lunes, 26 de octubre de 2015

Todos los números del Sínodo sobre la familia



90 horas de trabajo, 2 mil «tuits», 270 padres sinodales, 425 intervenciones entre padres y oidores

REDACCIÓNROMA

Noventa horas de trabajo, 2.012 tuits, 425 intervenciones de padres sinodales y oidores: son algunos de los números del Sínodo de los obispos sobre la familia que dio a conocer la Sala de Prensa Vaticana. También hubo un enorme interés exterior, con 2,2 millones de visualizaciones, durante todo el periodo del Sínodo, de la cuenta en Twitter de la Santa Sede (@HolySeePress).

Participantes: trabajaron en estos días en el Sínodo 270 padres sinodales, 14 delegados fraternos, 51 oidores (17 parejas y otras 17 personas). 
 
Horas de trabajo: hasta ahora han sido 90; 54 en la Congregación general y 36 en los Círculos menores.

Periodistas: fueron 464 personas las que recibieron una acreditación para seguir la Asamblea ordinaria del Sínodo sobre la familia, entre periodistas y camarógrafos. La mayor parte es de Europa (336), pero también hubo personas de América del Norte (54), América Latina (35), Asia, (5), África (3) y Oceanía (1).

Vatiblog en 6 lenguas; el canal Synod15.vatican.va (al que se puede acceder desde el sitio vatican.va y desde la página web de la Sala de prensa) fue subdividido en seis sectores lingüísticos: italiano, inglés, francés, español, portugués y chino. Durante todo el Sínodo se difundieron en «streaming» transmisiones en vivo, incluidas las celebraciones y los eventos, producidas por el Ctv; se transmitieron también todas las conferencias de prensa y las reuniones que se llevaron a cabo en la sala de prensa vaticana.

Vatican Insider

Para reflexionar. ENTREPARÉNTESIS. Ajedrez y silencio en la era digital.


Hace unos meses, un grupo de profesionales de la educación iniciamos un grupo de trabajo para ofrecer a la comunidad educativa nuestras investigaciones sobre el valor del ajedrez en la era digital. Quienes piensan que se trata de un juego individualista que solo entrena para la guerra, la lucha, el cálculo y la estrategia están muy equivocados. Ciertamente capacita para el ejercicio del cálculo estratégico, pero también para un tipo de inteligencia práctica que está desapareciendo en la era digital.
Con el juego del ajedrez aprendemos a calcular y decidir sometidos por la tiranía de un reloj que nos recuerda que todos estamos sometidos al veredicto implacable y despiadado del tiempo. Pero también aprendemos a calcular en un horizonte de resultados simplificados donde una victoria, una derrota o unas tablas condicionan estratégicamente todos los movimientos tácticos de la partida. Aprendemos a calcular en un horizonte que integra la idea de sacrificio en el juego y permite evaluar las consecuencias de nuestras acciones. Además, aprendemos a tomar la iniciativa, a evaluar cursos de acción y, sobre todo, a entrenarnos solidariamente en una racionalidad compartida donde el contrincante es un único adversario. Una persona que no sé si “piensa como yo” pero que, en todo caso, “piensa frente a mí”. Con el ajedrez salimos de nuestro solipsismo e individualismo intelectivo para pensar con otro, no sólo junto a él sino frente a él y compartiendo reglas, prácticas e iniciativas con él. Con el ajedrez adquirimos la paradójica experiencia de conocer al otro casi sin contactar físicamente con él.
La era digital está transformando de tal forma nuestras escuelas que en las aulas que a veces no hay espacio para el silencio, la concentración, el entrenamiento en el respeto, la articulación responsable de reglas y, sobre todo, para capacitar en la atención. Cada vez es mayor el número de problemas educativos relacionados con los déficits de atención, la hiperactividad y las adicciones. Si a ello añadimos que las últimas reformas educativas y los decretos autonómicos que los desarrollan han suprimido categorías tan básicas como la atención, el sacrificio, la vulnerabilidad o la cortesía, nos encontramos con un horizonte educativo antropológicamente empobrecido.
Un horizonte educativo en el que, paradójicamente, las diferentes fuerzas políticas están promoviendo su práctica en las aulas. Aún no sabemos si se instalará como asignatura porque está claro que el ajedrez, como ya advirtiera Unamuno, es mucho más que un juego y algo menos que una ciencia. Tampoco sabemos si formará parte de la filosofía, el arte o la educación para la ciudadanía virtual. Lo que sí parece claro es que puede ser una potente metáfora con la que pensar la razón vital, como nos recordaba Ortega y Gasset en 1951: “Nos ayuda a mirar las cosas por todos los lados, procura descubrir sus límites y anticipar las consecuencias”.
Su relación con el silencio está resultando importante más allá de las escuelas. Cada vez es mayor el número de educadores sociales que lo utilizan en programas que reciben el nombre de “ajedrez terapéutico”. Está comprobado que es una herramienta muy útil para el tratamiento de enfermedades relacionadas con las funciones ejecutivas del cerebro. Es una de las mejores gimnasias cerebrales para el tratamiento de déficits de atención en pacientes. Es una importante herramienta para la rehabilitación cognitiva y el abordaje de problemas relacionados con adicciones, autismo, Parkinson o Alzheimer.  
 Además del ajedrez educativo y terapéutico hoy contamos con interesantes programas de ajedrez social. En programas de inserción e integración social está convirtiéndose en una herramienta de gran utilidad. Su aplicación con internos que están en prisión o jóvenes sometidos a medidas judiciales de internamiento, está dando interesantes resultados. Sus promotores están comprobando cómo la práctica programada del ajedrez ayuda a controlar los impulsos, inhibir conductas, calcular a largo plazo, respetar las reglas, ordenar las iniciativas antes de emprender una jugada, entrenar la cortesía, respetar al adversario y, sobre todo, prestar atención o estar en silencio mientras se juega.
En definitiva, un juego interesante para aprender y desaprender, para reconstruir la inteligencia humana en tiempos de ruido, saturación de información y descontrol en las funciones ejecutivas de nuestro cerebro. Además, ayuda de manera decisiva para entrenar el lóbulo central del cerebro o lo que llamamos en neuroética “centro de mando”. Por eso se trata de un recurso importante no sólo para calcular o promover una inteligencia instrumental sino para cuidar nuestra plástica, frágil y vulnerable capacidad de “Juzgar” con mayúsculas. Algo que parece disolverse diariamente cuando la actualidad informativa disuelve nuestra capacidad para la reflexión y la memoria, de manera parecida a como las olas borran las huellas de los últimos caminantes en la orilla de la mar.

Agustín Domingo Moratalla
pastoralsj

IMÁGENESPARA PENSAR. ¿Cómo están ustedes?


El humor es sugerente y terapéutico. No lleva cuentas de bostezos. Si se irrita ya se le olvidó. Encuentra su alegría en la divertida complicidad. Todo lo excusa, todo lo espera, todo lo aguanta. El buen humor, como el buen amor, no pasa de moda jamás.

Luis Carlos
pastoralsj

domingo, 25 de octubre de 2015

Habrá comunión para los divorciados vueltos a casar por Jorge Costadoat sj


Terminó el Sínodo de los obispos sobre la familia. Tal vez desde el Concilio Vaticano II, hace cincuenta años, una reunión episcopal a nivel mundial no captaba tanto el interés y agitaba tanto las aguas. El acontecimiento ha constituido un verdadero turning point. Es temprano aun para sacar muchas conclusiones. Pero si este Sínodo no representa un paso adelante, lo será hacia atrás, justo cuando más la Iglesia necesita avanzar. Como digo, no podemos aun ofrecer una opinión acabada, pues recién disponemos del texto final en italiano. Sí tenemos en castellano el discurso final del Papa, en el cual Francisco felicita a los congregados por haber atinado con su misión pastoral, consistente en pensar en las personas antes que en la doctrina; en interpretar la doctrina en función de personas que necesitan que se les anuncie un evangelio de vida, en vez de agobiárselas con mandamientos y prohibiciones inhumanas.

Muchos han sido los temas, pero uno ellos ha captado el interés principal. ¿Podrán los divorciados vueltos a casar comulgar en la misa? El Sínodo no excluye la posibilidad, es decir, sí, podrán hacerlo. Cualquier lector atento concluirá que la posibilidad existe, si las cosas se hacen seriamente. El documento final abre las puertas a que los católicos que fracasaron en su matrimonio puedan acercarse a comulgar. Debe decírselo con todas sus letras: sí, los divorciados vueltos a casar que hasta ahora han sido excluidos por la institución eclesiástica y malmirados por los católicos hipócritas, deben alegrarse porque no se puede decir que todos ellos sean adúlteros. Los números del documento correspondientes a esta materia (84-86), impulsan un cambio pastoral responsable. En ellos tres son los criterios que, combinados, hacen posible un gran paso adelante: integración, discernimiento y acompañamiento.


El Sínodo, en esta materia, ha querido integrar a estas personas en vez de excluirlas. Se nos dice: “la lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, no solo para que sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino tengan de ello una experiencia gozosa y fecunda”. 
El criterio proviene del Instrumentum laboris que recogía el parecer de las iglesias de distintas partes del mundo y que insistentemente no quería exclusiones, sino inclusión e integración. Estas personas han de ser acogidas con especial cariño y han de poder participar lo más posible en la misa.


Pero la posibilidad en cuestión –siempre tácita en el documento- no debiera ejecutarse indiscriminadamente. Se exige un discernimiento. A propósito de las diferentes maneras de participación es necesario “discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional puedan ser superadas”. Las situaciones, sabemos, pueden ser muy distintas. El documento cita a Juan Pablo II para recordar que, por ejemplo, que no son lo mismo las personas que se esforzaron por salvar su primer matrimonio y luego fueron abandonadas injustamente, que aquellos que con grave culpa de su parte lo destruyeron. Cada cado merece un estudio particular.


Por último, el Sínodo pide que este discernimiento sea acompañado por un sacerdote. ¿Para qué, se dirá? ¿Para cerrar de nuevo la puerta? Pues bien, siempre podrá darse el caso de un cura que en vez de acompañar quiera dirigirles la vida a los demás y que ahora piense que podrá autorizar a unos a comulgar y a otros no. Esta no es la idea. La decisión final queda entregada a un examen de conciencia y a una decisión que, pensamos, solo puede pertenecer a las personas afectadas. A nuestro parecer, el sacerdote que ayude a las personas a formarse un juicio sobre lo que corresponda, ha de representar a una Iglesia que toma en serio su vida, que quiere ayudarle a procesar su fracaso, a sanar sus heridas y a crecer otra vez en su cristianismo. El mismo habrá de cumplir esta función de un modo regulado por una autoridad que será más competente cuanto más misericordiosa.


Así católicos que han sobrevivido por años en el más triste abandono, recibirán el trato que siempre debió ser prioritario. Nadie más que ellos debieron ser acogidos, cuidados y orientados. Sus familias, empero, fueron consideradas de segunda. Termina un escándalo. La opción de Jesús por los estigmatizados nuevamente le quita el cetro al fariseísmo.


El documento del Sínodo es todavía una penúltima palabra. Los católicos esperan que el Papa aún publique un documento que dé orientaciones sobre esta y las muchas otras materias tratadas. Por de pronto, han podido quedar pendientes las estipulaciones de los términos de aquel acompañamiento.


Lo que también debe ser subrayado, y que a la larga será decisivo para el futuro de la Iglesia, es que el Papa ha decidido gobernar de un modo sinodal, es decir, caminando con todos, haciendo discernimiento colectivo de los principales asuntos, volviendo sobre los pasos democráticos del Vaticano II.

Jorge Costadoat sj
Cristo en construcción

martes, 20 de octubre de 2015

Los jesuitas europeos reiteran su compromiso con refugiados y migrantes


"El actual sistema de control de fronteras no funciona"


"Necesitamos más solidaridad en Europa"


(Jesuitas).- La Asamblea de Provinciales Jesuitas de Europa reunida en Roma ha reiterado su compromiso con los refugiados y migrantes. En este marco, se emitido una declaración sobre una especial llamada a la solidaridad.
Desde enero de este año, cientos de miles de refugiados han llegado a Europa a través de diferentes rutas. Nos entristece profundamente el sufrimiento que han padecido. Estamos impresionados por las informaciones de la muerte de cientos de personas cuando intentaban cruzar el Mediterráneo o asfixiados en camiones tratando de entrar en Europa.
Los que huyen vienen de países en guerra como Siria, Somalia, Eritrea, para ello tienen que abandonar sus hogares, amigos y familia. Buscan de forma desesperada ser protegidos, y para ello se aventuran en viajes muy peligrosos. La mayoría provienen de países que están en guerra abierta. Merecen la protección que normalmente se ofrece a los refugiados y todo lo conlleva.
Somos conscientes del gran número de refugiados que han recibido países como Líbano y Turquía, reconocemos la generosidad de estos países y la tensión que supone para ellos en sus estructuras sociales. Reconocemos la generosidad de muchos ciudadanos europeos y de la sociedad civil. Movidos por el drama de los que llegan, muchas personas abren sus hogares y sus corazones.
El actual sistema de control de fronteras no funciona. Estos controles deben reemplazarse por modos seguros y legales para acceder a la protección de Europa. Esto incluye visas concedidas por motivos humanitarios, procedimientos para el reasentamiento y la reunificación familiar.
Necesitamos más solidaridad en Europa. Los procedimientos de asilo y las condiciones de entrada no se deberían dejar sólo a los países concretos que están en primera línea como está sucediendo ahora. Se necesita un sistema europeo de asilo más justo y eficaz. En esta situación son fundamentales la hospitalidad y las buenas políticas de integración.
Es sorprendente cómo algunos políticos usan la situación actual buscando réditos electorales, promueven el miedo en lugar de tomar iniciativas valientes o diseñar nueva políticas.
Queremos mostrar nuestra cercanía, en estos momentos difíciles, a nuestros compañeros, y a sus colaboradores, en el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en Europa. Especialmente apreciamos las nuevas iniciativas del SJR en Grecia y Hungría.
Queremos mencionar especialmente el trabajo hecho en los últimos años por muchos jesuitas tanto con refugiados como migrantes. Han promovido, de forma incansable, iniciativas para estar con ellos, acompañarlos, ser sus amigos, y acompañarles en el camino de la integración para llevar adelante sus nuevas vidas. Han trabajo de forma silenciosa, con pocos recursos y con discreción. Su trabajo es un testimonio de que la integración es posible, de que a menudo nuestros miedos no tienen fundamento, que culturas y religiones diferentes pueden conversar, que podemos estar junto a otros también con nuestras diferencias, que podemos atrevernos a llamar al otro "amigo". Un testimonio así es más necesario ahora que nunca.
Como Provinciales y Superiores Regionales de la Compañía de Jesús en Europa seguiremos discerniendo como nuestras Provincias y Regiones puede afrontar mejor esta situación que es un reto. Esto incluye reflexionar cómo educar a los jóvenes en nuestros colegios y universidades en actitudes más compasivas hacia los extranjeros, cómo usar nuestros medios de comunicación para llegar a la opinión pública, y cómo trabajar más y más efectivamente junto con otros en la Iglesia y en la sociedad civil.
San Ignacio de Loyola, nuestro fundador, dijo que el amor y la preocupación por los otros deben ponerse más en las obras que en las palabras. En esa tradición nos comprometemos a construir una Europa en las que "la solidaridad" y la "hospitalidad" no sean sólo meras palabras sino que se conviertan en hechos concretos.
RD

ESTÁ PASANDO. Periodistas que pueden ser profetas por José María R. Olaizola sj


Muchas veces discuto con mis amigos periodistas. Les digo que parece mentira lo bajo que puede llegar a caer, a veces, el periodismo y la comunicación –cuando tanto es avidez por titulares, por morbo y por polémicas creadas para suscitar adhesiones y odios–. Cuando demasiadas veces se pone la pluma al servicio de intereses ajenos. Es cierto que hay que comer. Y que no son todos así. Y es cierto que bajo se puede llegar a caer en muchos ámbitos de la vida, por lo que cualquier generalización es injusta con todos aquellos que quieren vivir con integridad y pasión, en el camino que hayan elegido.
Pero me alegra muchísimo que el premio Nobel de Literatura haya ido a parar, por primera vez, a una periodista. No lo recibió Kapuscinski, y por mucho que García Márquez ejerciera alguna vez de corresponsal de prensa, era un escritor mucho más que un periodista. Pero Svetlana Alexievich sí lo es, y sus libros han nacido de sus crónicas, sobre Chernobil, o sobre Rusia.
Y me alegra porque es un grito, una llamada de atención, una apuesta y un reto. ¡Periodistas del mundo! Se puede llegar a ganar un premio Nobel. Convertid la palabra en arte y no en panfleto. Convertid la palabra en arte, en herramienta, en puñetazo contra la cháchara vacía. Convertidla en poesía que desnude la verdad, o en prosa que desenmascare las mentiras oficiales. Convertid la palabra en aliada del silencio. Que juntos sean verdugo de la palabrería, del ruido, de los egos pretenciosos. Devolved a las tertulias su grandeza, a las columnas su capacidad de sostener algo mayor. Perseguid la verdad con la humildad de los buscadores y la desesperación de los hambrientos, pero no con la arrogancia de los dogmáticos o la desidia de los satisfechos.
Porque necesitamos, hoy más que nunca, voces que se conviertan en grito profético, en palabra de los silenciados, y en puerta abierta a las trastiendas de un mundo donde demasiadas veces se vive de apariencia y de fachada.
¡Enhorabuena por lo que os toca!

José María R. Olaizola sj
pastoralsj


Bergoglio homenajea al cardenal Martini



Elogia su capacidad de diálogo


"Nunca dejó de interrogarse"



El papa Francisco rindió este lunes un homenaje especial al fallecido cardenal italiano Carlo Maria Martini, gran figura del ala progresista de la Iglesia católica, muy crítico con la institución y proclive a los cambios, fallecido en 2012.
En una introducción a un libro que recopila la obra del cardenal, firmada por el papa Francisco y publicada por el diario Il Corriere della Sera, el pontífice elogia la capacidad del prelado de promover el debate interno, los sínodos y asambleas de obispos de todo el mundo, introducidos a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965).
El texto del pontífice se publica un día después de un importante discurso de Francisco ante los obispos reunidos en el Vaticano para un sínodo sobre los retos de la familia moderna que ha generado divisiones y fricciones sobre temas candentes.
"Nunca dejó de interrogarse", recuerda Francisco, que se formó con los textos de Martini, jesuita como él.
"La invitación a acoger a los olvidados y marginados fue el eje central del magisterio del cardenal Martini", escribió el papa quien también elogia el "talento pastoral para comunicar la palabra de Dios a todos los creyentes, laicos, intelectuales y gente sencilla".
Martini "no hizo concesiones a las modas ni a las encuestas sociológicas", pero era "consciente de la presencia en la Iglesia de tantas sensibilidades diferentes, de los contextos culturales, por lo que es indispensable un debate libre y humilde", recuerda.
Gran estudioso de la Biblia, el cardenal italiano figuró entre los "papables" en el cónclave que eligió a Joseph Ratzinger como sustituto de Juan Pablo II en 2005 y abogó siempre a favor del diálogo de la Iglesia con el mundo, sobre temas controvertidos para la doctrina, tales como la prohibición de la anticoncepción, la ordenación de mujeres y la concesión de la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.
Todos asuntos que cerca de 400 obispos y cardenales de todo el mundo debaten en el Vaticano hasta el 24 de octubre a pedido de Francisco.
(RD/Ep)