lunes, 23 de mayo de 2016

Sonreir, una declaración de intenciones





A veces hay que ver la sonrisa de los cristianos alegres. La de los profetas que, con su vida, transmiten ternura. La de quienes han estado en el infierno de la guerra, o del hambre, o del dolor, y han salido, renovados para cantar la belleza de la vida, y más fuertes aún. En un mundo de demasiadas expresiones sombrías y ceños fruncidos. O, a la inversa, en un mundo donde algunas sonrisas son huida y evasión, para no pensar, se hace necesario buscar la fuente de la alegría verdadera.



Sonreir, una declaración de intenciones. - Sonrisas que son máscaras.





«También entre risas llora el corazón, y la alegría termina en aflicción» (Pro 14, 13)



A veces hay sonrisas forzadas. Por las circunstancias. Porque no te apetece dar explicaciones. Porque parece que todos los demás se están divirtiendo muchísimo y tú eres el único que notas la lluvia dentro. Para evitarte preguntas. Ojalá, en esos momentos, encontremos la forma de quitarnos la máscara que nos protege pero al tiempo nos aleja de los otros. Ojalá encontremos alguien en quien confiar, y podamos contarle de nuestras tristezas, y nuestros esfuerzos, y de la falta de claridad de a veces. Porque hay momentos en que, si no nos mostramos vulnerables, no encontraremos la puerta al prójimo.




¿A veces tu sonrisa es una máscara?




Y con Dios, ¿también te pones máscaras?










El muro de las sonrisas



Cuando el amor se aja
se marchita
se te vuelve amarillo
no hay remedio
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando te sientes sola
entre sus brazos
y tu piel es frontera
y no te brota el llanto
sólo te queda
la sonrisa.
Cuando el canto se oxida
y el paisaje
y todo lo vivido
es un espectro
tu único refugio
es la sonrisa:
ese muro cerrado
impenetrable
sin ayeres
sin hoy
y sin mañanas
donde todos los sueños
se hacen trizas.



Claribel Alegría





Sonreir, una declaración de intenciones. - Sonrisas que son fiestas.





«Se nos llenaba de risas la boca, la lengua de júbilo. Hasta los paganos comentaban: El Señor ha estado grande con ellos» (Sal 126)



En cambio, hay momentos en que la sonrisa es un reflejo de la alegría verdadera, de la fiesta de dentro.Cuando hay motivos. Cuando el amor está en una etapa de celebración. Cuando hay encuentro con otros. Cuando, al sonreír a otra persona, estás diciéndole que quieres compartir con ella tu estado de ánimo, tu satisfacción, tu forma de ser. O estás mostrando tu apertura a su vida.




¿Cuándo sonreíste así por última vez?




¿Y con Dios, la fe te ayuda a sonreír por dentro?








Canto del reír



Cuando los verdes bosques ríen con la voz del júbilo,
y el arroyo encrespado se desplaza riendo;
cuando ríe el aire con nuestras divertidas ocurrencias,
y la verde colina ríe del estrépito que hacemos;
cuando los prados ríen con vívidos verdes,
y ríe la langosta ante la escena gozosa;
cuando Mary y Susan y Emily
cantan «¡ja, ja, ji!» con sus dulces bocas redondas.
Cuando los pájaros pintados ríen en la sombra
donde nuestra mesa desborda de cerezas y nueces,
acercaos y alegraos, y uníos a mí,
para cantar en dulce coro el «¡ja, ja, ji!»



William Blake



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