jueves, 13 de febrero de 2014

Hoy en santa Marta: Francisco: «Tener fe no significa saber recitar el Credo». Audio y video. Extracto homilía


Francisco en Santa Marta indicó que la vanidad puede transformar a los creyentes en paganos, la humildad conduce a Dios, incluso a los que se han alejado

DOMENICO AGASSO JRROMA

Hay creyentes que se vuelven paganos debido a la vanidad y paganos que encuentran la fe gracias a la humildad. Lo dijo Papa Francisco esta mañana en la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice comenzó su reflexión partiendo del Evangelio de hoy, en el que se habla de una «mujer valiente», una cananea, es decir una pagana, que le pidió a Jesús que la liberara del demonio. Era una mamá «desesperada», «y una madre, ante a la salud de su hijo, hace lo que sea». Jesús, recordó el Pontífice, «le explica que él vino ante todo para las ovejas de la casa de Israel, sino que se lo explica con un lenguaje duro: “Deja antes que se sacien los hijos, porque no es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos”. Esta mujer, que ciertamente no había ido a la universidad, sabía cómo responder». La respuesta, subrayó el Papa, fue dada «no con su inteligencia, sino con sus entrañas de madre, con su amor: “Pero también los perritos comen lo que cae de la mesa; ¡dámelas, estas migas, a mí!”». Esta mujer «no tuvo vergüenza» y, gracias a su fe, Jesús «le hizo el milagro».


«Se había expuesto al riesgo de quedar mal –continuó Bergoglio–, pero insistió, y del paganismo y de la idolatría encontró la salud para su hija y por ella encontró al Dios vivo. Este es el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice. ¡Cuanta gente hace este camino y el Señor espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que le lleva adelante para hacer este camino. Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que hacen este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar por el Espíritu Santo».

«Pero está también el camino contrario»: el de Salomón, observó el Papa. Como indica la Primera lectura, Salomón era «el hombre más sabio de la tierra», había recibido de Dios grandes bendiciones, tenía «una fama universal, todo el poder», era «un creyente en Dios, pero ¿qué sucedió?». Le gustaban las mujeres y tenía muchas concubinas paganas que desviaron su corazón «para seguir a otros dioses». Fue así que introdujo a los ídolos en Israel. «Y estas mujeres debilitaron el corazón de Salomón lentamente, lentamente. Su corazón no permaneció íntegro con el Señor, como el corazón de David su padre».


«Su corazón se debilitó, se debilitó tanto que perdió la fe –insistió el Papa. Perdió la fe. El hombre más sabio del mundo se dejó llevar adelante por un amor indiscreto, sin discreción; se dejó llevar por sus pasiones. “Pero padre, ¡Salomón no perdió la fe, él creía en Dios y era capaz de recitar la Biblia!”. Sí, es verdad, pero tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo. Y tú puedes recitar el Credo y haber perdido la fe», subrayó.

Salomón, continuó Francisco, «era pecador, como su padre David. Pero después fue más allá y de pecador se volvió corrupto. Su corazón estaba corrompido, por esta idolatría. Su padre era pecador, pero el Señor había perdonado todos los pecados porque él era humilde y pedía perdón». Salomón, en cambio, era «muy sabio», pero la vanidad y sus pasiones lo llevaron a la corrupción, concluyó Bergoglio: «Es precisamente en el corazón donde se pierde la fe».


«La semilla maligna de sus pasiones y creció en el corazón de Salomón y le llevó a la idolatría. Y hemos escuchado, después de la primera lectura, en el Aleluya, este buen consejo: “¡Acoged con docilidad la Palabra” (con docilidad);  la Palabra que fue plantada en vosotros puede llevaros a la salvación”. Hagamos el camino de esa mujer cananea –invitó Francisco–, de esa mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios, que fue plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, poderosa, nos custodie en este camino y no permita que acabemos en la corrupción y esta nos lleve a la idolatría».

Vatican Insider

Papa en Santa Marta: los cristianos pueden perder la fe por “la pasión y la vanidad”


En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa se centró en la Palabra de Dios que conduce a la salvación. El Papa habló sobre cómo Jesús curó a la hija de una mujer pagana porque no se avergonzó de creer en Él.

FRANCISCO
"Acoged con docilidad la Palabra, con docilidad. La Palabra que ha sido plantada en vosotros puede llevaros a la salvación. Hagamos el camino de esa mujer cananea, esa mujer pagana que acogió la Palabra de Dios que está plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, potente, nos custodie en este camino y que no permita que acabemos en la corrupción que lleva a la idolatría”.

El Papa advirtió que algunos, como Salomón, corren el riesgo de perder su fe por "la pasión y la vanidad”. Dijo también que saber el Credo no es suficiente si falta la fe.

EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)

"Se expuso con el riesgo de hacer un papelón, pero insistió, y pasando del paganismo y de la idolatría encontró la salud para su hija y encontró para ella al Dios viviente. He aquí el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice. ¡Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que los lleva adelante para realizar este camino. Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que realizan este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo”.

"Su corazón se debilitó, se debilitó y así perdió la fe. Perdió la fe. El hombre más sabio del mundo se dejó llevar por un amor indiscreto, sin discreción; se dejó llevar por sus pasiones. ‘Pero padre, ¡Salomón no perdió la fe, él creía en Dios y era capaz de recitar la Biblia!’. Sí, es verdad, pero tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo. Tú puedes recitar el Credo y haber perdido la fe”.

"Salomón era pecador, como su padre David. Pero luego continuó y de pecador se convirtió en corrupto. Su corazón era corrupto, por esta idolatría. Su padre era pecador, pero el Señor le había perdonado todos los pecados, porque él era humilde y pedía perdón”.

"La semilla maligna de sus pasiones creció en el corazón de Salomón y lo condujo a la idolatría. Y hemos escuchado, después de la primera Lectura, en el Aleluya, este hermoso consejo: ‘Acojan con docilidad la Palabra’ - con docilidad – ‘la Palabra que ha sido plantada en ustedes puede llevarlos a la salvación’. Recorramos el camino de aquella mujer cananea, de aquella mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios, que ha sido plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, poderosa, nos custodie en este camino y no permita que terminemos en la corrupción y ésta nos lleve a la idolatría”.


Tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo, el Papa el jueves en Santa Marta

Un creyente puede perder la fe como causa de sus pasiones y vanidades, mientras que un pagano puede convertirse en creyente a través de su humildad: es en resumen, el mensaje del Papa Francisco en su homilía de la mañana del jueves en la Misa presidida en la Casa de Santa Marta. 

Las lecturas del día hacen reflexionar sobre un camino doble: “de la idolatría al Dios viviente” y, al contrario, “del Dios viviente hacia la idolatría”. La meditación del Papa partió del Evangelio, en el que una “mujer valiente”, una cananea, o sea una pagana, pide a Jesús librar a su hija del demonio. Es una madre “desesperada” – comentó el Papa – “y una madre, ante la salud de un hijo, hace de todo”. “Jesús le explica que él ha venido antes por las ovejas de la casa de Israel, pero se lo explica con un lenguaje duro: ‘Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros’. Esta mujer, que ciertamente no había ido a la universidad, sabía cómo responder”. Y responde – subrayó el Pontífice – “no con su inteligencia, sino con sus entrañas de madre, con su amor: ‘¡Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos!’”. Esta mujer – explicó el Santo Padre – “no tuvo vergüenza” y por su fe Jesús “le hizo el milagro”:

“Se expuso con el riesgo de hacer un papelón, pero insistió, y pasando del paganismo y de la idolatría encontró la salud para su hija y encontró para ella al Dios viviente. He aquí el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice. ¡Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que los lleva adelante para realizar este camino. Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que realizan este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo”. 

“Pero existe también el camino contrario” -observó el Obispo de Roma - aquel de Salomón, como está narrado en la primera lectura. Salomón era “el hombre más sabio de la tierra”, había recibido de Dios grandes bendiciones, tenía “una fama universal, todo el poder”, era “un creyente en Dios, pero ¿qué pasó?”. Le gustaban las mujeres y tenía muchas concubinas paganas que le hicieron “desviar el corazón para seguir a otros dioses”: de esta forma introdujo los ídolos en Israel. “Y estas mujeres debilitaron el corazón de Salomón lentamente, lentamente. Su corazón no permaneció enteramente con el Señor, como el corazón de David, su padre”:

“Su corazón se debilitó, se debilitó y así perdió la fe. Perdió la fe. El hombre más sabio del mundo se dejó llevar por un amor indiscreto, sin discreción; se dejó llevar por sus pasiones. ‘Pero padre, ¡Salomón no perdió la fe, él creía en Dios y era capaz de recitar la Biblia!’. Sí, es verdad, pero tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo. Tú puedes recitar el Credo y haber perdido la fe”. 

Salomón – prosiguió Francisco – “era pecador, como su padre David. Pero luego continuó y de pecador se convirtió en corrupto. Su corazón era corrupto, por esta idolatría. Su padre era pecador, pero el Señor le había perdonado todos los pecados, porque él era humilde y pedía perdón”. Salomón, en cambio, era “tan sabio”, pero la vanidad y sus pasiones lo llevaron a la corrupción. Es precisamente en el corazón, donde se pierde la fe”:

“La semilla maligna de sus pasiones creció en el corazón de Salomón y lo condujo a la idolatría. Y hemos escuchado, después de la primera Lectura, en el Aleluya, este hermoso consejo: ‘Acojan con docilidad la Palabra’ - con docilidad – ‘la Palabra que ha sido plantada en ustedes puede llevarlos a la salvación’. Recorramos el camino de aquella mujer cananea, de aquella mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios, que ha sido plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, poderosa, nos custodie en este camino y no permita que terminemos en la corrupción y ésta nos lleve a la idolatría”. (RC-RV)

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