viernes, 12 de septiembre de 2008

El Evangelio de hoy


Lucas 6,39-42.

Jesús les puso esta comparación: “¿Acaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? Ningún discípulo es más que su maestro: cuando termine sus estudios llegará a ser como su maestro.
¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tienes en el tuyo? Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu propio ojo, ¿cómo te atreves a decir a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo’? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.




Contemplo a mi alrededor, …


a mi familia, …


a mis amigos, …


en mi comunidad, …


trabajo o estudios …



¿Qué situaciones encuentro criticables en algunos de ellos? …


las pongo en una lista desde las primeras que me llegan, en el mismo orden …


observo sus acciones que no me parecen …


¿No me ha pasado antes algo parecido a mi? …


¿aunque sea de modo distinto, en el fondo, ¿no me ha pasado también a mi? …



Pido perdón por aquello. …


Me pongo en las manos misericordiosas del Señor, piso su perdón para mi y para ellos.

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