizás el Señor me ha llamado y me ha puesto en este servicio no tanto porque yo tenga algunas aptitudes, o para que gobierne y salve la Iglesia de sus dificultades actuales, sino para que sufra algo por la Iglesia, y quede claro que Él, y no otros, es quien la guía y la salva» (P. Macchi, Paolo VI nella sua parola, Brescia 2001, 120-121). En esta humildad resplandece la grandeza del Beato Pablo VI que, en el momento en que estaba surgiendo una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y con visión de futuro -y quizás en solitario- el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la fe en el Señor.
Pablo VI supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la «sagrada, solemne y grave tarea de continuar en el tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo» (Homilía en el inicio del ministerio petrino, 30 junio 1963: AAS 55 [1963], 620), amando a la Iglesia y guiando a la Iglesia para que sea «al mismo tiempo madre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvación» (Carta enc. Ecclesiam Suam, Prólogo).

October 19 - Holy Mass for the conclusion of the Synod and Beatification of Pope Paul VI.



El Papa Francisco beatificó a Pablo VI

Escuchar audio aquí

En una fecha más que marca la historia con fervor y alegría, la del 19 de octubre de 2014, el Papa Bergoglio pronunció la solemne fórmula en latín, elevando al honor de los altares a Pablo VI. En la Santa Misa con ocasión de la conclusión del Sínodo extraordinario sobre la familia y de la beatificación de su Predecesor Giovanni Battista Montini - Pablo VI, coincidiendo también este domingo con la Jornada Misionera Mundial. En una abarrotada Plaza de San Pedro, que recibió con júbilo sus palabras, el Obispo de Roma anunció asimismo que la fiesta litúrgica del nuevo Papa Beato será el 26 de septiembre, fecha de su nacimiento. Y como se había anunciado estaba presente también el Papa emérito Benedicto XVI, que fue creado cardenal por el nuevo Beato y al que el Papa Francisco saludó cordialmente al comenzar la celebración. El Himno Iubilate Deo, Cantate Domino acompañó entre grandes aplausos el momento en que fue desvelada la imagen del Beato Pablo VI, en el balcón central de la Basílica de San Pedro.

Francisco beatifica a Pablo VI



Benedicto XVI llega a San Pedro para beatificación de Pablo VI



sábado, 18 de octubre de 2014

La verdadera historia de este sínodo. Director, ejecutores, ayudantes por Sandro Magister


Nuevos paradigmas sobre divorcio y homosexualidad ya son normales en los vértices de la Iglesia. No se ha decidido nada, pero Francisco es paciente. Un historiador americano confuta las tesis de "La Civiltà Cattolica" 

ROMA, 17 de octubre de 2014 – "Ha vuelto a soplar el espíritu del Concilio", ha dicho el cardenal filipino Luis Antonio G. Tagle, estrella emergente de la jerarquía mundial, además de historiador experto en el Vaticano II. Y es verdad. En el sínodo que está a punto de concluir hay muchos elementos comunes con lo que sucedió en ese gran acontecimiento.

La semejanza más llamativa es la separación entre el sínodo real y el sínodo virtual transmitido por los medios de comunicación.

Pero hay una similitud aún más sustancial. Tanto en el Concilio Vaticano II como en este sínodo, los cambios de paradigma son el producto de una cuidada y atenta dirección. Un protagonista del Vaticano II como don Giuseppe Dossetti – habilísimo estratega de los cuatro cardenales moderadores que estaban al mando de la maquinaria conciliar – la reivindicó con orgullo. Dijo "haber dado un vuelco a la suerte del Concilio" gracias a su capacidad para pilotar la asamblea, aprendida en su experiencia política anterior como líder del mayor partido italiano.

También en este sínodo ha sucedido lo mismo. Tanto la apertura a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar por lo civil – y, por lo tanto, la admisión por parte de la Iglesia de las segundas nupcias – como el impresionante cambio de paradigma en el tema de la homosexualidad introducido en la "Relatio post disceptationem", no habrían sido posibles sin una serie de pasos hábilmente calculados por quien tenía, y tiene, el control de los procedimientos.

Para entenderlo, basta recorrer las etapas que han llevado a este resultado, aunque el final provisional del sínodo - como se verá - no ha cumplido las expectativas de sus directores.

El primer acto tiene por protagonista al Papa Francisco en persona. El 28 de julio de 2013, en la rueda de prensa en el avión que lo llevaba de vuelta a Roma después de su viaje a Brasil, él lanza dos señales que tuvieron un impacto fortísimo y duradero en la opinión pública.

El primero, sobre el trato a los homosexuales:

"Si una persona es homosexual y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?".

El segundo, sobre la admisión de las segundas nupcias:

"Un paréntesis: los ortodoxos siguen la teología de la economía, como la llaman, y dan una segunda posibilidad [de matrimonio], lo permiten. Creo que este problema - cierro el paréntesis - se debe estudiar en el marco de la pastoral matrimonial".

Sigue en octubre de 2013 la convocatoria de un sínodo sobre la familia, primero de una serie de dos sínodos sobre el mismo tema en el arco de un año, con decisiones pospuestas al final del segundo de ellos. Como secretario general de esta especie de sínodo permanente y prolongado el Papa nombra a un nuevo cardenal con ninguna experiencia al respecto, pero muy cercano a él: Lorenzo Baldisseri, al lado del cual, como secretario especial, nombra al obispo y teólogo Bruno Forte, anteriormente exponente de relieve de la línea teológica y pastoral que había tenido su faro en el cardenal jesuita Carlo Maria Martini y a sus mayores adversarios en Juan Pablo II primero y en Benedicto XVI después: una línea declaradamente abierta a un cambio en la enseñanza de la Iglesia en campo sexual.

A la convocación del sínodo se asocia el lanzamiento de un cuestionario a nivel mundial con preguntas específicas sobre las cuestiones más controvertidas, incluidas la comunión a los que se han vuelto a casar y las uniones homosexuales.

Gracias a este cuestionario - al que seguirá la publicación intencionada de las respuestas por parte de algunos episcopados de lengua alemana - se genera en la opinión pública la idea de que se trata de cuestiones que ya hay que considerar "abiertas", no sólo en la teoría, sino también en la práctica.

Da prueba de esta huida hacia adelante, por ejemplo, la archidiócesis de Friburgo, en Alemania, dirigida por el presidente de la conferencia episcopal alemana, Robert Zollitsch el cual, en un documento de su oficina pastoral, anima al acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar sobre la simple base de una "decisión de conciencia".

Desde Roma, el prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, el cardenal Gerhard L. Müller, reacciona publicando el 23 de octubre de 2013 en "L'Osservatore Romano" una nota suya, que ya había sido publicada en Alemania, con la que vuelve a confirmar y explica la prohibición de la comunión.

Sin embargo, su recordatorio no hace que la archidiócesis de Friburgo retire ese documento; al contrario, tanto el cardenal alemán Reinhard Marx como, con palabras más groseras, el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga critican a Müller por su "pretensión" de troncar la discusión en materia. Tanto Marx como Maradiaga forman parte del consejo de ocho cardenales llamados por el Papa Francisco para asistirlo en el gobierno de la Iglesia Universal. El Papa no interviene en apoyo de Müller.

El 20 y el 21 de febrero de 2014, los cardenales se reúnen en Roma en consistorio. El Papa Francisco les pide debatir sobre la familia y delega la relación de introducción al cardenal Walter Kasper, combativo defensor en los primeros años Noventa de superar la prohibición de la comunión a los casados en segundas nupcias pero derrotado, en esa época, por Juan Pablo II y Joseph Ratzinger.

En el consistorio, a puertas cerradas, Kasper vuelve a relanzar las tesis de entonces. Numerosos cardenales se oponen, pero Francisco lo gratifica con grandes elogios. A continuación, Kasper dirá que había "concordado" con el Papa sus propuestas.

Además, Kasper recibe del Papa el privilegio de romper la reserva sobre cuanto dicho por él en el consistorio, a diferencia de los otros cardenales. Cuando el 1 de marzo su relación sale publicada por sorpresa en el diario italiano "Il Foglio", la misma relación está de facto ya en proceso de impresión en la editorial  Queriniana. El eco de la publicación es inmenso.

A inicios de la primavera, para equilibrar el impacto de las propuestas de Kasper, la congregación para la doctrina de la fe programa la publicación en "L'Osservatore Romano" de una intervención de signo opuesto de un cardenal de primer plano. Pero contra la publicación de este texto se dispara la prohibición del Papa.

Sin embargo, las tesis de Kasper son objeto de unas críticas severas y razonadas por parte de un buen número de cardenales, que intervienen en distintas ocasiones en los órganos de prensa. En la vigilia del sínodo, cinco de estos cardenales vuelven a publicar en un libro sus intervenciones anteriores, complementadas con ensayos de otros estudiosos y de un alto dirigente de la curia, jesuita, arzobispo, experto en la praxis matrimonial de las Iglesias orientales. Kasper, con un amplio consenso de los medios de comunicación, deplora la publicación del libro como afrenta cuyo fin es atacar al Papa.

El 5 de octubre inicia el sínodo. Contrariamente a lo que se hacía en el pasado, las intervenciones en el aula no se dan a conocer al público. El cardenal Müller protesta contra esta censura. Pero en vano. Una prueba más, dice, de que "no formo parte de la dirección".

La central operativa del sínodo la forman los secretarios general y especial, Baldisseri y Forte, flanqueados por los que se ocuparán de la redacción del mensaje y la "Relatio" finales, elegidos por el Papa y todos ellos pertenecientes al "partido" del cambio, con a la cabeza su "negro" de confianza Víctor Manuel Fernández, arzobispo y rector de la Universidad Católica de Buenos Aires.

Que esta es la verdadera cabina de dirección del sínodo es algo que se hace patente de manera clamorosa el lunes 13 de octubre, cuando ante más de doscientos periodistas de todo el mundo, el cardenal delegado que figura como el autor formal de la "Relatio post disceptationem", el húngaro Péter Erdõ, preguntado sobre los párrafos concernientes a la homosexualidad, se niega a responder y cede la palabra a Forte diciendo: "Quien ha redactado este pasaje debe saber qué decir".

A la petición de aclarar si los párrafos sobre la homosexualidad pueden ser interpretados como un cambio radical en la enseñanza de la Iglesia en materia, de nuevo el cardenal Erdõ responde: "¡Ciertamente!", marcando también aquí su desacuerdo.

Efectivamente, estos párrafos reflejan no una orientación expresada en el aula por un número consistente de padres – como uno espera leer en una "Relatio" – sino las cosas dichas por no más de tres de ellos, sobre casi doscientos, en especial por el jesuita Antonio Spadaro, director de "La Civiltà Cattolica", nombrado miembro del sínodo personalmente por el Papa Francisco.

El martes 14 de octubre, en rueda de prensa, el cardenal sudafricano Wilfrid Napier denuncia con palabras cortantes el efecto de la prevaricación llevada a cabo por Forte incluyendo en la "Relatio" esos explosivos párrafos. Esos, dice, han puesto a la Iglesia en una posición "irredeemable", irreversible. Porque "el mensaje ya ha salido: esto es lo que dice el sínodo, esto es lo que dice la Iglesia. A este punto no hay corrección posible, todo lo que podemos hacer es intentar limitar los daños".

En realidad, en los diez círculos lingüísticos en los que los padres sinodales prosiguen la discusión, la "Relatio" sale al encuentro de una masacre. Empezando por su lenguaje "touffu, filandreux, excessivement verbeux et donc ennuyeux" ("denso, enrevesado, excesivamente verboso y, por lo tanto, aburrido"), como denuncia el despiadado relator oficial del grupo "Gallicus B" de lengua francesa, a pesar de que incluye dos ases de dicho idioma – y de sus contenidos igualmente vagos y equívocos – como los cardenales Christoph Schönborn y Godfried Danneels.

El jueves 16 se retoman las sesiones en el aula y el secretario general Baldisseri, que tenía a su lado al Papa, da el aviso de que las relaciones de los diez grupos no se harán públicas. Explota la protesta. El cardenal australiano George Pell, con físico y temperamento de jugador de rugby, es el más intransigente a la hora de exigir la publicación de los textos. Baldisseri cede. El mismo día, el Papa Francisco se ve obligado a integrar el pool encargado de escribir la relación final, e incluye al arzobispo de Melbourne Denis J. Hart y, sobre todo, al combativo cardenal sudafricano Napier.

El cual, sin embargo, había acertado. Porque cualquiera que sea la desembocadura de este sínodo programáticamente privado de una conclusión, el efecto deseado por sus directores ha sido, en buena medida, alcanzado.

De hecho, tanto sobre la homosexualidad como sobre el divorcio y las segundas nupcias, el nuevo verbo reformador incluido a pesar de todo en el circuito mundial de los medios de comunicación vale más que el favor que las propuestas de Kasper o de Spadaro han efectivamente recogido entre los padres sinodales.

El partido podrá durar mucho. Pero el Papa Francisco es paciente. En la "Evangelii gaudium" ha escrito que "el tiempo es superior al espacio".


Chiesa

El Papa: la Iglesia tiene las puertas abiertas de par en par


A los necesitados, no solo a los justos; tenemos un año para madurar y no se trata de un litigio entre fracciones; el Pontífice garantiza la unidad y que nadie puso en duda la indisolubilidad o la procreatividad del matrimonio

IACOPO SCARAMUZZICIUDAD DEL VATICANO

«Queridos hermanos y hermanas, ahora tenemos un año para madurar, con verdadero discernimiento espiritual, las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a muchas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar, a dar respuestas a todos los desánimos que rodean y sofocan a las familias». Papa Francisco tomó la palabra al concluir el Sínodo extraordinario sobre la familia, después de la votación sobre la relación final que no llegó a obtener los dos tercios necesarios de los consensos en tres párrafos clave, y pronunció un discurso (que concluyó con una ovación de cinco minutos) en el que puntualizó que la Iglesia tiene «las puertas abiertas de par en par» a los «necesitados», «no solo a los justos», y recordó que no se trata de un «litigio» con «una parte o con otra». El Pontífice garantizó, pues, la unidad durante el debate sinodal  y nunca nadie puso en duda la indisolubilidad o la procreatividad matrimoniales. 



La «Relatio Synodi», subrayó Bergoglio, es el «resumen fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los círculos menores» desde que comenzó el Sínodo el pasado 5 de octubre. El texto, como ya se había anunciado, será publicado y presentado a las Conferencias Episcopales de todo el mundo como «Lineamenta», es decir como un documento base para el Sínodo ordinario que se llevará a cabo en octubre de 2015.


«Podría decir serenamente que (con un espíritu de colegialidad y sinodalidad) hemos vivido verdaderamente una experiencia de Sínodo, un recorrido solidario, un ‘camino juntos’», dijo Francisco después de haber agradecido a todos por su trabajo. «Y, habiendo sido un camino, hubo momentos de carrera veloz, casi como si se hubiera querido competir con el tiempo y alcanzar lo antes posible la meta; otros momentos de fatiga, como si se hubiera querido decir: ‘Basta’; otros momentos de entusiasmo y ardor. Hubo momentos de profundo consuelo al escuchar el testimonio de los verdaderos pastores que llevan el el corazón sabiamente las alegrías y las lágrimas de sus fieles».

Con típico lenguaje espiritual jesuita, Papa Francisco dijo que, durante las dos semanas de discusión, «con las consolaciones también hubo otros momentos de desolación, de tensión y de tentaciones», que indicó: «la tentación de la rigidez hostil, es decir querer encerrarse dentro de lo escrito (la letra) y no dejarse sorprender por Dios», o sea, la tentación «de los celadores, de los escrupulosos, de los premurosos» de los tiempos de Jesús y , hoy, de los «tradicionalistas» y también de los «intelectualistas»; después, «la tentación» del ‘buenismo’ que destruye, que en nombre de una misericordia «embustera cubre las heridas sin antes curarlas ni medicarlas, que trata solo los síntomas y no las causas y las raíces»; y, finalmente, la «tentación de los llamados progresistas y liberalismos», la «tentación de bajar de la cruz, para acontentar a la gente», la de «descuidar el ‘depositum fidei’, considerándose no custodios sino propietarios y dueños» o, por otra parte, la «tentación de descuidar la realidad usando una lengua minuciosa y un lenguaje» de entelequias «para decir muchas cosas y ninguna», con «bizantinismos».

«En lo personal, me habría preocupado mucho si no se hubieran presentado estas tentaciones ni estas discusiones animadas, este movimiento de los espíritus», continuó Bergoglio. «Si todos hubieran estado de acuerdo o hubieran estado taciturnos en una falsa y quieta paz», pero, por el contrario, constató Francisco, hubo «discursos e intervenciones llenos de fe, de celo pastoral y doctrinal, de sabiduría, de franqueza, de valentía y de parresía», y nunca se pusieron en «discusión las verdades fundamentales del sacramento del matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la procreatividad».

La Iglesia «no tiene miedo de comer y beber con las prostitutas y los publicanos», dijo el Papa, «tiene las puertas abiertas de par en par para recibir a los necesitados, los arrepentidos y no solo a los justos o a aquellos que creen ser perfectos», «no  se avergüenza del hermano caído y no hace finta de no verlo». En este sentido, subrayó, no es cierto que la Iglesia esté en un «litigio» entre partes, como dijeron «muchos comentadores o gente que habla».

Y concluyó sosteniendo que “cuando la Iglesia se expresa en comunión, no puede equivocarse: es la belleza y la fuerza del sensus fidei de aquel sentido sobre natural de la fe, que viene dado por el Espíritu Santo para que, juntos, podamos todos entrar en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida, y esto no debe ser visto como motivo de confusión y malestar.

Dijo que “la Iglesia es de Cristo y todos los Obispos con el Sucesor de Pedro, tienen la tarea y el deber de custodiarla y de servirla, no como patrones sino como servidores. El Papa en este contexto no es el señor supremo sino más bien el supremo servidor; el garante de la obediencia, de la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y al Tradición de la Iglesia poniendo de parte todo arbitrio personal, aunque – por voluntad de Cristo mismo – “el pastor y doctor supremo de todos los fieles” (Can. 749) y además gozando “de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata y universal de la iglesia” (Cf. Cann. 331-334)”.

El Vicario de Cristo explicó que “todavía tenemos un año para madurar con verdadero discernimiento espiritual, las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desafíos que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos desánimos que circundan y sofocan a las familias, un año para trabajar sobre la “Relatio Sinody” que es el reasunto fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los círculos menores.

Vatican Insider