sábado, 20 de junio de 2009

Religiosos lamentan que la Iglesia argentina no se pronuncie sobre sacerdote pederasta


RD/Efe).-Cerca de un centenar de sacerdotes y laicos de la Iglesia católica argentina lamentaron "el silencio de las cúpulas eclesiásticas" ante la condena a 15 años de prisión que recibió un cura por abuso sexual agravado y corrupción de menores. "Vemos que otros episcopados como el colombiano han hecho pública su voz en casos semejantes y no entendemos este silencio, que tiene la apariencia de callar y otorgar", señalaron en un comunicado que reproduce hoy la prensa local.
La semana pasada, un tribunal de Buenos Aires halló culpable al sacerdote Julio César Grassi en dos casos de abuso y lo absolvió en otros quince, en un fallo que fue cuestionado tanto por la querella como por la defensa.
Los jueces resolvieron también que el cura permaneciera en libertad hasta que la condena quedara firme y le permitieron ingresar en la Fundación Felices Los Niños, que asiste a jóvenes pobres, aunque acompañado por una persona de su elección.
"Lamentamos el silencio de las cúpulas eclesiásticas ante este caso y otros como el de Christian Von Wernich", sacerdote católico que en 2007 fue condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar (1976-1983), indicaron los religiosos en su comunicado.
Tras expresar su "saludo solidario" a los jóvenes que denunciaron a Grassi, los sacerdotes y laicos católicos advirtieron que "el peligro" de que siga en libertad "no es procesal", sino que radica en "la posibilidad de que reincida en aquello por lo que se lo ha condenado en primera instancia".
"Nuestra mirada pretende ser desde las víctimas, que son en este caso evidentemente los menores abusados. Creemos que la fuerza de los curas no puede ni debe estar dada por su cercanía al poder sino por la credibilidad y no entendemos la negativa a someterse a pericias, ni su presencia coercitiva en la fundación", añadieron.
El documento lleva la firma de 49 sacerdotes y religiosos, además de las de 50 laicos que trabajan en parroquias e iglesias de diferentes regiones del país.
La Iglesia católica de Argentina ha optado por no opinar sobre la condena judicial que recibió Grassi.
"La autoridad eclesiástica no suele emitir juicio ni comentario alguno sobre la actuación de la Justicia civil en casos en los que están involucrados miembros del clero, ya que la Iglesia acata, como siempre lo hizo en casos similares, el veredicto de la Justicia", se limitó a decir la Agencia de Información Católica Argentina (AICA).
Grassi, de 52 años, llegó a gozar de gran popularidad en los años 90, cuando gracias a sus contactos políticos creó la Fundación Felices Los Niños, que logró integrar unos 50 hogares con más de 6.000 jóvenes pobres y con el correr del tiempo se convirtió en una de las obras benéficas que más dinero manejó en el país.
La causa que lo llevó al banquillo comenzó en octubre de 2002, cuando un canal de televisión de Buenos Aires emitió una serie de informes en los que tres menores acusaban de abusos a quien se hiciera llamar el "padre de los que no tienen padre".