miércoles, 25 de febrero de 2009

Sodano dice que críticas de Hans Küng son "amargas y genéricas"

RD/Efe).-El decano del Colegio Cardenalicio y ex secretario de Estado, Angelo Sodano, expresó hoy su "amargura" por las declaraciones del teólogo disidente Hans Küng, en las que advierte que la Iglesia puede convertirse en una secta, y aseguró que se trata de afirmaciones "genéricas y no probadas".


"Hoy me he sentido herido interiormente al leer la entrevista que habría concedido el reverendo profesor Hans Küng al diario francés Le Monde. Si el texto es exacto, tengo la obligación de decir que se trata de afirmaciones genéricas y no probadas. Soy testigo personal del compromiso del Papa para hacer de la Iglesia una familia, la familia de los hijos de Dios", afirmó Sodano a Radio Vaticano.


El que fuera durante 15 años "primer ministro de la Santa Sede", catorce con Juan Pablo II y uno con Benedicto XVI, manifestó que la crítica fraterna "siempre es posible" en la Iglesia desde los tiempos de San Pedro y San Pedro, "pero una crítica amarga, mucho más si es genérica, no contribuye a la unidad de la Iglesia por la que tanto está trabajando el papa Benedicto XVI".


El teólogo disidente suizo alertó, en una entrevista publicada ayer por "Le Monde" del riesgo de que la iglesia católica se convierta en una secta y denunció las posiciones conservadoras del Papa Benedicto XVI así como su decisión de rehabilitar a los cuatro obispos "lefebvrianos", uno de los cuales, Richard Williamson, ha negado el Holocausto judío.


"La Iglesia corre el riesgo de convertirse en una secta. Muchos católicos no esperan nada de este Papa y eso es muy doloroso", aseguró el teólogo, que añadió que Benedicto XVI tendría que reconocer que la iglesia católica atraviesa una "crisis profunda" y después tomar medidas como derogar el celibato sacerdotal y la normativa que prohíbe todo tipo de contracepción.


Küng, antiguo compañero del Papa en la Universidad alemana de Tubinga, considera además que Joseph Ratzinger tiene una posición "ambigua" sobre los textos del Concilio Vaticano II, debido a que no se siente cómodo con la modernidad y la reforma.