martes, 30 de junio de 2009

El Papa impuso el Palio a 34 arzobispos y les pidió que sepan resistir "a los lobos"


RD/Efe
Lunes, 29 de junio 2009
Benedicto XVI pidió hoy a los obispos que custodien la fe, sepan resistir "a los enemigos" y eviten que el alma del hombre se empobrezca "para que el ser humano no pierda su esencia, la capacidad para la verdad y para amar". El Pontífice hizo estas manifestaciones durante la solemne misa de la festividad de San Pedro y San Pablo, los fundadores de la Iglesia de Roma, celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano, durante la cual impuso el "Palio", símbolo de comunión con el Obispo de Roma, a 34 arzobispos de todo el mundo nombrados este año, de ellos 12 iberoamericanos.
"Si Cristo es el obispo de las almas, el objetivo (del obispo) es evitar que el alma del hombre se empobrezca y que el ser humano no pierda su esencia, su capacidad para la verdad y para el amor. Lograr que conozca a Dios, que no se pierda en callejones sin salida, que no se aisle, que esté siempre abierto", dijo el Obispo de Roma sobre la misión de los prelados.
El Papa agregó que ser obispo significa asumir las posiciones de Dios para que el hombre "encuentre la vida" y que el prelado debe ofrecer permanentemente al hombre la Palabra de Dios, "que es la nutrición que el hombre necesita" y que para ello debe saber resistir "a los enemigos, los lobos", y mantener unido al redil.
Benedicto XVI dijo también la fe proviene de la razón eterna y habla a la razón, que no la contradice, "más al contrario, van a la par". El Papa Ratzinger siempre mantiene que se puede llegar a la fe a través de la razón.
El Papa manifestó que los obispos son los primeros que tienen la obligación de comprender la razón de la fe y no dejarla "como una simple tradición, sino de reconocerla como la respuesta a las preguntas del hombre".
El Pontífice también se refirió durante la homilía al alma y denunció que en el pensamiento del mundo actual "la palabra alma ha caído en desprestigio" y cuando la Iglesia habla de ella algunos lo ven como algo "escandaloso".
Benedicto XVI afirmó que "sin la curación de las almas, sin la curación del hombre desde su interior no puede haber salvación para la humanidad". También dijo que es obedeciendo a la verdad como se purifica el alma, que es la mentira la que la contamina.
A la ceremonia, como es tradición, asistió una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolita (arzobispo) de Francia, Emmanuel. En la festividad de San Andrés, patrón de la Iglesia ortodoxa, el 30 de noviembre, la Iglesia de Roma envía una delegación a Estambul.
En esta festividad, Benedicto XVI cumplió con la milenaria tradición de imponer el Palio a los arzobispos nombrados este año, en esta ocasión 34, entre ellos 12 iberoamericanos.
El Papa impuso hoy en el Vaticano el Palio, símbolo de comunión con el Obispo de Roma, a 34 arzobispos de todo el mundo, entre ellos el de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, quien tomó posesión de su cargo el pasado 21 de junio. Benedicto XVI impuso también el Palio al nuevo arzobispo de Valencia, Carlos Osoro Sierra.Otros obispos con palio son los mexicanos Domingo Díaz Martínez, arzobispo de Tulancingo; Víctor Sánchez Espinosa (Puebla de Los Ángeles) y Carlos Aguiar Retes (Tlalnepantla), y los españoles Carlos Osoro Sierra ( Valencia) y Braulio Rodríguez Plaza (Toledo).
Los otros son el colombiano Ismael Rueda Sierra (Bucaramanga), el venezolano Manuel Felipe Díaz Sánchez (Calabozo) y el salvadoreño es José Luis Escobar Alas (San Salvador).Los brasileños son Sergio da Rocha (Teresina), Mauricio Grotto de Camargo (Botucatu), Gil Antonio Moreira (Juiz de Fora) y Orani Joao Tempesta (San Sebastián de Río de Janeiro).
Asimismo impuso el Palio de cinco estadounidenses, tres italianos, dos canadienses, seis africanos, un polaco, un británicos, un ucraniano y tres asiáticos.El Palio es una faja de lana blanca, de entre cuatro y seis centímetros de ancho, con seis cruces de seda negra bordadas longitudinalmente. Están confeccionados con la lana de dos corderos.
Al principio era un signo litúrgico exclusivo de los papas, aunque más tarde éstos lo concedieron a los obispos que habían recibido de Roma una especial jurisdicción.El primer Papa que lo concedió fue Simmaco, en el año 513 y lo impuso a Cesario, obispo de Arles (Francia). Desde entonces se extendió esta imposición a los arzobispos metropolitanos.