domingo, 8 de febrero de 2009

Los lefebvrianos italianos expulsan al sacerdote que negó el Holocausto y tildó de "cloaca" el Vaticano II

Una gran noticia, la que nos adelanta Andrea Tornielli en su blog. No se puede tolerar que, por el hecho de que el Papa haya tenido un gesto -discutido, muy discutido, pero estoy convencido que sincero- con la Fraternidad San Pío X, algunos de sus miembros piensen que está todo hecho, y que están por encima del bien y del mal. Del Papa, y de la Iglesia. No es así, afortunadamente. Floriano Abrahamowicz tildó de "cloaca" el Concilio Vaticano II, que en su opinión, "ha sido peor que una herejía, ya que significa tomar una parte de la verdad, hacerla absoluta y negar el resto.


En ese contexto digo que fue una cloaca, la máxima". Grave, muy grave. Lamentablemente, nada comparado con la inhumanidad de ponerse al lado del polémico Williamson respecto a la negación del Holocausto, afirmando que "la única cosa segura sobre las cámaras de gas es que se usaron para desinfectar. No sé decir si también mataron o no". Cuánto odio rezuman estas palabras. En este asunto no se está actuando con la suficiente prudencia. Al menos, en esta ocasión, la rapidez de los propios lefebvrianos, expulsando al que hasta ahora era su responsable en el Norte de Italia, deja clara la senda a seguir. Confiemos en el Papa. Y en que su buena voluntad, y su compromiso por la unidad en la Iglesia, no sea utilizada.


Jesús Bastante
RD