Compartimos con Ignacio Sánchez, rector
de la PUC, lo más importante: un enorme amor por la universidad.
Pero tenemos diferencias. El rector
afirma que “en la Universidad Católica existe libertad de cátedra para sus
profesores e investigadores”. Tengo reparos. Las reacciones ante la decisión
del Cardenal Ezzati de no renovar mi “misión canónica” demuestran que los
académicos perciben que se sienta un precedente de censura que hace mal a la
Universidad. Confirman que en la universidad hay miedo. Me consta que hay
profesores que se sienten vigilados por su vida o modo de pensar. Hay temas
censurados. Hay gente que suele escribir cartas a las congregaciones romanas de
la Educación y de la Fe, y entre los de aquí y los de allá atenazan a la
Universidad.
La Universidad Católica, en virtud de su
fe en el Cristo que nos liberó para la libertad (cf. Gál 5,1), debiera ser
líder en libertad de cátedra y libertad de conciencia. Mi ideal de universidad,
que extraigo del credo cristiano y de los documentos del Magisterio, me impide
concebir una universidad católica con profesores y alumnos de dispar integración,
dependiendo de motivos extraños a la naturaleza misma de cualquier universidad.
Un agnóstico, un judío, un musulmán, un
protestante, incluso un católico que no logre entender la enseñanza de la
Iglesia o discrepe de ella, académico o
alumno, debiera sentirse en la PUC integrante de primera categoría. En la
universidad todas las diferencias, y las pruebas y errores en la búsqueda de la verdad debieran considerarse
igualmente valiosos.
Chile necesita universidades verdaderas:
con libertad académica y concentradas en el servicio público. La Universidad
Católica tiene esta vocación sin duda. La cumple con los numerosos académicos que
nos dedicamos por entero al bien del
país. Además, las iniciativas de extensión, de voluntariado y de
solidaridad con la sociedad, que en la PUC son muchísimas, enriquecen este
servicio. Pero las autoridades de la Universidad deben ordenar la casa. Tienen
que introducir mejoras en las condiciones de libertad que requiere el trabajo
universitario.
El Rector señala que el Gran Canciller
ha adoptado la medida de no renovarme la
“misión canónica" en razón de “algunas falencias en (mi) quehacer
teológico y docente que requerirían atención”. Recuerda que Mons. Ezzati, al
momento de concederme la “misión canónica” en 2012, me hizo reparos en este
sentido y me dio el permiso académico bajo condiciones. Nunca se me dijo con
claridad suficiente en qué consistían esos reparos. Solo se me dio por escrito
una carta en la que Mons. Ezzati me solicitaba adhesión al Magisterio de la
Iglesia. Pero ahora en marzo de 2015 el Gran Canciller no ha dicho en qué he yo
incumplido esta adhesión. Todavía no entiendo de que se me acusa. Su objeción
central tuvo que ver con enseñar con una libertad inconveniente a personas que
no estaban preparadas para ello.
Por otra parte Fredy
Parra, decano de Teología, en 2014 me felicitó por mi desempeño y, tras oír al
consejo de calificación académica, pidió al obispo la renovación de la “misión
canónica”. De un modo semejante, esta “misión canónica” había sido solicitada
al Gran Canciller en 2010 por Joaquín Silva, el decano en esa época. En una
carta en que el profesor Silva me avisaba de la evaluación del consejo y de la
petición a Mons. Ezzati del permiso para enseñar, me decía: “Al mismo tiempo,
la comisión me ha solicitado que te comunique una observación positiva y
felicitaciones por tu desempeño en los diversos ámbitos de la vida académica de
nuestra Facultad” (12 julio 2010).
Piden al Papa que revoque el nombramiento del obispo de Osorno
No descartan acudir a Roma para entrevistarse con Francisco o con O'Malley
Dos miembros de la Comisión Vaticana que asesora al Papa Francisco en el combate de abusos sexuales dijeron estar "preocupados y sorprendidos" por el nombramiento deJuan Barros como obispo de Osorno.
En entrevista con National Catholic Reporter, los miembros de la comisión indicaron que están considerando viajar a Roma para hablar con el Papa cara a cara sobre la materia.
"Yo sólo hablo por mí mismo o como un sub-grupo de trabajo de la comisión, todos estamos muy preocupados por lo que está pasando en Chile", dijo Peter Saunders, un miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores y víctima de abuso sexual.
Monseñor Juan Barros Madrid se instaló el sábado como cabeza de la diócesis de Osorno, Chile, en medio de las protestas en la catedral. Sobrevivientes chilenos acusan Barros de encubrir el abuso por el padreFernando Karadima, una vez reconocido líder espiritual y figura clave de la iglesia chilena que fue encontrado culpable por el Vaticano en 2011 de abusar sexualmente de menores de edad, cuando Barros era un sacerdote.
"Uno o dos de nosotros en nuestro grupo de trabajo sobreviviente están sugiriendo quevayamos a Roma para hablar con Francisco, o al menos el cardenal O'Malley", dijo.
Marie Collins, otro miembro de la comisión de abusos sexuales del Vaticano que también es fue víctima de abusos, pidió a Francisco eliminar la designación de Barros.
"Como sobreviviente, estoy muy sorprendida por lo de Chile, ya que parece ir en contra de lo que el Santo Padre ha estado diciendo acerca de no querer a nadie en puestos de confianza en la iglesia que no tienen limpio el expediente de protección de la infancia", dijo Collins.
El obispo Barros asumió el sábado recién pasado su nuevo cargo en Osorno, en medio de protestas. Esto debido a su vinculación con el sacerdote Fernando Karadima, considerado culpable de abusos sexuales.
(RD/Agencias)
Barros asume el obispado de Osorno en medio de protestas
Centenares de personas con pancartas y de luto
Para exigir con cánticos la renuncia de quien calló los abusos a menores de Karadima
Con inéditas refriegas y gritos entre partidarios y detractores, dentro y fuera de la catedral de Osorno, asumió el sábado el nuevo obispo Juan Barros, visto por algunos como un encubridor del mayor cura pederasta de la Iglesia chilena.
Tras asumir, Barros abandonó la catedralcustodiado por efectivos antimotines, mientras en las afueras centenares de personas, muchas vestidas de negro en señal de luto, demandaban la renuncia del clérigo de 58 años. Simultáneamente, algunos conductores en caravanas de automóviles con pancartas también exigían su salida.
A pesar de que la catedral de San Mateo estuvo fuertemente custodiada por policías antimotines, varios detractores de Barros ingresaron al templo con globos y pancartas negras, para exigir con cánticos y gritos la renuncia del nuevo obispo de Osorno, una ciudad 930 kilómetros al sur de Santiago. En la catedral había entre 400 y 500 personas.
A la ceremonia asistieron sólo 15 de los 35 obispos de la Conferencia Episcopal de Chile y una veintena de los 35 sacerdotes de la ciudad, y se ausentaron todas las autoridades de Osorno, además casi todos los laicos.
El nuevo obispo de Osorno es rechazado por las acusaciones de que encubrió abusos sexuales del peor cura pederasta chileno. Barros fue nombrado por el papa Francisco a pesar de conocer las críticas en su contra y el rechazo que despierta.
El papa se reunió con Barros hace algunas semanas y tras conversar con él, lo reconfirmó. Lo había designado el 10 de enero, lo que despertó de inmediato el rechazo en amplios sectores del país.
La ceremonia contrastó fuertemente con un acto similar en enero, cuando asumió el obispo en Arica, monseñor Moisés Atisha. La catedral de esa norteña ciudad chilena estaba repleta con más de 2.000 personas, incluidos el cardenal, el arzobispo de Santiago y el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, así como sacerdotes, diáconos y obispos de todo el país.
Juan Carlos Claret, uno de los principales líderes de los movimientos laicos de Osorno, dijo que contra toda tradición, las puertas de la catedral estaban cerradas y los invitados a la ceremonia entraron por un costado del templo.
La idea de los detractores del obispo era manifestarse pacíficamente en el interior del templo, pero fueron reconocidos por partidarios del Barros y se iniciaron las refriegas y los gritos. Claret dijo que continuarán oponiéndose a Barros porque no le "entregaremos la diócesis en bandeja".
Las críticas a Barros obedecen a su cercanía con el cura Fernando Karadima, condenado por el Vaticano a una vida de "penitencia y oración" por abusar sexualmente de menores, manosear sus genitales y besarlos en las comisuras de sus labios. Los abusos duraron décadas, según falló la jueza Jessica González en el juicio penal que no condenó a Karadima, pese a probar los cargos, porque los delitos prescribieron por el paso de los años.
En declaraciones del sábado, el periodista Juan Carlos Cruz -quien durante su adolescencia fue una de las víctimas de Karadima- criticó al papa por ratificar a Barros pese a que fue informado "por tanta gente que ha hablado con él, sabiendo de los expedientes que hay en Roma del caso Karadima, donde Barros está mencionado".
"Yo lo responsabilizo (al papa) y como decimos nosotros (las víctimas), estamos acostumbrados a las bofetadas de la jerarquía chilena, nunca nos habíamos esperado una bofetada de parte del papa", agregó.
Las críticas al nombramiento de Barros provienen de todos los sectores de la sociedad chilena, incluido el ex presidente Eduardo Frei (1994-2000), obispos, sacerdotes y laicos.
(RD/Agencias)
Obispo Juan Barros ingresa a catedral de Osorno en medio de incidentes
Juan Barros critica a los que se opusieron a su toma de posesión en Osorno
"Hay que distinguir entre manifestarse e interrumpir una misa"
La Conferencia Episcopal chilena reconoce "errores" en el proceso
El nuevo obispo de Osorno, Juan Barros, reconoció sentirse "afectado" por la polémica que generó su designación en dicha Diócesis, que se mantuvo en agenda durante dos meses y tuvo su punto más tenso el sábado, durante la ceremonia en la que asumió.
Barros fue investido en una ceremonia realizada ese día en la Catedral San Mateo en medio de manifestaciones y contramanifestaciones, gritos, empujones y pancartas. Incluso hubo detenidos.
"Obviamente que me ha afectado el tema Karadima", dijo Barros en dicho sentido, tras sostener -el lunes- su primera reunión con el personal del Obispado.
"Una cosa es que yo haya participado en esa parroquia (El Bosque) -desde niños participábamos con mis hermanos-, pero otra cosa distinta es que haya sido testigo de esos hechos gravísimos, (con los) que no tengo ninguna relación", indicó el prelado, reiterando los conceptos que manifestó la semana pasada, cuando anunció su decisión de asumir, pese a los cuestionamientos y las acusaciones que lo acusan de encubrir al cura Karadima.
Según informa hoy el diario El Mercurio, Barros también tuvo palabras críticas para quienes protestaron contra él durante la ceremonia del sábado: "Hay que distinguir entre manifestarse e interrumpir una misa", alegó.
"Había personas no creyentes que no captan la grandeza de ese acto... Una persona que tiene fe reacciona frente a la palabra de Dios y lo sagrado (...) Lo principal es que saquemos enseñanzas. Estamos en Cuaresma, acercándonos a Semana Santa. Pasamos por la cruz, pero el final definitivo es Jesús resucitado", agregó el religioso, que llamó a "caminar para adelante".
Juan Barros Madrid recibió ayer también un respaldo público del arzobispo de Puerto Montt, Cristián Caro, quien lo señaló como víctima de un "aprovechamiento político"
"Existe un aprovechamiento político, porque había un grupo de parlamentarios que se meten en lo que no les corresponde", dijo Caro aludiendo a la carta firmada por 51 parlamentarios chilenos que se oponían al nombramiento y que el socialista Fidel Espinoza llevó personalmente a Roma.
En esa línea Cristián Caro acusó "un clima de batalla que fue creado artificialmente", y dijo que "eso no es sano".
"Si el nuevo obispo fue citado a declarar a nivel civil y a nivel canónico, y no hubo condena alguna, ha conversado con el papa, le ha expuesto las cosas, entonces hay que creerle", sentenció el arzobispo.
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, admitió "errores" en la manera en la que se desarrolló el nombramiento y la asunción de Juan Barros.
Las protestas registradas en la ceremonia "son el desenlace de un proceso que se dio con mucha dificultad", reflexionó Coiro.
"(A los feligreses de Osorno) no fuimos claros en decirles desde enero que el tema no nos era indiferente. (Al no hacerlo) parecía que no nos dolía", dijo Coiro.
"En un clima tan tenso, recomponer confianzas es un desafío permanente en la Iglesia", planteó el diácono.
Francisco en la homilía de Santa Marta: «La alegría del Evangelio es la piedra angular, el centro de la ley es el amor, no las prescripciones»
ANDREA TORNIELLICIUDAD DEL VATICANO
No es la «doctrina fría», no son las «prescripciones» las que dan alegría, sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús. Lo dijo esta mañana Papa Francisco durante la homilía de la misa en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.
Una vez más, Francisco compara la actitud de los «doctores de la ley», que recuden la fe a reglas, y la actitud de los auténticos creyentes, que viven el amor por Dios y por el prójimo. El argumento principal de la reflexión del Papa fue la alegría de Abraham, con la esperanza de convertirse en padre, como le había prometido Dios, que aparece en la Primera Lectura del día. Abraham ya no era ningún joven, ni su esposa Sara, pero el anciano patriarca cree, abre «el corazón a la esperanza», está «lleno de consolación». Jesús recuerda a los doctores de la ley que Abraham «exultó en la esperanza» y «se llenó de alegría».
«Y esto es lo que no entendían estos doctores de la ley –observó Francisco. No comprendían la alegría de la promesa, no comprendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No comprendían! No sabían alegrarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que solo proviene de la fe. Estos habían perdido la fe. Eran doctores de la ley, ¡pero sin fe! Y más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo».
«Solamente tenían –continuó Papa Francisco describiendo la actitud de los doctores de la ley– un sistema de doctrinas precisas y que requerían cada día más que nadie las tocara. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que incluso se convertían en una actitud casuística: “¿Se puede pagar el impuesto al César; no se puede? ¿Esta mujer, que estuvo casada siete veces, cuando irá al cielo será la esposa de los siete?”. Esta casuística... Este era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, unmundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían alegrarse!».
Tal vez, estos doctores de la ley, añadió Papa Bergoglio, podían divertirse, «pero sin alegría», es más, «con miedo». «Esta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios». Y «sus corazones estaban petrificados». «Es ser creyente sin alegría –explicó el Papa–, y la alegría no existe cuando no hay fe, cuando no hay esperanza, cuando no hay ley, sino solo las prescripciones, la doctrina fría».
«La alegría de la fe, la alegría del Evangelio –concluyó el Pontífice argentino– es la piedra angular de la fe de una persona. Sin alegría esta persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: “Abraham, su padre, exultó con la esperanza de ver mi día. Lo vio y estuvo lleno de alegría”. Y pidamos al Señor la gracia de exultar en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús cuando nos encontremos con Él y la gracia de la alegría».
Vatican Insider
Francisco en Santa Marta: Es triste ser creyente sin alegría
En su homilía en Casa Santa Marta, el Papa explicó que no es la ley la que da la alegría al cristiano sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús.
FRANCISCO
"Esto es lo que no entendían estos doctores de la ley. No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. No entendían. No sabían alegrarse porque habían perdido el sentido de la alegría que sólo da la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe, fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. ¡Eran doctores de la ley pero sin fe! Pero, es más, ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al prójimo”.
Además, con motivo de los 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Ávila el próximo sábado 28 de marzo, el Papa inició hoy una oración mundial por la paz. Fue la última Misa en Casa Santa Marta en compañía de peregrinos hasta el próximo 13 de abril.
EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"Y esto es lo que no entendían estos Doctores de la ley. No comprendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No entendían! No sabían regocijarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que sólo viene de la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. Eran Doctores de la ley, ¡pero sin fe! Es más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo”.
"Sólo tenían un sistema de doctrinas precisas y puntualizaban cada día que nadie debía tocarlas. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que también se convertían en unaactitud casuística: se puede pagar el impuso a César, ¿no se puede? Esta mujer, que se casó siete veces, cuando vaya al Cielo, ¿será esposa de aquellos siete? Esta casuística… Éste era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían regocijarse!”.
"La alegría de la fe, la alegría del Evangelio es la piedra miliar de la fe de una persona. Sin alegría aquella persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: ‘Abraham, su padre, exultó en la esperanza de ver mi día. Lo vio y se sintió lleno de alegría’. Y pidamos al Señor la gracia de ser exultantes en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús, cuando nos encontraremos con Él, y la gracia de la alegría”.
Misa en Santa Marta - Himno a la alegría
2015-03-26 L’Osservatore Romano
Alegría y esperanza son las características del cristiano. Y es triste encontrar a un creyente que no sabe gozar, asustado en su apego a la fría doctrina. Ha sido por eso un auténtico himno a la alegría el que lanzó el Papa Francisco en la misa celebrada el jueves 26 de marzo, en la capilla de la Casa Santa Marta. Al inicio, el Papa recordó la «hora de oración por la paz» promovida en todas las comunidades carmelitas. «Queridos hermanos y hermanas», dijo tras el saludo litúrgico, «pasado mañana, 28 de marzo, se conmemorará el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia». Y «por petición del padre general de los Carmelitas Descalzos, hoy aquí presente con el padre vicario, ese día tendrá lugar en todas las comunidades carmelitas del mundo una hora de oración por la paz. Me uno de corazón —afirmó el Papa Francisco— a esta iniciativa, a fin de que el fuego del amor de Dios venza los incendios de guerra y de violencia que afligen a la humanidad, y el diálogo predomine por doquier sobre el enfrentamiento armado». Y concluyó así: «Que Santa Teresa de Jesús interceda por esta petición nuestra».
«En las dos lecturas» propuestas hoy por la liturgia, destacó inmediatamente el Pontífice, «se habla de tiempo, de eternidad, de años, de futuro, de pasado» (Génesis 17, 3-9 y Juan 8, 51-59). En tal medida que precisamente el tiempo parece que es la realidad «más importante en el mensaje litúrgico de este jueves». Pero el Papa Francisco prefirió «tomar otra palabra» que, sugirió, «creo que es precisamente el mensaje de la Iglesia hoy». Y son las palabras de Jesús que presenta el evangelista Juan: «Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio y se llenó de alegría».
Así, pues, el mensaje central de hoy es «la alegría de la esperanza, la alegría de la confianza en la promesa de Dios, la alegría de la fecundidad». Precisamente «Abrahán, en el tiempo del que habla la primera lectura, tenía noventa y nueve años y el Señor se le apareció y le aseguró la alianza» con estas palabras: «Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos».
Abrahán, recordó el Papa Francisco, «tenía un hijo de doce, trece años: Ismael». Pero Dios le asegura que se convertirá en «padre de una muchedumbre de pueblos». Y «le cambia el nombre». Luego «continúa y le pide que sea fiel a la alianza» diciendo: «Mantenderé mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras za generaciones, como alianza perpetua». En concreto, Dios dice a Abrahán «te doy todo, te doy el tiempo: te doy todo, tú serás padre».
Seguramente Abrahán, dijo el Papa, «era feliz por esto, sentía una consolación plena» escuchando la promesa del Señor: «Dentro de un año tendrás otro hijo». Cierto, ante esas palabras «Abrahán rió, dice la Biblia a continuación: ¿cómo un hijo a los cien años?». Sí, «había engendrado a Ismael a los ochenta y siete años, pero a los cien un hijo es demasiado, no se puede comprender». Y así «rió». Pero precisamente «esa sonrisa, esa risa fue el inicio de la alegría de Abrahán». He aquí, por lo tanto, el sentido de las palabras de Jesús que hoy vuelve a proponer el Papa como mensaje central: «Abrahán, vuestro padre, exultó en la esperanza». En efecto, «no se atrevía a creer y dijo al Señor: “Pero si al menos Ismael viviese en tu presencia”». Y recibió esta respuesta: «No, no será Ismael. Será otro».
Para Abrahán, por lo tanto, «la alegría era plena», afirmó el Papa. Pero «también su esposa Sara, un poco más tarde, rió: estaba un poco oculta, detrás de las cortinas de la entrada, escuchando lo que decían los hombres». Y «cuando estos enviados de Dios dieron a Abrahán la noticia sobre el hijo, también ella rió». Es precisamente este, afirmó el Papa Francisco, «el inicio de la gran alegría de Abrahán». Sí, «la gran alegría: exultó en la esperanza de ver de este día; lo vio y se llenó de alegría». Y el Papa invitó a contemplar «este hermoso icono: Abrahán ante Dios, postrado con el rostro en tierra: escuchó esta promesa y abrió el corazón a la esperanza y se llenó de alegría».
Y es precisamente «esto y aquello lo que no entendían los doctores de la ley» destacó el Papa Francisco. «No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. No entendían». Y «no sabían alegrarse, porque habían perdido el sentido de la alegría que llega solamente por la fe». En cambio, explicó el Papa, «nuestro padre Abrahán fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue justificado en la fe». Por su parte, esos doctores de la ley «habían perdido la fe: eran doctores de la ley, pero sin fe». «Más aún: habían perdido la ley, porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al prójimo». Ellos, sin embargo, «tenían sólo un sistema de doctrinas precisas y que necesitaban cada día más para que nadie los tocara».
Eran «hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que se convierten igualmente en actitudes casuísticas». Y el Papa Francisco propuso ejemplos concretos: «¿Se puede pagar el tributo al César? ¿No se puede? Esta mujer, que estuvo casada siete veces, ¿será esposa de esos siete cuando vaya al cielo?». Y «esta casuística era su mundo: un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios». Precisamente «por ello no podían alegrarse».
No se alegraban ni hacían alguna fiesta para divertirse: tanto que, afirmó el Papa, seguramente habrán «destapado algunas botellas cuando Jesús fue condenado». Pero siempre «sin alegría», es más «con miedo porque uno de ellos, tal vez mientras bebían», recodaría la promesa de «que resucitaría». Y, así «de rápido, con miedo, fueron al procurador para decirle: por favor, ocupaos de esto, que no vaya a ser un engaño». Y todo porque «tenían miedo».
Pero «esta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios», afirmó nuevamente el Papa. «La vida de estos que sólo cuando entendieron que no tenían razón» –añadió– pensaron que únicamente les quedaba el camino de tomar las piedras para lapidar a Jesús. Su corazón se había petrificado». En efecto, «es triste ser creyente sin alegría –explicó el Papa Francisco– y no hay alegría cuando no hay fe, cuando no hay esperanza, cuando no hay ley, sino solamente las prescripciones, la doctrina fría. Esto es lo que vale». En contraposición, el Papa volvió a proponer «la alegría de Abrahán, ese hermoso gesto de la sonrisa de Abrahán» cuando escucha la promesa de tener «un hijo a los cien años». Y «también la sonrisa de Sara, una sonrisa de esperanza». Porque «la alegría de la fe, la alegría del Evangelio es el criterio para ver la fe de una persona: sin alegría esa persona no es un verdadero creyente».
Como conclusión, el Papa Francisco invitó a hacer propias las palabras de Jesús: «Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría». Y pidió «al Señor la gracia de ser exultante en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús cuando nos encontremos con Él y la gracia de la alegría».
Sólo la fe en Jesús nos da alegría, dijo el Papa en su homilía
(RV).- No es la doctrina fría la que causa alegría, sino la fe y la esperanza de encontrar a Jesús. Es triste un creyente que no sabe regocijarse. Es uno de los conceptos que el Papa Francisco expresó en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, la última de este mes de marzo, puesto que el Santo Padre reanudará esta celebración Eucarística en la que participa un pequeño grupo de fieles el próximo 13 de abril.
La alegría de Abraham que exulta ante la esperanza de llegar a ser padre, como se lo prometió Dios, guió la reflexión del Papa Bergoglio en que comentó las lecturas del día. Abraham es anciano, al igual que su esposa Sara, pero él cree, abre “el corazón a la esperanza” y se siente “lleno de consolación”. Jesús recuerda a los Doctores de la ley que Abraham “exultó en la esperanza” de ver su día “y se sintió lleno de alegría”:
El centro de la ley es el amor
“Y esto es lo que no entendían estos Doctores de la ley. No comprendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no comprendían la alegría de la alianza. ¡No entendían! No sabían regocijarse, porque habían perdido el sentido de la alegría, que sólo viene de la fe. Nuestro padre Abraham fue capaz de alegrarse porque tenía fe: fue hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. Eran Doctores de la ley, ¡pero sin fe! Es más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo”.
Francisco continuó diciendo:
Hombres sin fe, sin ley, apegados a las doctrinas
“Sólo tenían un sistema de doctrinas precisas y puntualizaban cada día que nadie debía tocarlas. Hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que también se convertían en una actitud casuística: se puede pagar el impuso a César, ¿no se puede? Esta mujer, que se casó siete veces, cuando vaya al Cielo, ¿será esposa de aquellos siete? Esta casuística… Éste era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían regocijarse!”.
Ser creyente sin alegría es triste
El Papa observó con ironía que tal vez los Doctores de la ley eran capaces de divertirse, “pero sin alegría”, es más “con miedo”. “Ésta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios”. Y “su corazón estaba petrificado”. “Es triste – subrayó Francisco – ser creyente sin alegría y la alegría no existe cuando no existe la fe, cuando no existe la esperanza, cuando no existe la ley sino sólo las prescripciones, la doctrina fría”:
“La alegría de la fe, la alegría del Evangelio es la piedra miliar de la fe de una persona. Sin alegría aquella persona no es un verdadero creyente. Volvamos a casa, pero antes hagamos la celebración aquí con estas palabras de Jesús: ‘Abraham, su padre, exultó en la esperanza de ver mi día. Lo vio y se sintió lleno de alegría’. Y pidamos al Señor la gracia de ser exultantes en la esperanza, la gracia de poder ver el día de Jesús, cuando nos encontraremos con Él, y la gracia de la alegría”.
El Gran Canciller de la P. Universidad Católica de Chile y Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo
Ezzati, ha comunicado al profesor P. Jorge Costadoat sj, la no renovación de la misión canónica para
enseñar en la Facultad de Teología de dicha Universidad. En la práctica ha despedido a un profesor que
lleva más de 20 años trabajando en la Facultad. El Sr. Decano de la Facultad de Teología conoció la
medida por intermedio del mismo afectado. Previamente él había solicitado al Arzobispo la renovación
de misión para el P. Costadoat, acogiendo el parecer del Consejo de Facultad y del Consejo de
Calificación Académica. Esta decisión, por tanto, no ha sido consecuencia de una mala evaluación
académica de parte de las autoridades de dicha Facultad. Consideramos que el procedimiento seguido por el Gran Canciller de la P. Universidad Católica de
Chile es de la mayor gravedad. El año pasado, con ocasión de la discusión sobre la reforma educacional,
él mismo defendió públicamente la libertad de enseñanza. Sin embargo, en este caso, incumple su
compromiso de respetar la libertad de cátedra del profesor. No es sostenible una libertad de enseñanza
en la Universidad sin que exista libertad de cátedra. Esta medida pone en duda la misión propiamente
universitaria de la P. Universidad Católica de Chile, y ofende el cultivo de la verdad. El Arzobispo
pretende custodiarla mediante la coacción sobre la conciencia, en este caso de los académicos. El Papa
pidió en el reciente Sínodo sobre la Familia, “hablar con libertad, escuchar con humildad”. El
Arzobispo no permite que esto suceda en la Facultad de Teología. Al comunicar la decisión, explícitamente le señaló al profesor que no había problema doctrinal ni en su
enseñanza ni en sus escritos, pero que enseñaba con mucha libertad. Luego, ha sostenido que posee
razones suficientes. No son éstos motivos universitariamente aceptables, pues no satisfacen exigencias
básicas de razón pública, especialmente si se sabe que la decisión no se funda en la opinión académica
de personas competentes, ni en el juicio de sus pares teólogos de la Facultad, sino que aparece como
una decisión arbitraria que atropella la libertad académica. Exonerar al P. Costadoat, no sólo le daña a
él, sino también a la Facultad de Teología, a los estudiantes que se forman allí, y a toda la comunidad
universitaria, que deberá tomar nota que en lo sucesivo el ejercicio de su propia libertad de cátedra
estará sometido a censura y eventuales castigos por parte de la autoridad eclesiástica, prescindiendo de
la opinión de la autoridad universitaria y de procedimientos transparentes. Se instala así un ambiente de
suspicacia que promueve más bien el acomodo sumiso que la creatividad académica. Expresamos nuestro más enérgico rechazo a esta medida y al procedimiento seguido para materializarla.
Queremos una Iglesia con procedimientos abiertos, sujetos a razón y justicia. Manifestamos asimismo
nuestro apoyo y agradecimiento al P. Jorge Costadoat sj por su dedicada labor teológica. Él es un
académico de excelencia, que combina erudición y piedad. Como teólogo de los signos de los tiempos
ha tendido puentes para un mejor diálogo de la Iglesia con el mundo, de la fe con las ciencias y la
cultura. Éste es el intelectual y sacerdote objetado por el Arzobispo. Santiago, marzo de 2015 Las firmas que se indican a continuación fueron recibidas hasta ayer en la mañana y se continúa recibiendo las adhesiones que hasta ahora son más de mil. El próximo lunes se volverá a difundir y luego se enviará a los obispos, rector de la PUC y otros Naschla Aburman Pedro Pablo Achondo ss.cc. Oliver Aguayo Morales Carlos Aguirre Ana María Aguirre Valdivieso Claudio Agurto Spencer M. de la Luz Ahumada Mario Ahumada Briones Francisco Albornoz Farías Laura Albornoz Pollmann Mónica Aldea Espinoza José Aldunate Lyon sj Sofía Almarza Verónica Almonacid Jaime Álvarez González Hernán Amenábar Cantillana M. Verónica Anguita Mackay Rodrigo Angulo Burgos M. Angélica Anjari Millar Verónica Apablaza Ochsenius Carlos Arancibia Neculmán Susana Arancibia Torres Rodrigo Aranda Gómez Soledad Aravena Rubén Araya Krstulovic Cecilia Araya Maureira M. Francisca Araya Varela Daniel Arellano Fuenzalida José Pablo Arellano Claudia Arellano Lorca Pedro Arellano Marín Magdalena Arellano Recabarren María del Pilar Ariztía Sandoval Paula Arteaga Manieu Gonzalo Arteaga Rozas Rubén Astete Altamirano Pablo Astudillo Lizama José Astudillo Pizarro Horacio Atenas Fernando Atria Lemaitre Sergio Avendaño Ojeda Andrés Aylwin Azócar Isabel Aylwin Oyarzún Mariana Aylwin Oyarzún Nicolás Azócar Rojel Marta Bachino Jaime Baeza Freer Giancarlo Baghetti Rojas Benito Baranda Ferrán Monserrat Baranda Ferrán Juan Pablo Baraona Reyes M. Eugenia Barías Céspedes Cristián Barría Iroumé Pablo Barrientos Saavedra Pilar Barriga Vargas María Paz Barrios Andrés Barrios Fernández Enrique Barros Bourie Alejandro Barros Cabero Gabriel Barros Marfán Andrés Bartelsman Vega Camila Bas M. Javiera Basaure Oróstica Ricardo Batarce María Paz Bayo Paulina Beca Alejandro Behnke García Ignacio Beltrán Irureta Rosario Berardi Carolina Berguño Bernardita Bettancourt Mujica María Paz Bettancourt Mujica Mónica Bettancourt Mujica Jaime Bettancourt Siggelkow
J osé Miguel Beytía Reyes M. de los Ángeles Beytía Reyes M. Josefina Bilbao Mendezona Francisca Binimelis José Binimelis Coddou Sergio Bitar Pilar Blanco Cristi Andrea Botto S. M. Isabel Bravo Cánepa María José Bravo Carolina Bravo Colomer Nicolás Browne Arellano Carolina Buneder José Miguel Burmeister Felipe Burrows Grau Francisco Bustos Yusta M. Margarita Cabello Silva Ximena Cabezas Arenas Agustín Cabré Rufatt cmf Martín Cáceres Alejandra Cáceres Contreras Manuel Caire Espinoza Elisa Calcagni García Magdalena Calcagni García Rodrigo Calcagni González Marco Calderón Rivera Gabriela Campos Paz Campusano Palacios Ricardo Capponi Martínez Ricardo Carbone Pilar Cárdenas Benítez Rodrigo Caro Cordero Cristóbal Caro Fuentealba Mauricio Carrasco Briones Matías Carrasco Ruiz-Tagle Valentina Carrozzi Reyes Ana Carvajal Aguilera escj Carmen Luz Carvallo de Pasini Carolina Casanueva Johnson Nemo Castelli sj René Castillo Sylvia Castillo Araya M. Cecilia Castro Cruz M. Isabel Castro Domínguez Felipe Castro Fones Claudio Castro Salas M. Olga Cattani Francisco Javier Celedón Javier Celedón sj Francisca Celedón Bulnes Roberto Celedón Fernández Luz Cereceda Troncoso Adela Cerón Manríquez Marianela Cerri López Loreto Céspedes Javier Cifuentes Ovalle Luis Cisternas Aguirre ofm M. Inés Cisternas Zañartu Pabla Claro Huneeus Pablo Coloma Correa Rodrigo Coloma Correa Pablo Coloma Puga Patricia Concha Bañados Verónica Concha Bañados Ximena Concha Bañados Patricia Concha Gutiérrez Luis Conejeros S. Oscar Contardo Rocío Contreras Fernando Contreras Cortés Felipe Contreras Haye Diego Contreras Klock Fernando Contreras M. Constanza Contreras Núñez Silvia Contreras Toledo Isabel Contrucci Hohlberg Nicolás Cordier Sebastián Correa Duval Carolina Correa Maturana Rosa Correa Rosas Loreto Cortés Alvear Adrián Cortez Parraguez Andrés Couble Miñón Ana Cox Donoso Daniel Cox Donoso Lucía Cox Donoso Fernando Cox Morandé Bernarda Cox Schmidt Miguel Crispi Pedro Pablo Cristi Díaz Marta Cruz Coke Juan Carlos Cruz Chellew Carlos Chong Campusano Francisco De Ferari Correa Ignacio De Geyter Rafael Del Campo Mullins Nicolás del Canto Sonia del Río Carvallo Carolina del Río Mena José Luis del Río Ana María del Valle Rodrigo del Valle M. Soledad del Villar Tagle Beatriz de la Cerda S. José Miguel De la Vega Antonio Delfau sj Carmen Cecilia Díaz Pedro Pablo Díaz Herrera Rodrigo Díaz Montero Carlos Díaz Navarro Javier Díaz Vernon Guido Diez Cros M. Teresa Divin Larraín Alberto Dittborn R. Cristián Domínguez Hamilton Gerardo Domínguez Hamilton Patricia Domínguez Hamilton M. Isabel Donoso Ureta Linda Donovan Vigeant Claudia Drago Camus Rodrigo Echecopar M. Angélica Echenique Cristián Echeverría Mónica Echeverría Yáñez Laura Edwards Valdés Bernardo Eissmann Valenzuela Carlos Elton García-Huidobro Isabel Elton Paul Endre Saavedra Marcelo Energici Daniela Eroles Josefina Errázuriz Ignacio Errázuriz Arellano Enzo Escalona Fuentes Teresa Escárate Fernando Escobar Aguirre Jaime Escobar Martínez Sergio Espejo Yaksic Ernesto Espíndola Andrea Espinoza Morales Margarita Estrada Uribe Leonor Etcheberry Alberto Etchegaray A. M. Magdalena Farías Dupouy Marta Faunes Sanhueza Eduardo Fermandois Carmen Fernández F. Luisa Fernández Fábres Pablo Fernández Gumucio M. Jesús Fernández Gumucio Ivón Ferreira Oyarzún Sofía Ferretti Contreras Constanza Figueroa Carlos Figueroa Salazar Felipe Figueroa Zimmermann Ximena Figueroa José Pablo Flores Cano Juan Ignacio Fogliatti Luciano Fouillioux Fernández José Frías Danilo Frías Sáez Nicole Fuentealba Danae Fuentes Ferrera María Eugenia Ferretti Francisco Fuenzalida M. Teresa Fuenzalida Rosita Fuenzalida M. Cristina Fuenzalida Kaulen Juan Fuenzalida Risopatrón Tomás Fuenzalida Risopatrón Yuri Gahona Muñoz Joaquín Galeno Ghio Andrés Gallardo Johnson Paula Gana del Río M. Josefina García Binimelis Sebastián García Cornejo Enrique García Fernández Laura García Fernández Carlos García Lazcano Álvaro García Monge Diego García Monge M. Cecilia García Monge M. Pilar García Monge Andrés García Prieto Diego García Prieto Rodrigo García S. Carolina Gasman León Rosita Gazmuri Méndez Fabián Gil Mc Cawley Damián Gildemeister Díaz Pedro Glatz Iván Godoy Héctor González Isla Daniel Gordon Adam Felipe Gross Dempster Marcelo Gross Fuentes Pablo Guarda Barros Héctor Guajardo León Verónica Gubbins Foxley Carmen Luz Güemes M. Olga Güemes Álvarez Gloria Guerrero rscj Carmen Luz Gumucio Rosa María Gutiérrez Marcelo Gutiérrez Billa Gabriel Gutiérrez Cofré Gloria Gutiérrez Mujica Sergio Guzmán Costabal Patricio Guzmán Iglesias Pablo Hermansen Ulibarri Javier Hernández Gloria Hernández Aravena Rafael Hernández Contreras Elizabeth Herrera Garrido Consuelo Herreros Silva Luis Hevia Boisen Carolina Hirmas Josefina Huneeus Lagos María de los Ángeles Hurtado Martín Hurtado Covarrubias Tomás Ilabaca Turri Carlos Illanes Acuña Enrique Infante Carlos Inostroza Herrera Valentina Insulza Court Diego Irarrázaval csc Mónica Irarrázaval Saavedra María Irigoin Barrenne Rodrigo Iturriaga Valenzuela Giorgio Jackson Vinka Jackson González Andrea Jaramillo Torrens Juan Pablo Jiménez M. Isabel Jiménez Castro Catalina Jiménez Muñoz Cristóbal Joannon Beatriz Juricic Catalina Justiniano Anna Magdalena Kapitanska Sebastián Kaufmann Salinas Mario Kriz Sarria María José La Rivera Pedro Labrín sj Carmen Gloria Lafuente Antonia Larraín Guillermo Larraín Jorge Larraín Ibáñez Francisca Larraín Marshall Alberto Larraín Salas Juan Ignacio Latorre Valentina Latorre Oscar Lazo Jerez Jorge Leyton Elizabeth Lira Amalia Lira Morales Patricia Lisboa Combettes Viviana Lizama S. Marcela Lobo Francisco López Fernández Celso López Saavedra Alejandra Lustig Falcón Silvestre Lyon Rodríguez Gina Macari Pucci Pablo Maino Swinburn Fabiola Mansilla Zúñiga Julia Marfán Reyes Marcos Maricoy Carimán Teresita Marín Keymer Guillermo Marín Vargas Blanca Marió Guerrero José Ignacio Maritano Felipe Márquez
M. Angélica Márquez Maass Paulina Marshall de la Maza María Jesús Martínez Rocío Martínez Gutiérrez Felipe Matta Aylwin Manuel Matta Aylwin Karoline Mayer Hofbeck Bernardita Mayo Pedro Mayorga Montalva Beatriz Mediano Jorge Medina A. Cecilia Meliñán Fuentes Romina Melloni Sita Ricardo Mena Burgos Constanza Mena Silva Manuel Méndez Becerra Roberto Méndez Cristián Meneses sj Santiago Meneses
M. Caridad Merino Andrés Millar Deuma Antonio Mingo Marinetti Patricio Miranda Rebeco Eduardo Molina Cantó Carolina Monsalve Nelson Montaldo Lorca Montserrat Montecino ss.cc. Alejandra Montenegro Raimundo Montero Labbé Carolina Montiel Vilarnau M. Francisca Morales Ahumada M. Isabel Morales Brogsitter Isabel Margarita Morel Renato Moretti Tapia Carolina Moure Manuel Moure Ana Carolina Munchmeyer Pía Mundaca Ovalle Teresita Mujica Piwonka Sebastián Muñoz Ruz Ignacio Muñoz Sepúlveda Jessie Muñoz Sepúlveda rscj Boris Navarro Alarcón Iván Navarro Espinoza Javiera Navarro Marshall Felipe Nesbet Montecinos Sofía Nicolai Manaut Rodrigo Núñez Poblete Rodolfo Núñez Úbeda Tomás Ojeda Güemes Javiera Olivares M. Edith Opazo Encina rscj Hernán Orchard Pinto Claudio Orrego Larraín Marcia Orrego Pastén Magdalena Ossa Cox Andrés Otero Klein Germán Ovalle Noguera Ismael Oviedo Valdés Daniela Oyarce Cádiz Darío Oyarzún Hermosilla M. Angélica Palacios Juan Cristóbal Palma Mario Palma Torres Jaime Parada Hoyl Andrea Pardo Lagos Verónica Pardo Lagos Lucy Paredes Francisco Paredes Grob M. Lidia Pardo Álvarez Norma Parrao Arellano Tomás Pascual Juan Cristóbal Pasini Catalina Pasini Carvallo Claudio Pasini Murúa María de los Ángeles Pavez Susan Peake Lorca Juan Cristóbal Peña Mario Peñailillo Acevedo Luis Pérez José Antonio Pérez Balmaceda Claudio Pérez Barros M. Josefina Pérez Cruz Carolina Pérez Dattari M. Beatriz Pérez Juricic Horacio Pérez Walker María Luisa Pérez Walker Tomás Peters Esteban Pincheira Ramos Juan Pablo Pincheira Sánchez Carlos Pino Navea Francisco Pinto M. Ignacia Pinto Bernardita Pizarro Guerrero Javiera Pizarro Guerrero Loreto Pizarro Guerrero Magdalena Poblete Azcona Camilo Poblete Bravo Sebastián Poblete Coddou Mónica Poblete Ilharreborde Gilberto Ponce Vera Carlos F. Pressacco Isabel Margarita Price Elton M. Angélica Quezada Olguín Claudia Quezada Quiroz M. Loreto Quijada Bascuñán Augusto Quintana Benavides Anita Quiroga Araya Lyssue Quiroga Espinoza Jorge Radic María Paz Ramírez María Trinidad Ramírez Miguel Ramírez Leiva Franco Ramírez Salamanca Violeta Ramírez Feliú Álvaro Ramis Daniela Ramos Juan Rauld Plott Cecilia Ravanales Alvarado Catalina Rébora A. M. Elena Recabarren Jorge Recabarren Silva Jaime Retamal Salazar M. Carolina Rickenberg Cristián Richard Guzmán Patricia Richard Paula Richard Lisboa M. Ignacia Riesco Binimelis M. Patricia Ríos Dempster Daniel Risopatrón Echenique Rodrigo Rivera Ascencio Giovanna Roa Patricia Robles State Rafael Rodríguez Arancibia Mario Rodríguez Castillo Cristián Rodríguez Cuevas Paulina Rodríguez Vial Eduardo Rodríguez Zañartu Germán Rogers Niedmann Felipe Rojas Vera Magdalena Rojas Wettig Gonzalo Rojo Lorca Sabine Romero Bergdolt Natacha Romero Valdivia Raúl Rosales César Ross Ignacio Rosselot Pomés Cecilia Rovaretti José Manuel Ruiz Emma Ruiz de Gamboa Juan Andrés Ruiz-Tagle Ignacio Saffirio Palma Javier Sajuria Pablo Salvat Bologna Loreto San Miguel M. Isabel San Pedro Bravo Germán Sánchez Javiera Sánchez Jorge Sanhueza Macarena Sanhueza Céspedes Eliana Santibáñez Viani Ximena Saric Solari Fernando Schmidt Bernardita Schmidt Barriga Jorge Schmidt W. Judith Schönsteiner Pilar Segovia Lastarria Soledad Segura Salas J. Ignacio Sepúlveda del Río Isabel Señoret Sandra Sierra Reyes José Tomás Silva Pastor Silva Beiza Carlos Silva Alliende Loreto Silva Fernández Silvia Silva Palacios Nicolás Soler David Soto sj Guillermo Soto Giordani J. Sebastián Squella Correa Conrado Stingo Tealdo Ana María Stuven Mónica Stuven Gastón Suárez Juan Subercaseaux Amenábar Esteban Szmulewicz Ramírez Beatriz Tapia Francisco Tapia Ferrer Carola Tapia Sepúlveda Felipe Téllez Guzmán M. Cristina Tirado Krüger Noam Titelman Sergio Todorovic Gallo Viola Todorovic Gallo Johann Todorovic Karmelic Pablo Toro Blanco Jaime Torres Constanza Tresoldi Manríquez Magdalena Troncoso del Río Carolina Troncoso K. Raúl Troncoso Keymer M. Lucía Trujillo Carrasco Laura Tupper Satt Daniela Undurraga Raimundo Undurraga Teresa Undurraga Alessandri Pilar Ureta Lyon Isabel Undurraga Matta Trinidad Undurraga Alejandra Vaccaro Unnash Hernán Valderrama Lemos Ximena Valdés Echenique M. Eugenia Valdés Ossa rscj Ana María Valdivia Romero Catalina Valenzuela M. Eliana Valenzuela Jorge Valenzuela Carreño Pablo Valenzuela Casesempere Nicolás Valenzuela Levi Ester Valenzuela Rivera Raúl Valenzuela Rodríguez Esteban Valenzuela Van Treek Pablo Vallasciani Mike Van Treek Alejandro Vargas Mariano Vásquez Campos Sylvia Vega José Vega Contreras Diego Vela Grau Nicolás Velasco Hodgson Marco Antonio Velásquez Uribe M. Inés Vergara Cisternas Guillermo Vergara Orellana Ana María Vicuña Navarro José Vidal Diego Vidal Sánchez Rodrigo Vidal Sánchez Nicolás Viel ss.cc. Sebastián Vielmas Cecilia Violic Goic Astrid Villouta Felipe Viveros Caviedes Soledad Waidele Joaquín Walker Martínez Ignacio Walker Prieto Augusto Wiegand Cruz Harry Williams Carvajal María Luz Willumsen May Linn Wragg Larco José Ignacio Yáñez Samuel Yáñez Artus Karima Yarmuch García Ximena Zabala Juan Pablo Zamora Denise Zamorano Vera Juana Zunino