lunes, 28 de julio de 2014

Diez consejos del papa Francisco para ser feliz


El Sumo Pontífice dio en una entrevista un decálogo de sugerencias para hallar el bienestar en la vida. Además, se refirió a la posibilidad de ganar elPremio Nobel de la Paz y reveló la historia detrás de la medalla que lleva guardada junto al corazón


Aunque preocupado por las guerras que tensionan distintas regiones del mundo, el Papa Francisco  no descuida la importancia que la familia y las relaciones personales tienen para una sociedad. Por eso, advierte contra el peligro de las nuevas tecnologías, invita a fortalecer los lazos familiares y pide: "Todos tienen que estar comprometidos con el asunto de la paz".
El Sumo Pontífice recibió a la revista Viva en la residencia de Santa Marta y, en el encuentro de 77 minutos, se refirió a la posibilidad de ganar el Premio Nobel de la Paz, habló de arte, se refirió a los distintos conflictos bélicos que azotan al mundo y reveló el significado de un amuleto que lleva guardado junto al corazón.
Preocupado por los conflictos bélicos y los dramas de la inmigración, Francisco no dejó de destacar también la importancia de lograr la felicidad en la vida para alcanzar una vida plena. Consultado por el periodista Pablo Calvo, dejó diez consejos para buscar el bienestar.
"TODOS TIENEN QUE ESTAR COMPROMETIDOS CON EL ASUNTO DE LA PAZ"
1) Viví y dejá vivir. "Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: 'Anda adelante y deja que la gente vaya adelante'. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad".
2) Darse a los demás. "Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe".
3) Moverse remansadamente. "En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro".
4) Jugar con los chicos. "El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: '¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?' Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo".
5) Compartir los domingos con la familia. "El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia".
6) Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. "Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa".
7) Cuidar la naturaleza. "Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos".
8) Olvidarse rápido de lo negativo. "La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano".
9) Respetar al que piensa distinto. "Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: 'Yo dialogo contigo para convencerte', no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo".
10) Buscar activamente la paz. "Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa".
"EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ ES UN TEMA QUE NO ENTRA EN MI AGENDA"


Es ese llamado por la paz y sus invitaciones al diálogo en Medio Oriente, Ucrania y Venezuela, entre otras regiones en conflicto, que ya lo han puesto como uno de los mayores candidatos a lograr el Premio Nobel de la Paz. Pero él le resta importancia: "Es un tema que no entra en mi agenda, le digo la verdad. Nunca acepté doctorados y esas cosas que ofrecen, sin despreciar. Ni se me ocurre pensar en eso, y menos (se ríe) voy a pensar qué haría con esa plata (NdR: el Premio Nobel de la Paz otorga un millón de dólares a su ganador), con toda franqueza. Pero evidentemente, prescindiendo de un premio o no premio, creo que todos tienen que estar comprometidos con el asunto de la paz, hacer todo lo que uno puede, lo que puedo hacer yo desde acá. La paz es el lenguaje que hay que hablar".
El periodista Pablo Calvo fue recibido en una audiencia privada en la residencia de Santa Marta junto a un grupo de argentinos exiliados hace muchos años en Suecia. La única carta que llevó para entregarle al Papa fue un escrito de la mujer que cuida a su hijo desde hace 13 años. Francisco sacó entonces una medalla del Sagrado Corazón que llevaba colgada en el pecho.
"Es de una señora que ayudaba a mi mamá a lavar la ropa, cuando no había lavarropas, con la tabla, a mano. Eramos cinco nosotros, mamá sola, esta señora venía tres veces por semana a ayudarla. Era una mujer de Sicilia que había emigrado a la Argentina con dos hijos, viuda, después de que su marido muriera en la guerra. Llegó con lo puesto, pero trabajó y sostuvo su hogar. Yo tenía unos 10 años, hasta que se mudaron mis padres y dejé de verla. Pasó mucho tiempo y un día apareció a saludar por San Miguel. Yo ya era sacerdote. Después la volví a perder de vista, pero siempre pedí la gracia de volverla a encontrar, porque mientras lavaba, nos enseñaba mucho, nos hablaba de la guerra, de cómo cultivaban en Sicilia. Era viva como el hambre, cuidaba el pesito, no se dejaba estafar, tenía muchas cosas buenas".

"Por fin la encontré, ya tenía 80 y tantos, y la acompañé diez años hasta su muerte. Pero unos días antes se sacó esta medalla y me dijo 'quiero que la lleves vos', y todas las noches cuando me la saco y la beso y todas las mañanas cuando me la pongo, la imagen de esa mujer se me aparece. Era una anónima, nadie la conocía, pero se llamaba Concepción María Minuto. Murió feliz, con una sonrisa, con la dignidad de quien trabajó. Es por eso que tengo mucho cariño a la mujer que ayuda, a las empleadas domésticas, que tienen que tener todos los derechos sociales, todos. Es un trabajo como cualquiera, no debe ser objeto de explotación ni maltrato", concluyó.
INFOBAE

Algo para pensar y orar en esta semana



Algo para Pensar y Orar esta Semana

Ignacio pensaba que un tipo particular de ignorancia se encontaba en la raíz del pecado. El pecado mortal, decía él, es la ingratitud. Es “la causa, el principio y el origen de todos los males y pecados”; si se preguntara a unas cien personas cuál es el pecado que es el origen de todos los males, Ignacio apostaba que ninguna persona diría que es la ingratitud. Dirían que es el orgullo, la desobediencia, la avaricia o la ira. La idea de que pecamos porque no estamos de veras conscientes de la bondad de Dios, probablemente no se les ocurriría a muchas personas.

La gratitud tenía otro significado en los tiempos de Ignacio, del que tiene en la actualidad. Ella nos significa enviar mensajes de gratitud por los regalos de Nevidad, o agradecer a nuestros vecinos cuando nos ayudan en algo. Para nosotros, la ingratitud es algo como tener malos modales.

La gratitud era una actitud muy seria en la sociedad post medieval de Ignacio, la que estaba organizada bajo un conjunto de obligaciones mutuas, entre los que estaban en altos niveles jerárquicos o políticos. Cada uno debía estar atento a las contribuciones de todos los demás. La gratitud era la que unía firmemente a las personas entre ellas.
Pero las diferencias culturales son sólo parte de la historia. Al enfatizar la gratitud, Ignacio decía algo de la naturaleza de Dios. Dios es el donante generoso, el que nos derrama sus bendiciones como los rayos de sol brillan sobre la tierra. Si entendiéramos bien todo esto, correspondríamos con nuestro amor el amor de Dios. No pecaríamos. La gratitud es una buena palabra para esta calidad fundamental de nuestra relación con Dios. La ingratitud, nuestra ceguera de quién es Dios en realidad, es pues la raíz de todo pecado.

Jim Manney
Espacio Sagrado

domingo, 27 de julio de 2014

Pistas para la homilía por Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.



¡Que el Señor nos conceda la sabiduría de corazón!
• Lecturas:
- I Libro de los Reyes 3, 5. 7-12
- Carta de san Pablo a los Romanos 8, 28-30
- Mateo 13, 44-52
• Nuestra meditación dominical estará centrada en la primera lectura, en la que tema inspirador es la petición que Salomón le hace a Dios para que le conceda el don de la sabiduría, con el fin de gobernar al pueblo que le ha sido confiado.
Salomón es un personaje fascinante que ha cautivado la imaginación de millones de personas a lo largo de los siglos. Sus enormes riquezas, su sabiduría para gobernar y su éxito en las conquistas amorosas han inspirado muchas leyendas. Es ampliamente conocida su aventura con la reina de Saba; lo que comenzó siendo un encuentro diplomático para fortalecer las relaciones políticas y los intercambios  comerciales, terminó en un apasionado romance. 
Los invito a dejar a un lado la figura del rey Salomón y las leyendas que se han tejido alrededor de él, y nos concentremos en la hermosa petición que hace a Dios: "Te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal". Su petición es clara: pide la sabiduría, a la cual entiende como la capacidad para discernir entre el bien el mal; y el objetivo es noble: cumplir la misión que el Señor le ha confiado, gobernar.
• ¿Cómo podríamos expresar, con palabras más cercanas a nosotros, esta petición? Podríamos expresar lo mismo con expresiones como madurez, formación de la conciencia, discernimiento.
- La palabra madurez proviene de la Psicología y describe a la persona que es ponderada en sus juicios, establece relaciones de respeto y solidaridad, y no se deja llevar por sus instintos y sentimientos.
- La expresión formación de la conciencia proviene de la Ética y expresa la capacidad de tomar decisiones después de explorar los valores que están en juego, las consecuencias que tal decisión pueden tener en el proyecto personal de vida y su impacto sobre los demás.
- La palabra discernimiento es originaria de la Teología Espiritual, y se ha extendido a otras disciplinas y quehaceres. Originalmente, el discernimiento hace referencia a la sensibilidad interior que detecta la acción del Espíritu Santo en nuestro interior quien, a través de mociones, va sugiriendo el camino para avanzar por el camino del Señor. El discernimiento es fruto de la oración; en ella, nuestros sentidos interiores se van afinando para percibir la acción de Dios en nuestras vidas.
• Esta petición del rey Salomón, que hemos resignificado en términos de madurez, formación de la conciencia y discernimiento, se enriquece en el Salmo 118, que hace parte de la liturgia de este domingo. El salmista manifiesta cuáles son las herramientas que el Señor nos ofrece para poder distinguir entre el bien y el mal; se trata de las enseñanzas y preceptos del Señor, los cuales nos son transmitidos a través de su Palabra:
- “Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata”
- “Amo, Señor, tus mandamientos más que el oro purísimo; por eso tus preceptos son mi guía y odio toda mentira”.
- “La explicación de tu Palabra da luz y entendimiento a los sencillos”.

• La Palabra de Dios, consignada en la Biblia y transmitida por la Iglesia, revela el plan de salvación y ofrece los criterios inspiradores para tomar las decisiones correctas. Ahora bien, no podemos pensar que la Biblia es un libro de preguntas y respuestas para la solución de los complejos problemas del mundo contemporáneo. La Teología Católica utiliza las herramientas de la exégesis y la hermenéutica para comprender el sentido de la Palabra de Dios; no hacemos la interpretación literal e ingenua que es común en otros grupos religiosos.

• Esta petición que hace el rey Salomón, “te pido que me concedas la sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal”, conserva toda su vigencia hoy. Es válida para los padres de familia, los educadores, los líderes espirituales, los dirigentes políticos:
- Muchos padres de familia se sienten abrumados por las presiones del ambiente que rodea a sus hijos; no saben qué permisos conceder, cuándo decir NO y qué límites establecer. En este día, pidamos que los padres de familia tengan la sabiduría de corazón para que sepan educar a sus hijos y distinguir entre el bien y el mal.
- Muchos educadores han renunciado a ejercer una parte fundamental de su vocación como es ser formadores de los niños y jóvenes; se contentan con ser instructores que transmiten unos conocimientos y ayudan a desarrollar unas destrezas. En este día, pidamos que el Señor conceda la sabiduría de corazón a los maestros para que sean capaces, no solo de instruir sino también de formar, a sus alumnos en los valores éticos y ciudadanos.
- En este día, pidamos que el Señor conceda el don de la sabiduría al Papa Francisco para que pueda gobernar a la Iglesia e introducir los profundos cambios que se necesitan para ser fieles anunciadores del Evangelio.
- Finalmente, pidamos la sabiduría de corazón para que nuestros dirigentes puedan conducir al país por los tortuosos caminos del progreso y avancemos hacia la paz y la convivencia civilizada. Muchos dirigentes confunden sus intereses individuales con el bien común; su visión del país no va más allá de los periodos electorales. Necesitamos líderes que sean auténticos estadistas, que tengan una visión amplia e incluyente.
• Es hora de terminar nuestra meditación dominical, la cual ha estado centrada en la inspiradora petición que el rey Salomón hace al Señor, la cual sigue siendo válida en nuestro tiempo.
Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.Rector de la Pontificia Universidad Javeriana
Jesuitas de Colombia

El mensaje del domingo por Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.



En aquel tiempo,dijo Jesús a sus discípulos: "El reino de os cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno. - Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla.
Y ocurre asimismo con el reino de los cielos como con la red que se echa al mar y recoge toda clase de pescados. Cuando la red se llena, los pescadores la sacan a la playa, donde se sientan a escoger el pescado; guardan el bueno en canastas y tiran el malo. Así también sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos, y echarán a los malos en el horno de fuego. Entonces vendrán el llanto y la desesperación”. - Jesús preguntó: “¿Entienden ustedes todo esto?” “Sí”, contestaron ellos. Entonces Jesús les dijo: “Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del reino de los cielos, se parece al dueño de una casa, que de los que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas” (Mateo 13, 44-52).
Desde el domingo antepasado el Evangelio nos ha venido presentando las “Parábolas del Reino”, con las que Jesús nos enseña cómo actúa el poder liberador de Dios. Hoy nos trae cuatro muy significativas. Veamos cómo podemos aplicarlas a nuestra vida, teniendo en cuenta también las otras lecturas (1 Reyes 3, 5.7-12 y Romanos 8, 28-30)

1.- Las parábolas del tesoro escondido y de la perla fina
El tesoro y la perla son imágenes del valor del Reino de los Cielos -o Reino de Dios-, es decir, del poder liberador, transformador y constructivo de su amor, cuya cercanía ha proclamado Jesús mismo desde el inicio de su predicación. Podemos resumir el sentido de ambas parábolas en dos palabras: prioridad y oportunidad.
Amar a Dios sobre todas las cosas -como se suele enunciar el primer mandamiento- implica reconocer la prioridad del fin sobre los medios. San Ignacio de Loyola, cuya fiesta se celebra el 31 de julio, dice al comienzo de sus Ejercicios Espirituales [No. 23] que el fin para el cual somos creados es amar y servir a Dios y así “salvar el alma”-es decir, ser plenamente felices-, de modo que las cosas -los bienes materiales, culturales o espirituales- son medios que podemos usar tanto cuanto nos ayudan para ello, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce a este fin. ¿Estamos nosotros reconociendo esta prioridad con todo lo que supone y exige?
El Reino de Dios se nos ofrece además como una oportunidad. De cada quien depende aprovecharla y para ello tenemos esta vida. San Ignacio dice que es un insensato quien quiere encontrar a Dios y “no pone los medios hasta la hora de la muerte” [EE, No. 153].
El labrador que descubre el tesoro escondido y el comerciante que encuentra la perla fina, simbolizan a las personas sabias que establecen las prioridades y aprovechan las oportunidades. Para obrar nosotros de igual modo, necesitamos disponernos a que Dios nos conceda el don que le pidió Salomón, según nos cuenta la primera lectura: la sabiduría para decidir entre lo bueno y lo malo, que nos hace posible, como dice el Salmo 119 (118), caminar según la Ley del Señor.

2.- La parábola de la red repleta de pescados, unos buenos y otros malos
El escenario de las “Parábolas del Reino” es el lago de Galilea, donde Jesús predicaba desde una de las barcas que se encontraban junto a la orilla. Allí podían verse las redes de los pescadores de entre los cuales escogió a sus apóstoles. En este contexto cobra un significado especial la imagen del pescador que selecciona los peces recogidos en la red. Esta imagen es empleada por Jesús para referirse a la acción de Dios que comienza con un llamado a muchos y termina con pocos escogidos, siendo estos últimos los que no sólo escuchan su palabra, sino además la acogen y la ponen en práctica.
El mensaje de la parábola de la red llena de pescados, unos buenos y otros que no sirven, es similar al de la parábola de la buena semilla y la cizaña que leímos el domingo pasado. La acción de Dios, pacientemente misericordiosa al ofrecer a todos en el tiempo presente la oportunidad de convertirse y de acoger su Reino, es también justa y esa justicia divina se manifestará “al final de los tiempos”, es decir, cuando al terminar esta vida le corresponda a cada cual rendir cuentas ante el Señor.
A ello se refiere Jesús con la imagen, común entre sus contemporáneos, del “horno encendido donde habrá llanto y desesperación”, es decir, “el infierno”, que no es un lugar físico, sino la figuración simbólica de un estado eterno de infelicidad que padecerán quienes se hayan encerrado en su egoísmo y hayan preferido el reino del odio al del amor, el reino de la injusticia social al del reconocimiento efectivo de la dignidad de las personas y los derechos humanos, el reino de la violencia al de la convivencia pacífica.

3.- La parábola del padre de familia que saca del baúl cosas nuevas y viejas
Jesús quería que sus discípulos fueran continuadores de sus enseñanzas. Tal es el sentido de la pregunta que les hace al final: “¿Han entendido ustedes todas estas cosas?”. Y también el de la comparación que les propone cuando ellos responden que sí: en esta misión de continuar el magisterio de Jesús, deberán ser fieles a una tradición que se remonta a los orígenes de la Iglesia fundada por Él, pero también deberán saber encontrar nuevas formas de presentar su mensaje en las circunstancias actuales, respetando lo valioso de la tradición y asimismo asumiendo sin miedo lo nuevo.
Por último, tengamos en cuenta lo que dice san Pablo en la segunda lectura: “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”. En medio de este mundo aquejado por la presencia del mal en sus distintas formas, nuestra fe en Dios nos anima a la esperanza en el triunfo definitivo del bien, que puede empezar desde ahora mismo para nosotros si nos ponemos en la onda de su Reino, es decir, en la del poder de su amor, que sabe sacar bienes de los males y hacer maravillas en nosotros si confiamos en Él a pesar de las dificultades que se nos presenten, y si nos disponemos a asumir los retos que implica el presente en la construcción de un mundo cada día mejor para todos.-
Jesuitas de Colombia

PAPA FRANCISCO, hoy en Roma. Videos, audio. Texto completo alocución de Francisco

El Evangelio te hace conocer a Jesús verdadero y vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. La Primera Guerra fue una “inútil masacre”, Francisco en el Ángelus


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El descubrimiento del Reino de Dios puede venir de improviso, como en la parábola del campesino que encuentra un tesoro, o después de una larga búsqueda, como el mercader de perlas finas que encuentra la perla preciosa tanto tiempo soñada, explicó el Obispo de Roma en su reflexión previa a la oración mariana del Ángelus, en la Plaza de san Pedro repleta de peregrinos, en el caluroso mediodía romano.

“Tanto el tesoro como la perla valen más que todos los otros bienes” –dijo Francisco–, por eso el campesino y el mercader se dan cuenta inmediatamente del valor incomparable de lo que han encontrado y están dispuestos a perder todo con tal de tenerlos.

Así es el Reino de Dios –afirmó el Papa–, “quien encuentra personalmente a Jesús queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo con gran humildad y simplicidad. San Francisco de Asís que ya era un cristiano, pero de “agua de rosas”, cuando lee el Evangelio todos sus sueños de gloria terrena se desvanecen”. “El Evangelio te hace conocer a Jesús verdadero y vivo; te habla al corazón y te cambia la vida, eres otro, has renacido. Has encontrado lo que da sentido, sabor y luz a todo, también a las fatigas, los sufrimientos, también a la muerte”. Todo adquiere sentido cuando encuentras este tesoro que Jesús llama el Reino de Dios, esto es, Dios que reina en tu vida, en nuestra vida. Francisco aseveró: “Esto es lo que Dios quiere y es por esto que Jesús se entregó a sí mismo hasta la muerte en cruz, para liberarnos del poder de las tinieblas y transferirnos al reino de la vida”.

Y concluyó exhortando: la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios se transparenta se ve, recemos por intercesión de la Virgen María, para que venga a nosotros y en el mundo entero su Reino de amor de justicia, de paz.

“Inútil masacre”

Después de la oración y bendición, haciendo referencia al centésimo aniversario de la Primera Guerra Mundial, Francisco Papa dijo que se trató de una “Inútil masacre”, que causó millones de víctimas con inmensas destrucciones, y pidió “que no se repitan los errores del pasado, sino que se tengan presentes las lecciones de la historia, haciendo siempre prevalecer las razones de la paz mediante un dialogo paciente y valiente”.

El Sucesor de Pedro manifestó que “en particular mi pensamiento va a tres áreas de crisis: aquella medio oriental, la de Irak y aquella de Ucrania. Les pido que continúen uniéndose a mi oración para que el Señor conceda a las poblaciones y a las Autoridades de aquellas zonas la sabiduría y la fuerza necesarias para llevar adelante con determinación el camino de la paz, afrontando toda diatriba con la tenacidad del diálogo y de la negociación y con la fuerza de la reconciliación. Que al centro de cada decisión nos se pongan los intereses particulares, sino el bien común y el respeto a toda persona.

(jesuita Guillermo Ortiz – RV).

Texto completo de la alocución del Papa antes de rezar el Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Las breves semejanzas propuestas por la liturgia del día son la conclusión del capítulo del Evangelio de Mateo dedicado a las parábolas del Reino de Dios (13, 44-52). Entre éstas hay dos pequeñas obras de arte: las parábolas del tesoro escondido en el campo y la de la perla de gran valor. Ellas nos dicen que el descubrimiento del Reino de Dios puede producirse improvisamente como para el campesino que, arando, encuentra el tesoro inesperado; o después de una larga búsqueda, como para el mercante de perlas que, finalmente, encuentra la perla preciosísima soñada desde hacía tanto tiempo. Pero en ambos casos, permanece el dato primario que el tesoro y la perla valen más que todos los otros bienes y, por tanto, el campesino y el mercante, cuando los encuentran, renuncian a todo lo demás para poder comprarlos. No tienen necesidad de hacer razonamientos, o de pensar, o de reflexionar: se dan cuenta inmediatamente del valor incomparable de lo que han encontrado, y están dispuestos a perder todo con tal de tenerlo.

Así es para el Reino de Dios: quien lo encuentra no tiene dudas, siente que es lo que buscaba, lo que esperaba y que responde a sus aspiraciones más auténticas. Y es verdaderamente así: quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, permanece fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez.

Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, éste es el gran tesoro. Cuántas personas, cuántos santos y santas, leyendo con corazón abierto el Evangelio, se han sentido tan conmovidos por Jesús, que se han convertido a Él. Pensemos en san Francisco de Asís: él ya era cristiano, pero un cristiano “al agua de rosas”. Cuando leyó el Evangelio, en un momento decisivo de su juventud, encontró a Jesús y descubrió el Reino de Dios, y entonces todos sus sueños de gloria terrena se desvanecieron. El Evangelio te hace conocer a Jesús verdadero, te hace conocer a Jesús vivo; te habla al corazón y te cambia la vida. Y entonces sí, dejas todo. Puedes cambiar efectivamente el tipo de vida, o seguir haciendo lo que hacías antes, pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que sabor, que da luz a todo, también a las fatigas, también a los sufrimientos y también a la muerte. Leer el Evangelio, leer el Evangelio. Hemos hablado de esto. ¿Se acuerdan? Cada día leer un pasaje del Evangelio, y también llevar un pequeño Evangelio con nosotros, en el bolsillo, en la cartera. En cualquier caso tenerlo a mano. Y allí, leyendo un pasaje encontraremos a Jesús. 

Todo adquiere sentido cuando allí, en el Evangelio, encuentras este tesoro, que Jesús llama “el Reino de Dios”, es decir Dios, que reina en tu vida, en nuestra vida; Dios que es amor, paz y alegría en cada hombre y en todos los hombres. Esto es lo que Dios quiere, es aquello por lo cual Jesús se ha dado a sí mismo hasta morir en una cruz, para liberarnos del poder de las tinieblas y trasladarnos al reino de la vida, de la belleza, de la bondad, de la alegría. Leer el Evangelio es encontrar a Jesús, es tener esta alegría cristiana, que es un don del Espíritu Santo. 

Queridos hermanos y hermanas, la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios se transparenta, se ve. El cristiano no puede tener escondida su fe, porque transluce en cada palabra, en cada gesto, incluso en los más simples y cotidianos: transluce el amor que Dios nos ha dado mediante Jesús. Oremos, por intercesión de la Virgen María, para que venga a nosotros y al mundo entero su Reino de amor, de justicia y de paz.

(Traducción de María Fernanda Bernasconi – RV).



Jornada de luto ¡deténganse por favor! Nuevo apremiante llamamiento del Papa por la paz

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Aprendamos la trágica lección de la Primera Guerra Mundial, pidió el Papa Francisco renovando un apremiante llamamiento por la paz en Oriente Medio, Iraq y Ucrania. Recordando en particular el sufrimiento de los niños víctimas inocentes e indefensas de la violencia de los conflictos, el Obispo de Roma rogó con todo su corazón que se detengan esas tragedias. 

El Papa Francisco renovó su exhortación a seguir rezando con él y expresó el anhelo de que el Señor conceda a las poblaciones y a las autoridades de esas áreas la sabiduría y la fuerza necesarias para llevar adelante con determinación el camino de la paz, afrontando toda contienda con la tenacidad del diálogo y de la negociación y con la fuerza de la reconciliación. Éste fue su llamamiento, este domingo, en la cita para el rezo a la Madre de Dios, con la participación de miles de fieles romanos y peregrinos de tantas partes del mundo:

Queridos hermanos y hermanas: 

Mañana se cumple el centésimo aniversario del estallido de la Primera Guerra Mundial, que causó millones de víctimas e inmensas destrucciones. Este conflicto, que el Papa Benedicto XV calificó como ‘inútil masacre’, desembocó, después de cuatro largos años, en una paz que resultó más frágil. Mañana será una jornada de luto en recuerdo de este drama. Al tiempo que recordamos este trágico suceso, expreso el anhelo de que no se repitan los errores del pasado, sino que se recuerden las lecciones de la historia, haciendo que prevalezcan siempre las razones de la paz, mediante un diálogo paciente y valiente. 


En particular, hoy mi pensamiento se dirige hacia tres áreas de crisis: la de Oriente Medio, la iraquí y la ucraniana. Les pido que sigan uniéndose a mi oración para que el Señor conceda a las poblaciones y a las autoridades de esas áreas la sabiduría y la fuerza necesarias para llevar adelante con determinación el camino de la paz, afrontando toda contienda con la tenacidad del diálogo y de la negociación y con la fuerza de la reconciliación. Que no se pongan en el centro de cada decisión los intereses particulares, sino el bien común y el respeto de cada persona. 

¡Recordemos que todo se pierde con la guerra y nada se pierde con la paz!

Hermanos y hermanas ¡nunca la guerra! ¡nunca la guerra!. Pienso sobre todo en los niños a los que se les arrebata la esperanza de una vida digna, de un futuro: niños muertos, niños heridos, niños mutilados, niños huérfanos, niños que tienen como juguetes residuos bélicos, niños que no saben sonreír ¡Deténgase por favor! ¡Se lo pido con todo el corazón! ¡Es hora de detenerse! ¡Deténgase por favor!
(CdM - RV)

Papa Francisco a la hora del Ángelus: todo se pierde con la...



El cristiano no puede tener escondida su fe porque se transparenta en cada palabra y en cada gesto, puesto que el cristiano verdadero cambia en profundidad su vida. Lo dijo el Papa Francisco antes de rezar el Ángelus del último domingo de julio al comentar las parábolas del Evangelio del día, la del tesoro escondido en el campo y la de la perla preciosa. Después pidió por el fin de los conflictos en curso en el mundo; en Oriente Medio, Irak y Ucrania y recordó que hace cien años comenzaba la Primera Guerra Mundial.

Queridos hermanos y hermanas: Mañana se cumple el centésimo aniversario del estallido de la Primera Guerra Mundial, que causó millones de víctimas e inmensas destrucciones. Este conflic ...



El Papa en el ángelus: "Parad la guerra, os lo pido con todo el corazón. Paradla, por favor"


"Que no se repitan los errores del pasado, aprender de las lecciones de la Historia"


"Niños muertos, heridos, mutilados, huérfanos, niños que no saben sonreír"


(José M Vidal).- Ángelus del Papa Franciscotras su visita de ayer a Caserta, el corazón de la mafia napolitana. Pero su mente y su corazón están en las guerras del Oriente Medio, sobre todo en Gaza. Y, por eso, clama, con voz quebrada y potente a los israelís:"Parad la guerra, os lo pido con todo el corazón. Paradla, por favor". Y dice que piensa, sobre todo, en los niños "muertos, heridos, mutilados, huérfanos..."

Algunas frases del Papa
"Las parábolas del Reino de Dios"
"El descubrimiento del Reino puede suceder de improviso o tras uan larga búsqueda"
"Valor incomparable de lo que encontraron"
"El que encuentra el Reino siente que es lo que buscaba y esperaba"
"El gran tesoro es buscar a Jesús, encontrar a Jesús"
"Como hizo San Francisco de Asís"
"El Evangelio habla al corazón y cambia la vida"
"Cristo da luz incluso a los sufrimientos y a la muerte"
"Leed el Evangelio. Leer todos los días un pasaje del Evangelio. Llevad un pequeño evangelio en el bolsillo o en el bolso, al alcance de la mano"
"Dios es amor, paz y alegría"
"Leer el Evangelio es enocntrar a Jesús y la alegría cristiana, que es un don del Espíritu Santo"
"El cristiano no puede esconder su fe, porque se transparente en su vida cotidiana"
Palabras del Papa tras el ángelus
Recuerda el aniversario de la Primera Guerra Mundial.
"Mañana será una jornada de luto, en recuerdo de este drama"
"Que no se repitan los errores del pasado, que se tengan presentesn las lecciones de la Historia. Que prevalazca la razón de la paz, mediante el diálogo"
"Mi pensamiento a tres áres de crisis: mediooriental, iraquí y ucraniana. Os pido que os sigáis uniendo ami oración, para que el Señor conceda a las poblaciones y a las autoridades la sabiduría para llevar adelante con determinación el camino de la paz, afrontando la situación con el diálogo y con la fuerza de la reconciliación"
"No se pongan en el centro los intereses particulares"
"Todo se pierde con la guerra y nada se pierde con la paz"
"Nunca más la guerra. Nunca la guerra. Pienso sobre todo en los niños, a los que se les quita el futuro y una vida digna. Niños muertos, heridos, mutilados, huérfanos, que juegan con resíduos bélicos, niños que no saben sonreír. Detenéos, os lo pido con todo el corazón. Detenéos, por favor"
Saluda a los peregrinos. Entre otros, a los de Cartagena y a los jóvenes de Madrid y de Jérez.

Angelus Domini - 2014.07.27


ENCUENTROS CON LA PALABRA por Hermann Rodríguez S.J. “El reino de los cielos es como un ...”



Hugo Canavan, teólogo carmelita norteamericano, especializado en estudios bíblicos y en la animación de pequeñas comunidades de base entre los campesinos de Colombia, recientemente fallecido, estaba dando un curso de Biblia en un barrio popular de Bogotá. Yo colaboraba en esa época en las pequeñas y frágiles Asambleas familiares que iban creciendo en medio de las luchas entre las pandillas y el hambre que produce el desempleo y la falta de oportunidades. Recuerdo, como si fuera ayer, la manera como Hugo fue explicando, en la casa de don Carlos y doña Isabel, la importancia de la Palabra de Dios para nosotros. Estando en medio de la gente, éramos unas treinta y cinco personas, contando a las mujeres y los niños, se quitó las gafas y comenzó a contar:
"Había una vez un señor que pertenecía a una comunidad de base. Su nombre era Marcos. Todas las semanas participaba de la reunión en la que hablaban de los problemas del barrio, leían la Biblia y rezaban juntos pidiendo a Dios o dándole gracias por lo que iba realizando en medio de ellos. Un buen día don Marcos, que ya tenía setenta y siete años, comenzó a saludar a la gente con otro nombre; a doña Belén la saludó como si fuera Ángela; a Ángela la confundió con Mariela; a Saulo lo confundió con Benjamín; a don José lo saludó como si fuera la señora Josefina. (Mientras Hugo contaba la historia, iba haciendo la representación de lo que iba diciendo con los miembros de la comunidad a los que daba el curso y les iba confundiendo los nombres).
Los que estaban presentes no corrigieron a don Marcos. Lo saludaban naturalmente, aunque sabían que estaba equivocándose. Algunos, después de la reunión, comentaron lo sucedido. Don Marcos estaba perdiendo la vista... por eso, decidieron recoger una platica para llevarlo al médico, para que le formularan una gafas. Así se hizo. La señora Mercedes se encargó de recoger la colaboración de todos y de llevar a don Marcos al médico. A los quince días llegó don Marcos otra vez a la reunión con las gafas en las manos y mostrándole a todo el mundo el regalo que le habían hecho. Evidentemente, como llevaba las gafas en las manos, volvió a confundir a todo el mundo. Le decía a Carlos: «¡Mire don Saulo las gafas tan bonitas que me regalaron!»; y a doña Belén le dijo: «¡Cuánto les agradezco doña Josefina por estas gafas tan buenas que me han regalado entre todos! ¡Dios se lo ha de pagar!» (Hugo iba representando a don Marcos con las gafas en sus manos y mostrándoselas a la gente, confundiéndoles el nombre)".
Después de contar la historia y representarla, Hugo lanzó la pregunta, «¿Entienden ustedes lo que esto significa?» Y fue recogiendo las conclusiones que la gente iba sacando: Por ejemplo, decían: «Así pasa con la Biblia; la gente la recibe y está muy orgullosa de tenerla, pero no la utilizan para lo que es». «La Biblia no es para mostrarla a los demás, sino para poder ver a los hermanos que tenemos al lado; es para reconocer a los que sufren junto a nosotros». «La Biblia es como unas gafas que nos sirven para ver la realidad con los ojos de Dios; no es para quedarnos viéndola a ella sola y mostrándola orgullosamente a los demás». «Tener gafas y no colocárselas es como los que compran la Biblia y luego la colocan en un lugar bien bonito de la casa, pero nunca la leen en grupo, ni personalmente. Es como un adorno más en la casa». Y así, sucesivamente...
Las parábolas, que fue la forma como Jesús comunicó los secretos del Reino a los hombres y mujeres de su época, siguen teniendo hoy un valor incalculable. Implican a los que las escuchamos en el aprendizaje. No nos deja por fuera de lo que se está enseñando, sino que nos toca interiormente. Más que comentar el contenido de la predicación de Jesús, deberíamos hacer como Hugo Canavan a la hora de comunicar nuestro mensaje a los que tenemos alrededor... copiarnos su estilo...
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY




XVII DOMINGO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
1 Reyes: 3, 5-13
Por haberme pedido sabiduría.En la primera lectura, correspondiente al Libro de los Reyes, Salomón, le pide al señor la sabiduría por encima de cualquier bien material. Ese fragmento bíblico es muy hermoso y con especiales resonancias para nuestro tiempo en los que parece que la sabiduría quiere apartarse de Dios, mientras que la realidad nos dice que el Creador es fuente de toda sabiduría.

En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo: "Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré".
Salomón le respondió: "Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más que un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?" Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: "Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo".
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 118El Salmo 118 es, sin duda, el más extenso del salterio. Y contiene, prácticamente y de manera poética, toda la Ley de Moisés. Y muchos exegetas han descubierto que se expresa muy bien en su texto esa decisión de Dios de crearnos a su imagen y semejanza. Los versos que cantamos hoy son de aceptación plena al amor, a la voluntad y la ternura que Dios nos profesa.
R/. Yo amo, Señor, tus mandamientos.
A mí, Señor,
lo que me toca es cumplir tus preceptos.
Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata. R/.
Señor, que tu amor me consuele,
conforme a las promesas que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré,
porque en tu ley he puesto mi contento. R/.
Amo, Señor, tus mandamientos
más que el oro purísimo:
por eso tus preceptos
son mi guía y odio toda mentira. R/.
Tus preceptos, Señor, son admirables,
por eso yo los sigo.
La explicación de tu palabra
da luz y entendimiento a los sencillos. R/.

SEGUNDA LECTURA
Romanos: 8, 28-30
Nos predestina para que reproduzcamos en nosotros mismos la imagen de su Hijo.San Pablo, en la Carta a los Romanos, expone el plan completo de Dios respecto a nuestra salvación y se habla de predestinación que podría confundirnos como elemento que restara nuestra libertad. Pero esa predestinación está prevista para la Iglesia, para el conjunto de cristianos, como grupo coherente.

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por Él, según su designio salvador.
En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.
Palabra de Dios

EVANGELIO
San Mateo: 13, 44-52
Vende cuanto tiene y compra aquel campo.Sigue el "discurso de las parábolas" del Evangelio de Mateo. Esta vez es la búsqueda del tesoro escondido que no es otro que el Reino de Dios. Tambien se nos habla de la red del pescador que se asemeja –al contener peces pequeños y grandes--a la cizaña plantada por el Maligno en el campo de trigo, fue el argumento del domingo pasado. Es el mensaje del Dios paciente, amoroso y tierno, que permite la convivencia del bien con el mal hasta que lleguen los últimos días y el juicio: expresión ineludible de su justicia perfecta. Escuchemos con alegría y esperanza la palabra de Dios que nos llega este domingo.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han entendido todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí". Entonces Él les dijo: "Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".
Palabra del Señor