domingo, 24 de mayo de 2009

Sor Lucía, hacia los altares


Cuenta Belén Rodrigo en ABC que en el Santuario de Fátima se acumulan las cartas en las que se relatan decenas de supuestas gracias y milagros que envuelven a sor Lucía. Entre ellos, el de una niña argentina de cuatro años curada por la intercesión de la vidente. La supuesta cura de un cáncer de un ciudadano italiano y la de un portugués con diabetes han suscitado también gran atención. La «fama de santidad», necesaria en el proceso de canonización, parece que en esta ocasión será fácil de comprobar, aunque estos y muchos otros casos deben ser analizados por médicos.

La mayor de los tres pastorcillos videntes de Fátima, en 1917, fue la única que sobrevivió a edad adulta y durante su vida fue centro de atención de todos los católicos devotos de Fátima. Fue la primera en hablar con la Virgen, quien prometió a la pequeña que viviría más años que sus primos Jacinta y Francisco para divulgar el mensaje mariano. Escribió varios libros y memorias relatando otras apariciones, en 1923 en el asilo del Vilar, en 1925 en Pontevedra y en 1929 en Tuy.
Pequeña, sencilla y sonriente es como se recuerda a sor Lucía. Hubo frases tiernas y conmovedoras entre la pastorcilla Lucía y la Virgen de Fátima durante las apariciones. «Quería pedirle que nos lleve al cielo», pidió la pequeña, y cuando la Virgen explicó su cometido en tierra, para servir a Dios como transmisora de la devoción del Inmaculado Corazón, con pena, preguntó: «¿Me quedo sola?». En la respuesta de la Virgen encontró su camino para el resto de su vida: «Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios».
Profesó como dorotea en Tuy, donde vivió varios años regresando a Portugal en 1946 y dos años después entró en el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, donde falleció el 13 de febrero de 2005 con 97 años de edad. Fueron pocas las veces que se pudo ver a sor Lucía, religiosa de clausura, pero es un símbolo nacional. En 1991, Juan Pablo II visitó Fátima e invitó a la vidente a estar presente y volverían a reunirse en el mismo lugar, el 13 de mayo de 2000, cuando fueron beatificados los pastorcillos Jacinta y Francisco.
La recién constituida Comisión Histórica buscará y agrupará toda la documentación existente y escribirá un libro sobre la vida de sor Lucía. Según ha explicado el obispo de Coimbra (donde vivió y falleció la vidente) este resumen de la vida de esta sierva de Dios «será la base de todo el proceso. En esta primera fase sustentará, como esperamos, la declaración por el Santo Padre de sus virtudes, paso fundamental para el inicio de la beatificación propiamente dicha». El postulador de la causa, el padre español Ildefonso Mariones, ha dicho: «La comisión histórica en menos de un año puede terminar su trabajo, sobre los escritos y noticias históricas de sor Lucía. Dentro de un año el proceso debe estar en Roma y a partir de ahí es una cuestión de un poco de paciencia».
La anticipación de la causa de beatificación de sor Lucía, aprobada el año pasado por Benedicto XVI, supone la tercera excepción en el derecho canónico de la historia de la Iglesia católica, después de los casos excepcionales de la madre Teresa de Calcuta y de Juan Pablo II.
RD

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