miércoles, 15 de abril de 2015

EN CLAVE DE DIOS: El arquitecto


¿Qué hago en este mundo? ¿Cuál es mi misión? ¿Qué pinto aquí? Hay momentos vitales en los que te apetecería tener una ruta marcada. Te gustaría tener un plano con todas las indicaciones, uno de esos mapas que te indican: Usted está aquí.
En cualquier obra, el arquitecto proyecta con bastante detalle cómo quiere que sea su edificio. Las especificaciones son máximas, proyectos de ejecución para que cada obrero sepa lo que tiene que hacer en cada momento, proyectos de salubridad, de seguridad y salud, de sostenibilidad, etc. Todo está planeado con delicadeza para movilizar a muchos. La cuestión es saber interpretar la información que se documenta. Dios es así, un arquitecto que planifica con sentido.
El arquitecto busca que todas las variables concuerden: implantación, forma, preexistencias, construcción, orientación, etc. Ve oportunidades donde otros solo verían limitaciones. Esboza espacios increíbles, reales y construibles. Elabora planos y acompaña de leyendas para facilitar la lectura. Prepara tiempos y trabajos para los diferentes profesionales, unos necesitan de otros en un proceso colaborativo donde nadie hace exactamente lo mismo.
La complejidad es grande y se proyectan espacios llenos de instalaciones, redes, relaciones y conexiones que ayuden funcionar como es debido. Él sabe de la responsabilidad de su trabajo, de lo importante de sus cálculos, de lo complejo que es coordinar a todos. No se plantea ejecutarla él sólo sino que busca profesionales de cada campo, confía en sus trabajadores de los que depende el resultado.
El arquitecto está disponible para solucionar las dudas en la ejecución, es quien propone alternativas cuando surgen los problemas. No olvida su idea principal, sabe cuál es la piedra angular, su mejor baza.
Dios es ese arquitecto y lo da todo por ese proyecto; está disponible para recordar lo fundante, cuidar que todo funcione, para situarnos donde toca con lucidez y empujar a seguir construyendo, dando responsabilidad a quien quiere acogerla, alentando a construir con ritmo, a estar pendientes de las necesidades de su obra, nuestra obra.

David Ortíz Martínez
pastorasj

domingo, 12 de abril de 2015

La comisión vaticana antipederastia expresa a O'Malley su malestar ante el nombramiento de Juan Barros



Marie Collins denuncia que el polémico prelado "no puede entender el abuso de niños"


Algunas víctimas de Karadima aseguran que el obispo de Osorno presenció algunos abusos


Cuatro miembros de la comisión que asesora al papa Francisco sobre abusos sexualesviajaron a Roma para expresar en persona sus recelos ante la designación del obispo Juan Barros, acusado de encubrir a un conocido abusador, Fernando Karadima.
Marie Collins, miembro de la comisión, dijo que ella y otros tres integrantes se reunirán el domingo con el cardenal Sean O'Malley, el lugarteniente del papa en materia de abusos sexuales, para expresarle sus recelos ante la designación de Juan Barros como obispo de Osorno.
Algunas víctimas del abusador, el reverendo Fernando Karadima, dicen que Barros estaba al tanto de los abusos e incluso presenció algunos de ellos varias décadas atrás.
Collins dijo que si Barros no comprendió entonces que la conducta de Karadima era inaceptable, "entonces no comprende el abuso de niños" y no debería estar al frente de una diócesis donde sería responsable de proteger a los niños de los pederastas.
En la reunión también participará Peter Saunders, británico que fue víctima de abusos en su adolescencia. En una entrevista con The Guardian, Saunders afirmó que de quienes se tiene convicción o existen denuncias creíbles de que han encubierto a los autores "deben ser removidos de mi iglesia". Y agregó que eso es lo que va a solicitar que el cardenal O'Malley le diga al Papa "si es que no logro verlo yo mismo".
 En marzo de este año, representantes de la comisión vaticana contra los abusos sexuales pidieron al pontífice que destituya a Juan Barros por sus presuntas vinculaciones con el encubrimiento de abusos sexuales.
Miembros de la comisión, formada por 17 personas de distintas nacionalidades y varios laicos, entre ellos representantes de las víctimas, manifestaron públicamente su "preocupación" después de que Barros asumiera como obispo de Osorno.
Se trata de un situación sumamente delicada para el pontífice latinoamericano, que prometió "tolerancia cero" en este tipo de situaciones.
"Yo sólo hablo por mí mismo o como un subgrupo de trabajo de la comisión, todos estamos muy preocupados por lo que está pasando en Chile", declaró por su parte Peter Saunders en esa ocasión.

sábado, 11 de abril de 2015

Francisco, “protagonista ausente” en la Cumbre de las Américas



El Vaticano aprovechó el encuentro realizado en Panamá para limar asperezas con México, tras el incidente diplomático por la frase de Francisco relacionada con el narcotráfico y la “mexicanización”

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZCIUDAD DEL VATICANO

Francisco no estará presente, pero es como si lo estuviera. El Papa es uno de los protagonistas de la Cumbre de las Américas que se inauguró este viernes en Panamá. No sólo por su mensaje oficial, que fue leído al inicio de las sesiones por el secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin. También porque, gracias a su acción diplomática, comenzó el “deshielo” entre Estados Unidos y Cuba por el cual la isla participa en ese encuentro por primera vez en décadas.

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro ya se estrecharon la mano, en la ceremonia de presentación de mandatarios. Ya esa fotografía resultó histórica. Este sábado está prevista una cita privada entre ambos, para avanzar en la normalización de las relaciones bilaterales. Un nuevo escenario, que hubiese sido imposible sin la intervención de Jorge Mario Bergoglio.

En los últimos años la Cumbre de las Américas había perdido interés, pero esta ocasión fue distinta. Numerosos presidentes acudieron a la reunión y se contabilizó la presencia de 35 gobiernos. La Santa Sede envió una comitiva de alto nivel, encabezada por el cardenal Parolin.

“Estoy convencido de que la inequidad, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos, es fuente de conflictos y de violencia entre los pueblos porque supone que el progreso de unos se construye sobre el sacrificio de otros y que, para poder vivir dignamente, hay que luchar contra los demás”, advirtió el pontífice en su mensaje oficial, leído por el secretario de Estado.

“El bienestar así logrado es injusto en su raíz y atenta contra la dignidad de las personas. Hay ‘bienes básicos’ como la tierra, el trabajo y la casa, y ‘servicios públicos’, como la salud, la educación, la seguridad, el medio ambiente…, de los que ningún ser humano debería quedar excluido”, agregó, en el texto redactado en español y dirigido al presidente panameño, Juan Carlos Varela Rodríguez, anfitrión de la Cumbre.

El Papa constató que el deseo de progreso en América “está lejos de la realidad”. Advirtió contra la perpetuación de “injustas desigualdades que ofenden a la dignidad de las personas” y precisó que el principal desafío es lograr la globalización de la solidaridad y la fraternidad en lugar de la globalización de la discriminación y la indiferencia. “Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se resolverán los males de nuestra sociedad”, dijo.

En un discurso neto, estableció que muchos países “siguen postrados en la pobreza”, mientras en las economías emergentes gran parte de la población no se ha beneficiado del progreso económico general y, por el contrario, se ha ampliado la brecha entre ricos y pobres.

Además volvió a criticar la llamada “teoría del goteo o derrame”, que le valió la acusación de ser comunista por parte de grupos conservadores estadounidenses cuando la incluyó en su exhortación “Evangelii gaudium”. Apuntó que esa teoría se ha revelado falaz porque “no es suficiente esperar que los pobres recojan las migajas que caen de la mesa de los ricos”.

“Son necesarias acciones directas en pro de los más desfavorecidos, cuya atención, como la de los más pequeños en el seno de una familia, debería ser prioritaria para los gobernantes”, abundó.

También alertó sobre el problema de la inmigración, el tráfico de personas y del trabajo esclavo, la falta de derechos y de a la justicia de las personas que caen presas de estos fenómenos. Lamentó la falta de cooperación entre los Estados con respecto a estos problemas, que deja a muchos fuera de la legalidad y los obliga a resignarse a ser víctimas de los abusos.

“A veces, incluso dentro de los países, se dan diferencias escandalosas y ofensivas, especialmente en las poblaciones indígenas, en las zonas rurales o en los suburbios de las grandes ciudades. Sin una auténtica defensa de estas personas contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia, el Estado de derecho perdería su legitimidad”, apuntó.

La Cumbre de las Américas sirvió también para “limar asperezas” entre El Vaticano y México, tras el incidente diplomático que suscitó la referencia del Papa a la “mexicanización” de Argentina, cuando se refirió al avance del narcotráfico en su país natal. Este viernes el secretario de Estado Parolin y el canciller mexicano, José Antonio Meade, sostuvieron un encuentro privado en Panamá.

Al finalizar, a través de una declaración oficial, ambas partes comunicaron su acuerdo de dar continuidad al “diálogo político de alto nivel entre México y la Santa Sede con miras a su fortalecimiento”.

Vatican insider

jueves, 9 de abril de 2015

Las Universidades jesuitas condenan el atentado de Garissa

"Trágica pérdida de 148 jóvenes, víctimas de una violencia sectaria y absolutamente cruel"


Invitan, con el Papa, a "redoblar esfuerzos" para "poner fin a esta violencia"


(Unijes).- UNIJES-Universidades Jesuitascondena de forma rotunda la masacre perpetrada en la Universidad Garissa la semana pasada, expresa sus condolencias y se une al dolor de las familias y de la sociedad keniata ante la trágica pérdida de los 148 jóvenes universitarios asesinados,víctimas de una violencia sectaria y absolutamente cruel.
UNIJES une su voz a la del Papa Francisco cuando afirma sentirse "profundamente apenado por la inmensa y trágica pérdidade vidas humanas causada por el reciente ataque a la Universidad de Garissa", y "condena este acto de insensata brutalidad y reza por la conversión de los corazones de aquellos que lo han perpetrado", invitando "a redoblar esfuerzos con el fin de trabajar con todos los hombres y mujeres de Kenia para poner fin a esta violencia y saludar la luz de una nueva era de fraternidad, justicia y paz".

Las universidades son los mejores lugares para buscar con profundidad y rigor la verdad, para contribuir a través del saber, la investigación y la ciencia a mejorar la vida humana. La universidad es el ámbito para desarrollar conciencias ilustradas, para ejercer la libertad responsable de la palabra y el diálogo respetuoso, para promover la justicia y el progreso en nuestras sociedades. Nada más alejado de este propósito que la barbarie criminal que golpeó el pasado Jueves Santo la Universidad de Garissa en nombre de lo injustificable.​
RD

ESTÁ PASANDO: Negarse a no creer por José María R. Olaizola sj


Andamos necesitados de buenas noticias. En un mundo como el nuestro, donde estremece el grado de locura al que se está llegando. 147 estudiantes asesinados de manera brutal. Un piloto que se suicida llevándose con él a todo el pasaje. Ecos mediáticos diferentes, que publicitan mucho unas muertes y pasan de puntillas por otras. Desahucios anónimos. Violencias en el hogar. Tanto dolor...
Por eso hoy, más que nunca, se nos vuelve urgente recuperar la capacidad de buscar las semillas de algo bueno. Queremos creer que el amor tiene la victoria final. Y que la Vida se impondrá. Necesitamos poner la mirada en los signos que apuntan motivos para la esperanza, incombustible, eterna, definitiva. Porque, aunque no llenarán titulares, hay también motivos para la fe y la confianza en el ser humano, en Dios que alienta en nuestro interior, y en una historia que ojalá nos conduzca hacia cotas mucho mayores de humanidad y ternura aquí, y a la plenitud allá (donde quiera que sea ese Allá).
A cada dosis de odio tenemos que responder con un corazón humano.  A cada palabra hiriente, con una declaración de perdón. A cada golpe, con la negación a entrar en la espiral de la violencia. A cada salvajada, con un acto de fe en las personas.  A cada frase de escepticismo ante el ser humano y Dios, con el riesgo de creer.
Y al creer, quizás, veremos.

José María R. Olaizola sj
pastoralsj

lunes, 6 de abril de 2015

EN CLAVE DE DIOS: El sastre de nuestra vida por Pepe Castillo sj


Mi amigo Mungu es africano y tiene 77 años, el pelo blanco y una pequeña barba. Tiene las manos ásperas y llenas de cicatrices debido a su trabajo como sastre. Mungu está agradecido por su trabajo y sigue cosiendo a pesar de su edad. Él es feliz vistiendo a la gente, dice que detrás de cada camisa, de cada vestido, de cada pantalón, hay una vida única, una historia irrepetible y que eso le anima a seguir trabajando por los demás.
Mungu no cobra a la gente que no tiene posibilidades económicas y por este motivo cose para la gente pobre de su barrio. Pero lo que más me sorprende de él, es que es capaz de remendar los descosidos, de recrear lo que parece viejo, lo que parece roto. Incluso con sus hilos de colores vivos llena de vida, de luz, la ropa que le llevan y la mayor parte de las veces parece nueva. 
Otra de las cosas que Mungu hace genial es juntar trozos de tela diferentes y unirlos formando un sólo vestido, un vestido nuevo. Como Mungu, el Señor nos anima a unir fronteras, diferencias que nos separan de los demás, y nos hace caer en la cuenta que esas diferencias externas se pueden articular de un modo que se conviertan en riqueza creativa, porque no nace nada nuevo de lo que es igual, lo nuevo nace de lo que es distinto y al juntarse surge vida nueva.  
En cierto modo Dios hace eso con nosotros también. Dios como sastre nos llena de vida las partes rotas, las heridas que tenemos, y si como los vecinos de Mungu, confiamos en el Señor, y le dejamos que hilvane nuestra vida con sus hilos de amor y misericordia, irá tejiendo en nosotros un corazón que transmita luz y paz a la gente que nos rodea. Pero para eso debemos estar atentos a las puntadas largas y poco apretadas que el Señor va dando en nuestra vida, de tal modo que con paciencia podamos coser de la mano del Señor las heridas que hay en nuestro corazón y también las que nos separan de los demás.

Pepe Castillo sj
pastoralsj

sábado, 4 de abril de 2015

VIGILIA PASCUAL: VIDEO Y HOMILÍA COMPLETA: Francisco pide a los cristianos “no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes”


El Papa reclama “humildad” y valentía para comprender el Misterio de la Resurrección


Anima a seguir el ejemplo de las mujeres y “no permanecer prisioneros del miedo y del dolor”



(Jesús Bastante).- No busquéis entre los muertos al que está vivo. Cristo vive, ha resucitado. Al tercer día, la oscuridad se transforma en luz, las lágrimas en agua, el silencio en palabras... Todos los seguidores de Jesús celebran esta noche la Resurrección. También el Papa Francisco, quien en la Vigilia Pascual de San Pedro pidió"entrar en el sepulcro" como hicieron las mujeres. Con humildad, con fe, con decisión. Porque "no se puede vivir la Pascua sin entrar en el Misterio".
Y "entrar en el Misterio nos exige no tener miedo de la realidad, no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes".
La ceremonia arrancó con una completa oscuridad, que se abrió con el rito de bendición del fuego, el encendido del cirio pascual, y siguió con la liturgia de la Palabra y el Aleluya. Por último, la liturgia del agua, en la que Francisco bautizó a diez nuevos catecúmenos.
En su breve y directa homilía, Francisco recordó que "esta noche es noche de vigilia", pues "el Señor no duerme". "El Señor vela, y con la fuerza de su amor hace pasar a su pueblo a través del Mar Rojo, y hace pasar a Jesús a través del abismo de la muerte y de los infiernos".
Una noche de vigilia, como la que vivieron los discípulos de Jesús. Los hombres, "con dolor y miedo", la pasaron "encerrados en el Cenáculo". "Las mujeres, sin embargo, fueron al lugar donde fue entregado Jesús", entraron en el sepulcro y lo vieron vacío.
"Las mujeres fueron las primeras que vieron este gran signo, el sepulcro vacío, y fueron las primeras en entrar. Entraron en el sepulcro", señaló el Papa, quien reclamó reflexionar y aprender sobre el papel de las mujeres en este crucial momento para la fe cristiana. Porque "para eso estamos aquí: para entrar. Para entrar en el Misterio de Jesús con su vigilia de amor".
Porque la Pascua "no es un hecho intelectual, no es conocer, leer, es mucho más", señaló Francisco, quien insistió en que "entrar en el Misterio significa capacidad de asombro, de contemplación, capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla".
Entrar en el Misterio "nos exige no tener miedo de la realidad, no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes"; supone "ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y de la indiferencia que nos frenan", y "ponernos en búsqueda de la verdad, de la belleza y del amor".
Implica "buscar una respuesta que no sea banal ante las preguntas que ponen en cuestión nuestra fidelidad, nuestra fe y razón", añadió el Obispo de Roma, quien también pidió "humildad" para "abajarse, apearse del pedestal de nuestro yo, de nuestro orgullo, de nuestra presunción", y "reconocer lo que somos, criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón". Y para ello es preciso "vaciarnos de las propias idolatrías", y "adorando".
"Todo esto nos enseñan las mujeres discípulas de Jesús. Ellas velaron aquella noche junto con la Madre, y ella las ayudó a no perder la fe y la esperanza. Así no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor. Salieron y encontraron la tumba abierta, y entraron. Velaron, salieron y entraron en el Misterio", concluyó el Papa. "Aprendamos de ellas, a velar con Dios y con María, para entrar en el Misterio que nos hace pasar de la Muerte a la Vida".
Esta fue la homilía del Papa:

Esta noche es noche de vigilia.
El Señor no duerme, vela el guardián de su pueblo (cf. Sal 121,4), para sacarlo de la esclavitud y para abrirle el camino de la libertad.
El Señor vela y, con la fuerza de su amor, hace pasar al pueblo a través del Mar Rojo; y hace pasar a Jesús a través del abismo de la muerte y de los infiernos.
Esta fue una noche de vela para los discípulos y las discípulas de Jesús. Noche de dolor y de temor. Los hombres permanecieron cerrados en el Cenáculo. Las mujeres, sin embargo, al alba del día siguiente, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. Sus corazones estaban llenos de emoción y se preguntaban: «¿Cómo haremos para entrar?, ¿quién nos removerá la piedra de la tumba?...». Pero he aquí el primer signo del Acontecimiento: la gran piedra ya había sido removida, y la tumba estaba abierta.

«Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco» (Mc 16,5). Las mujeres fueron las primeras que vieron este gran signo: el sepulcro vacío; y fueron las primeras en entrar.
«Entraron en el sepulcro». En esta noche de vigilia, nos viene bien detenernos en reflexionar sobre la experiencia de las discípulas de Jesús, que también nos interpela a nosotros. Efectivamente, para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor.
No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer... Es más, es mucho más.
«Entrar en el misterio» significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla (cf. 1 Re 19,12). Entrar en el misterio nos exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes...
Entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor, buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón.
Para entrar en el misterio se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción; la humildad para redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón. Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciándonos de las propias idolatrías... adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio.
Todo esto nos enseñan las mujeres discípulas de Jesús. Velaron aquella noche, junto la Madre. Y ella, la Virgen Madre, las ayudó a no perder la fe y la esperanza. Así, no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor. Salieron y encontraron la tumba abierta. Y entraron. Velaron, salieron y entraron en el misterio. Aprendamos de ellas a velar con Dios y con María, nuestra Madre, para entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida.