miércoles, 24 de septiembre de 2008

Canonizarán la primera santa india: Narcisa de Jesús Martillo Morán, del Ecuador

El domingo 12 de octubre Benedicto XVI canonizará a cuatro beatos durante una celebración eucarística en la plaza de San Pedro del Vaticano. Entre ellos se encuentra la ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Morán, laica consagrada nacida en Guayaquil y que vivió en Lima; la primera santa india: Alfonsa de la Inmaculada Concepción (Anna Muttathupadathu); la suiza María Bernarda Bütler, evangelizadora de Ecuador y Colombia; y el sacerdote italiano Gaetano Errico.


Narcisa de Jesús Martillo Morán nació en un pueblo llamado Nobol de la diócesis de Guayaquil, Ecuador. Sus padres eran agricultores y fue la sexta de nueve hijos. Su madre murió cuando era pequeña. Era aficionada a la costura, al servicio doméstico, también al canto y la guitarra. La búsqueda de una dirección espiritual la llevó a trasladarse a Guayaquil cuando tenía unos 20 años donde llevaba una vida pobre y se alojaba en lugares sencillos. Quiso seguir el ejemplo de la vida de la santa también ecuatoriana Marianita de Jesús (1618 - 1645). Sus biógrafos las consideran como almas gemelas. Por haberse santificado tanto en el campo como en la ciudad, y en su patria como fuera de ella, muchos emigrantes le tienen especial devoción.


En Guayaquil conoció al sacerdote franciscano Fray Pedro Gual que residía en Lima. Narcisa se encontraba sin director y él comenzó a ayudarle espiritual y materialmente y por ello le pidió que se trasladara a Lima donde se estableció en el Beaterio del Patrocinio. Practicaba la caridad especialmente con los pobres y enfermos a quienes les preparaba infusiones de yerbas con las que mejoraban. Anheló siempre reproducir la pasión de Cristo y realizaba sacrificios con azotes y coronas de espinas. Murió en el día de la inauguración del Concilio Vaticano I, ofreciendo sus últimos sufrimientos por este importante evento eclesial.


"En Narcisita brillan la humildad y la caridad, practicados en grado heroico así como la penitencia adecuada a la época, la expiación de los pecados de su pueblo, especialmente de los sacerdotes y el irradiar a Cristo en medio del pueblo", ha asegurado a Zenit monseñor Roberto Pazmiño, vice postulador para la causa de su canonización (ZENIT, 5-9-08).


CPAL