sábado, 23 de julio de 2016

MAGIS 2016: JUNTOS DE VUELTA, MÁS CERCA DE DIOS Y LOS DEMÁS



Los peregrinos han terminado hoy sus diversas experiencias y, en el poco tiempo que les ha quedado hasta la salida hacia Czestochowa, se han tomado un tiempo para examinar todos los frutos que han recibido en su experiencia MAGIS.
Hay un acuerdo unánime entre los peregrinos que han escrito relatando su día a día: han recibido gracia en abundancia, y de muchas formas.
Hablan del regalo de la cooperación, el mayor descubrimiento de sí mismos, el aprecio del silencio, las profundas amistades y el encuentro con Dios en todas estas ocasiones.
Los peregrinos dieron sin contar el costo, y fueron recompensados sin medida. Esperan llevarse de vuelta a casa estas gracias y compartirlas con sus familias, sus comunidades y el mundo.



“Al principio de mi experiencia tenía miedo de muchas cosas -no ser capaz de comunicarme, hacer amigos o ayudar-, pero mis miedos nunca se cumplieron, porque enseguida me sentí aceptado”, cuenta Cornelius Astana, de Indonesia. “Había pensado que estas cosas serían la parte más complicada de MAGIS. Pero me equivoqué. El mayor reto es lo que puedo hacer por los demás tras mi experiencia MAGIS”.
Las habitaciones pegadas con instalaciones sencillas pidieron de los peregrinos que fueran muy considerados con los demás. “Para mí, lo más importante de lo vivido y aprendido aquí es la capacidad que tenemos de caminar todos en la misma dirección, si es Dios quien está orquestando el fondo”, dice María Barra Burillo, de España. “Cooperar sin darnos cuenta, movernos como un solo organismo. Imagina 30 desconocidos, compartiendo una sola ducha, y ningún problema de horario”.
Stephanie Mangion, de Malta, añade: “no estamos solos en esta vida y ahora soy consciente que no siempre puede hacer las cosas por mí misma”.
Jorge Gómez, de Ecuador, valora la profunda pasión de los demás, que trascendieron las dificultades debidas a las limitaciones en la comunicación y el tiempo pasado juntos en los escasos seis días de experiencia. “MAGIS es una experiencia que nos une a los jóvenes a largo del mundo y donde prevalece la diversidad y solo un idioma, el amor”.
“El amor es el idioma más elemental del mundo”, coincide la eslovaca Silvia Ťapáková, que se ha visto especialmente removida por los esfuerzos de los peregrinos sirios por comunicarse con los internos en un asilo de ancianos. “Los peregrinos no entendían ni una palabra de polaco. Sin embargo, las personas mayores recibieron todo lo que quisieron y necesitaron. En nuestro último encuentro con ellos, las lágrimas fueron una prueba de lo que habíamos disfrutado ellos y nosotros”.
Bethany Hojnowski, de EEUU, recordará sobre todo la felicidad encontrada durante MAGIS en tantas cosas: “la semilla más importante plantada en mi corazón es la alegría; alegría por la amistad, alegría por los bailes, alegría al rezar a Dios”.
“Estamos todos muy agradecidos por haber formado parte de la experiencia ‘Piedras vivas’”, dice Marta Kocon, de Polonia, cuyo grupo guió a grupos de visitantes por las iglesias jesuitas de Praga. “Pudimos descubrir el significado profundo del arte y compartirlo con los turistas. Pero lo mejor fue lo que descubrimos en nosotros mismos”.
“Ahora que me marcho, he aprendido más acerca de mí mismo y cómo relacionarme con Dios y los demás de lo que lo había hecho en la mayoría de mis otras experiencias de retiro en conjunto”, reconoce Christopher Dollesin, estadounidense. “Estaba rodeado de un grupo diverso de personas suficientemente valientes como para confiar en mí y en los demás y ser honestos, tremendamente a veces, lo cual me permitió sentirme muy a gusto. Gracias al ejemplo de otros, he aprendido que, aunque a veces no pueda comprenderle, buscar a Dios y su voluntad nunca defrauda”.
En medio de tanta colaboración, compartir y compañerismo, también hubo tiempo para uno mismo y tiempo para pasar a solas con Dios, como señala el también estadounidense John Byrne. “Una de los mayores intuiciones que me llevaré conmigo de esta experiencia es cómo puedo emplear el silencio para ayudarme a encontrar a Dios y caer en la cuenta que solo Él es suficiente para mi vida”, dice.
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Nicholas Teo, de Singapur, se animó a renovar su conversación personal con Dios y se sintió bendecido con “el deseo de intentar una y otra vez mantenerme en mi vida de oración, sabiendo que soy hijo de Dios y que me quiere, sin importar lo que yo haga”.
Claire Dixon espera llevarse consigo “el deseo y anhelo de dejarse maravillar por cómo Dios trabaja” de vuelta a EEUU. “Dios está constantemente sorprendiéndonos con nuevas amistades, experiencias y revelaciones”, explica. “Con todo, muy pocas veces nos tomamos el tiempo de parar y dejarnos sorprender. Es solo entonces cuando reconocemos la gloria y la grandeza de nuestro Señor”.
“Le diría a cualquiera que pueda leer esto que se apunte al próximo MAGIS, porque la experiencia realmente cambia la vida y las prioridades de un cristiano”, comenta Bardawil Bardawil, de Líbano, quien pone voz al profundo sentimiento de aprecio que tantísimos peregrinos de MAGIS guardan ahora en sus corazones. “Estos pocos días compartiendo vida, pan, pasión, sentimientos y, sobre todo, fe pueden cambiar -no, cambiarán- tu percepción de las cosas y el modo en que rezas. Ahora mismo, mirando atrás a todos los días de experiencia, puede que haya habido algunos momentos de dificultad. Pero nuestros corazones convirtieron la música en fe y en la familia que hemos creado. Y ahora el mayor problema es decir adiós”.
Karl Gebrael, también libanesa, resume así lo que ha supuesto MAGIS: “‘MAGIS es nuestra nación’, como dijo uno de los participantes durante el círculo MAGIS, inspirado al ver grupos de diversas nacionalidades llenando las calles de Toruń, en el norte de Polonia, esta mañana”. “La gente MAGIS vive en las fronteras, como lo hacen los refugiados. Es en las fronteras donde los conflictos pueden solucionarse; las diferencias, reconciliarse, y el diálogo, tener lugar. La gente MAGIS sabe bien que el final es solo un nuevo inicio. Crecerán ramas desde esta experiencia que abrazarán a nuestras familias, amigos y a todo nuestro entorno. “La gente MAGIS sabe que el idioma no es el único medio de comunicación”, añade Gebrael. “También existen la música, el humor y por supuesto el amor. No será necesario hablar acerca de MAGIS. Nuestros ojos contarán toda la historia”.
MAGIS