jueves, 19 de noviembre de 2015

Los jesuitas piden castigar la "corrupción sistémica" para poder "restablecer la confianza en la sociedad"


La Compañía de Jesús en España publica el informe "Crisis de solidaridad. Solidaridad ante la crisis"


Cristina Manzanedo: "Terrorismo y refugiados no tienen nada que ver. La lentitud con que se está respondiendo es exasperante"


 Es imprescindible lograr un gran Pacto Social por la inclusión y contra la pobreza, aunando los esfuerzos de los poderes públicos y de la sociedad civil y focalizándolos en las víctimas de la exclusión social

(Jesús Bastante).- Se trata de la primera ocasión en la que los sectores educativo, pastoral, social y universitario de los jesuitas españoles se ponen de acuerdo para abordar, en un solo documento, la actual crisis social, política y económica en España y el resto del mundo. De ahí surge "Crisis de solidaridad. Solidaridad ante la crisis", un documento programático que hoy fue presentado en la Universidad de Comillas y en el que la Compañía de Jesús reclama laregeneración de la vida pública y denuncia la crisis del estado social, que nos lleva a la corrupción, la crisis de los refugiados y la "Europa de los mercaderes".
Un texto con un decálogo de propuestas, que van desde la promoción de una "cultura de la solidaridad" al fortalecimiento de la sociedad civil, pasando por una educación de calidad y universal, la búsqueda de "políticas sociales de lucha contra la pobreza", la solidaridad con el medio ambiente y los ciudadanos del mundo, y la recuperación de un "consenso social", que persiga y castigue los abusos y la corrupción, para "restablecer la confianza en la sociedad de que, al menos al final, se hace justicia". Por ello, aboga el documento, "es imprescindible asegurar la transparencia, la calidad técnica y democrática de las instituciones públicas".

Daniel Izuzuiza, sj., director de entreparéntesis y Razón y Fe, fue el encargado de contextualizar el documento, que nace del convencimiento de estar "ante una situación de crisis que no ha pasado", y ante la que "tenemos que posicionarnos para tratar de eliminarlos". Izuzquiza puso especial empeño en resaltar que "éste es un documento pre-político, no tiene que ver con la campaña electoral, y que busca aportar principios y no tanto propuestas específicas".
El jesuita reconoció la "corrupción sistémica, que afecta a la convivencia" y mostró su confianza en que, "independientemente del resultado de las generales, se respire otro ambiente", y se abogue por "la transparencia, la democracia interna de los partidos, el fin de la politización de los órganos de la Justicia". "Hay esperanzas de cierto cambio y regeneración, pero no es automático".
Por su parte, Raúl González Fabre, sj, profesor de Comillas y coordinador de justicia y solidaridad de entreparéntesis, incidió en que "las respuestas de hace 30 años ya no nos sirven", pues la solidaridad "Norte-Sur está yéndose al garete", y "aceptamos los derechos, pero no los deberes".
Cristina Manzanedo, responsable de incidencia del Servicio Jesuita para los Refugiados, vio el texto como "una palabra que aúna las distintas sensibilidades de la Compañía, y que también quiere dialogar con el resto de la sociedad".
"Vivimos una globalización desigual, que presenta algunas incertidumbres", subrayó, denunciando que nos encontramos ante un mundo "lleno de fracturas", entre ricos y pobres, y que se ve acuciada por la crisis de los refugiados.
"Terrorismo y refugiados no tienen nada que ver", aclaró la experta. "Son dos fenómenos diferentes, y confiamos que unos actos terroristas no sirvan de excusas para poner en marcha de forma urgente la acogida a esas personas que están huyendo". Manzanedo, que denunció "la lentitud exasperante" con la que se está abordando el problema, reclamó el cumplimiento de la propuesta de cuotas de la Unión Europea.
"Es más que razonable. En nuestra mano está que estas personas se muevan con más garantías o con mucho más sufrimiento, porque esas personas que sufren se van a mover". "Se acerca el invierno, y podríamos llegar a ver consecuencias trágicas como las que hemos visto en el mar mediterráneo" si Europa no acoge a los refugiados. "Se puede hacer, no se quiere hacer. Hace falta capacidad intelectual y voluntad política, pero, como diría Silvio, cada vez pesan más en el alma los muertos de nuestra felicidad".


Éste es el decálogo de propuestas:


1-Promover una cultura de la solidaridad: para que los ciudadanos se conciban co-responsables de las necesidades de todos. Y reflexionar para revisar nuestros estilos de vida, caminando hacia una mayor austeridad ("vivir más sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir"), así como buscar medios para participar en la vida pública y contribuir al bien común.

2-Fortalecer la sociedad civil: promoviendo su articulación con el Estado y el mercado para que los ciudadanos sean verdaderos cauces de participación en el espacio público.

3-Desarrollar la economía civil: que atienda a todas las dimensiones del ser humano, no sólo las económicas, impulsando las iniciativas novedosas de consumo, financiación o producción que constituyen un embrión de una nueva lógica económica.

4-Renovar el Estado social para fortalecerlo: para que sea más transparente, más eficiente, más participativo. Debe abrirse un debate, no para desmontarlo, sino para fortalecerlo, revisarlo y dimensionarlo.

5-Una educación universal de calidad: La solidaridad exige que la educación llegue a todos y no sea una fuente más de desigualdad y de discriminación. Además, la solidaridad debe ser objeto de la educación, como valor central del tipo de personas que queremos formar. Este doble aspecto debe ser el eje para lograr un pacto educativo entre todas las fuerzas políticas y sociales.

6- Políticas sociales de lucha contra la pobreza: es imprescindible lograr un gran Pacto Social por la inclusión y contra la pobreza, aunando los esfuerzos de los poderes públicos y de la sociedad civil y focalizándolos en las víctimas de la exclusión social que la crisis ha generado y en las familias más vulnerables. Especial atención requieren las personas migrantes. Y tampoco puede darse por cerrado el debate sobre una renta mínima de inserción.

7-Regeneración de la vida pública, calidad institucional y liderazgo social: Proponemos recuperar un consenso social que promueva la regeneración de la vida pública. Y deben ser perseguidos, esclarecidos y castigados todos los abusos y así restablecer la confianza en la sociedad de que, al menos al final, se hace justicia. Es imprescindible asegurar la transparencia, calidad técnica y democrática de las instituciones públicas.

8- Solidaridad con el medio ambiente: Se va haciendo más clara la crisis eco-social y se hace evidente que un sistema sostenible necesita encontrar caminos donde el consumo no sea el único motor de la economía.

9-Una Europa más solidaria: que debe volver a ser un espacio de impulso de los mecanismos de solidaridad, lo que significa "Más y mejor Europa".

10- Solidaridad planetaria, ciudadanos del mundo: La globalización no puede ser, sin más, un mercado global unificado. Hay que extender el bienestar a todas las personas de nuestro mundo. Y los gobiernos pueden llegar a acuerdos que atiendan a las exigencias de los intereses generales de la humanidad, y no se limiten a negociar los intereses particulares de unos y otros. Asimismo hay que recuperar la política de cooperación al desarrollo con más recursos, calidad y coherencia de políticas.

Para leer el documento, pincha en http://crisis-solidaridad.jesuitas.es

entrevista Luis Arancibia nov2015


RD