martes, 17 de noviembre de 2015

Francisco en Santa Marta: «No a los cristianos de doble vida». Video. Extracto homilía


No sirve ir a Misa, dijo el Papa, si luego se dan sobornos; no se puede vivir una vida cristiana conducida por la mundanalidad

DOMENICO AGASSO JR.ROMA

Nuevamente el tema de la mundanidad del llamado que lanzó Papa Francisco resuena, después de haber puesto en guardia frente a un peligro que entra «lentamente, crece, se justifica y contagia: muchos males provienen de ahí». Hoy, el Pontífice invitó a tener cuidado, porque este peligro «lleva a la doble vida». La ocasión para esta advertencia, como ayer, fue la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta. Otra relación con la homilía pronunciada ayer fue la definición de la identidad cristiana, cuya defensa se lleva a cabo mediante la coherencia y la lucha contra las tentaciones. Lo indicó La Radio Vaticana.

Francisco reflexionó sobre la Primera lectura del hoy, del Segundo Libro de los Macabeos, en el que se lee que el anciano Eleazar «no se deja debilitar por el espíritu de la mundanidad» y prefiere morir antes que rendirse al «pensamiento único», otro de los conceptos que afrontó ayer el Papa argentino. Eleazar no acepta comer carne de cerdo, como lo invitaban sus «amigos mundanos», preocupados por su salud: mantiene su dignidad «con esa nobleza» que «tenía por una vida coherente, va al martirio, da testimonio».


El punto crucial para Papa Bergoglio es que la «mundanidad espiritual nos aleja de la coherencia de la vida», y nos vuelve «incoherentes»: se «hace finta de ser así», pero en realidad se vive «de otra manera».


Es difícil conocer la mundanidad desde el principio, «porque es como la polilla que destruye lentamente, degrada la tela y luego esa tela» queda inutilizaban, «y ese hombre que se deja sacar adelante por la mundanidad pierde la identidad cristiana». Así, la polilla de la mundanidad «ha arruinado su identidad cristiana, es incapaz de coherencia: ‘Oh, yo soy muy católico, padre, voy a Misa todos los domingos, soy muy católico’. Y luego vas a trabajar, haces tus oficios: ‘Pero si tu me compras esto, hacemos este soborno y tu te quedas el soborno’. Esta no es coherencia de vida, esta es mundanidad, por poner un ejemplo». El Papa denunció: «La mundanidad te lleva a la doble vida, la que parece y la que es verdadera, y te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana».


Por este motivo, Cristo es «tan fuerte» cuando le pide al Padre que salve a los discípulos del espíritu mundano, «que destruye la identidad cristiana».


Francisco subrayó: «El espíritu cristiano, la identidad cristiana, nunca es egoísta, siempre trata de cuidar con la propia coherencia, cuidar, evitar el escándalo, cuidar a los demás, dar un buen ejemplo. ‘Pero no es fácil, padre, vivir en este mundo, en el que las tentaciones son muchas, y el truco de la doble vida nos tienta todos los días, no es fácil’. Para nosotros no solo no es fácil, es imposible. Solo Él es capaz de hacerlo. Y por eso hemos rezado en el Salmo: ‘El Señor me sostiene’. Nuestro sostén contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos lleva a la doble vida, es el Señor».


Dios es el único que puede salvar a las mujeres y a los hombres, insistió Francisco, y la oración será: «Señor, soy pecador, de verdad, todos lo somos, pero te pido tu sostén, dame tu sostén, para que no haga finta de ser cristiano, por una parte, y, por otra, viva como un pagano, como un mundano».


Al final, el Papa invitó a leer la Biblia, «el segundo Libro de los Macabeos, el capítulo sexto, y lean esta historia de Eleazar. Les va a hacer bien, les dará valentía para ser ejemplo para todos, y también les dará fuerza y sostén para sacar adelante la identidad cristiana, sin compromisos, sin doble vida».

Vatican Insider


El Papa advierte del peligro de no vivir como se piensa




Durante su homilía de Casa Santa Marta, el Papa Francisco pidió a los católicosque no lleven dobles vidas, que vivan lo que prediquen y no se queden solo en las palabras.

PAPA FRANCISCO
"Esto lleva a una doble vida: una de apariencias y una que es verdad. Te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana”

El Papa añadió que es por esto que es necesario "rezar con humildad”. Dijo que los cristianos deben pedir a Dios la fuerza para llamarse a ellos mismos cristianos y para vivir también de esa manera.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA
(Fuente: Radio Vaticana)

"La mundanidad espiritual nos aleja de la vida coherente – refirmó el Santo Padre – nos hace incoherentes”, uno "finge ser así” pero vive "de otra manera”. Y la mundanidad – añadió – "es difícil conocerla desde el inicio porque es como la carcoma que lentamente destruye, degrada la tela y después esa tela se vuelve inservible” y el hombre que "se deja llevar adelante por la mundanidad, pierde su identidad cristiana”: 

"La carcoma de la mundanidad ha arruinado su identidad cristiana, es incapaz de coherencia. ‘Oh, yo soy tan católico, Padre, yo voy a Misa todos los domingos, tan católico’. Y después vas a trabajar, a realizar tu profesión: Pero si tú me compras esto, hacemos este tráfico de influencias y tú recibes el soborno’. Esta no es coherencia de vida, ésta es mundanidad, para dar un ejemplo. La mundanidad te conduce a la doble vida, a la que aparece y a la que es verdadera, y te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana”. 

Por esto – prosiguió explicando el Papa – Jesús es "tan fuerte” cuando pide al Padre que salve a los discípulos del espíritu mundano, "que destruye la identidad cristiana”. Un ejemplo de bastión contra este espíritu es precisamente Eleazar que piensa en los jóvenes que si hubieran cedido al espíritu mundano, se habrían perdido por su culpa: 


"El espíritu cristiano, la identidad cristiana, jamás es egoísta, siempre trata de cuidar con la propia coherencia, cuidar, evitar el escándalo, cuidar a los demás, dar un buen ejemplo. ‘Pero no es fácil, Padre, vivir en este mundo, donde las tentaciones son tantas, y el truco de la doble vida nos tienta todos los días, no es fácil’. Para nosotros no sólo no es fácil, es imposible. Sólo Él es capaz de hacerlo. Y por esto hemos rezado en el Salmo: ‘El Señor me sostiene’. Nuestro apoyo contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos lleva a la doble vida, es el Señor”.