lunes, 28 de diciembre de 2015

Ser hombre es ser como Jesús por José Luis Pinilla, SJ

Ser hombre es ser como Jesús

Cuando en Navidad nos acerquemos a besar al Niños Jesús de porcelana - que es aconsejable- pensemos si no sería mejor acercarse y acariciar las llagas de los pobres como nos recuerda el papa Francisco al hablar de los emigrantes
Seis niños entre las 18 personas que han muerto este jueves -24 de diciembre-, al volcar su barca mientras cruzaban el Mar Egeo hacia Lesbos en la tarde de esta Nochebuena. Me enseñaron que la fuerza de orar ante un icono está no en lo que tú hablas, sino en lo que la imagen te dice a ti.
Estos días no he hecho más que poner ante mí, delante de mi mirada, fotografías-iconos de niños emigrantes (por cierto a distintas fuerzas de seguridad les aconsejan que no miren de frente a los emigrantes que huyen para no caer en debilidad). Niños emigrantes, muertos o mediomuertos, ahogados en el mar.  El 30% de los refugiados e inmigrantes que ha muerto este año tratando de cruzar el Mediterráneo era niños, el 5% de ellos bebés de menos de dos años, según ha denunciado Unicef...
Y a la hora de montar el belén en la Comisión Episcopal de Migraciones, lo tuve claro: Jesús naciendo en un campo de refugiados. Y orar ante él. S. Ignacio habla, contemplando el Nacimiento que debemos atenderle como servidores indignos. No es mala idea : Contemplar mi indignidad ante los pobres de los que huyo .Yo me pregunto ¿ a quién servimos? ¡A quién lo hacemos con más facilidad? ¿Al todopoderoso? ¿al débil?. Desde nosotros ¿a quién nos "sale" servir , ayudar, defender, acompañar? ¿a quién lo puede todo hasta castigarnos? O a quien es impotente, y nos necesita y necesita de nuestro cariño y ayuda? ¿A quien llora como nosotros y huye como muchos de los nuestros? ¿A quien como todo niño recién nacido, podemos hacerle lo que queramos sin dificultades hasta matarlo? ¡No se nos va a resistir...! ¡Y después recogeremos su cadáver en la playa a la orilla del mar... y boca abajo!
José Luis Pinilla sj
Espiritualidad ignaciana