sábado, 7 de noviembre de 2015

Vallejo Balda rompe su silencio y acusa a Chaouqui y a su marido de estar detrás de las filtraciones


El eclesiástico "no está entre rejas" y aún no se le han comunicado cargos, según su abogada


La italiana y Corrado Lanino están siendo investigados por extorsión por la Fiscalía de Terni


(Jesús Bastante).- Al quinto día, habló. Lucio Ángel Vallejo Balda, el eclesiástico español detenido por la Gendarmería vaticana acusado de la filtración de documentos vaticanos y la difusión de grabaciones ilegales al Papa Francisco, ha decidido colaborar con el fiscal del caso, Gian Piero Milano, y ha acusado a Francesa Chaouquide estar detrás del envío de la documentación a los periodistas Gianluiggi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi.
No sólo Francesca -detenida en un primer momento, pero puesta en libertad a la mañana siguiente al no ser personal vaticano y, especialmente, dado su embarazo- sino que, como adelantó RD, su marido, Corrado Lanino, se encuentran en una posición difícil. Ambos están siendo investigados por la Fiscalía de Terni en un caso de "extorsión e intrusión informática" que podría tener lazos con el ya conocido como "Vatilaks II", y que también podría salpicar al todavía presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Vincenzo Paglia.
La tesis que está cobrando más fuerza apunta a Francesca como la instigadora de la trama -se desconoce, hasta el momento, quién más podría estar detrás, aunque fuentes vaticanas no descartan ninguna hipótesis-, y quien pudo contactar con los periodistas. Su nombre ya apareció en la investigación del primer Vatileaks, dada su amistad con Nuzzi.
Lanino, por su parte, trabajaba hasta el comienzo del escándalo para la Fundación Santa Lucía de Roma, un organismo dependiente de la Santa Sede, siendo máximo responsable del tercer nivel de seguridad del sistema de comunicaciones vaticanas, conocido como "arcángel Gabriel". El nivel pirateado es el segundo, o "arcángel Rafael", mientras que el máximo nivel -que no se ha tocado- es el "arcángel Miguel".
Mientras, la responsabilidad de Balda -quien podría haber pagado su excesiva elocuencia, su frustración profesional y, seguramente, los efectos de su estrecha relación con la Chaouqui- estaría centrada no tanto en la filtración en sí, cuanto en la grabación de las reuniones y los encuentros con el Papa Francisco, delitos por los que podría ser condenado a una pena de entre 4 y 8 años de cárcel.
En todo caso, parece que las pruebas contra Chaouqui y Balda son abrumadoras, hasta el punto de que algunas fuentes subrayan que ambos podrían haber confesado alguno de los delitos durante los sucesivos interrogatorios.
La investigación puesta en marcha por la fiscal Elizabeth Massini en Terni, sobre la red de relaciones de Franchesca Chaouqui y su marido, apunta al chantaje y extorsión llevados a cabo por estos últimos en base a documentos robados de los ordenadores vaticanos.
Los delitos alegados son la extorsión y la intrusión informática en un contexto similar al que llevó a la detención de Lucio Ángel Vallejo Balda y de la misma Francesca Chaouqui, y que podrían afectar tanto a la vida privada de las personas como a procedimientos sensibles de la Santa Sede.
Por su parte, la abogada del eclesiástico, Carmen Rosales, asegura que Balda "no está entre rejas", se encuentra en una residencia adapta a su rango, dentro del Vaticano, goza de una cierta libertad y aún no se le han comunicado los cargos que se le imputan.
En declaraciones a Efe, la letrada explicó que Vallejo Balda está en una "residencia" en la que goza de cierta libertad al poder dar paseos y es "tratado muy bien", como "su cargo merece", aseguró.
Vallejo Balda "en este momento está sereno y tranquilo", añadió Rosales. "No se encuentra en ninguna celda", aseguró la abogada, que precisó que el sacerdote puede llamar a su familia o recibir visitas aprobadas por la magistratura vaticana, como la que realizó ayer un funcionario de la embajada española.
Por ello, los abogados elegidos por Vallejo Balda lamentan la imagen que se ha dado del monseñor, "entre rejas" y sobre todo puntualizan, según esta letrada peruana que se ocupa de la parte "española" del bufete, que mientras no se sepa de qué está acusado no se puede preparar una defensa.
"Se encuentra particularmente agradecido por las demostraciones de afecto que está recibiendo de la comunidad diplomática internacional y de algunos miembros de la aristocracia española que quieren más claridad para una persona conocida por su extrema ética y profesionalidad", dijo Rosales.
"Pero aún no se ha informado de cuáles son los cargos" que se le imputan, especificó la letrada sobre Vallejo Balda y dijo asimismo que espera que esto se produzca en breve, en cuanto se cierre la investigación preliminar.
Por el momento, el bufete de abogados que lleva la defensa del sacerdote español ha preferido mantener la discreción en espera de ver cuáles son los cargos de imputación.
 RD