lunes, 11 de febrero de 2013

Sede Vacante. ¿Quién manda en la Iglesia católica cuando dimite el Papa?



11 de febrero, 2013. (Romereports.com) Benedicto XVI ha anunciado que deja su cargo como Papa. El próximo 28 de febrero a las 20,00 entrará en vigor la Universi Dominici Gregis que define quién manda en la Iglesia católica cuando fallece un Papa. El hombre fuerte será el cardenal Camarlengo, Tarcisio Bertone, que deberá decidir la fecha del cónclave y convocarlo antes del 20 de marzo. 

Puede mandar sólo en asuntos temporales. A las 20,00 sellará los apartamentos papales y romperá su anillo de pescador para que nadie falsifique sus decisiones.

Todos los altos cargos del Vaticano cesan en su encargo excepto el camarlengo, el prefecto de la Penitenciaría Apostólica, Manuel Monteiro de Castro; y el vicario de Roma Agostino Vallini.

Obispo mexicano asiste a la renuncia del Papa



El obispo mexicano Oscar Sánchez asistió atónito este lunes en el Vaticano a la renuncia pública del papa Benedicto XVI, pronunciada con "una grandísima sencillez", contó a la AFPTV.

Cuarto Papa que renuncia al pontificado



Gregorio XII, Benedicto IX y Celestinon V


Benedicto XVI no llegará a los ocho años de Papado



El último Pontífice en renunciar fue Gregorio XII, el veneciano Angelo Correr, que dimitió en 1515, dos años antes de morir, según catholic.net.
Los otros casos de renuncia al pontificado han sido los de Benedicto IX, elegido en el 1032 y Celestino V, que renunció en 1294 al declararse carente de experiencia en el manejo de los asuntos de la Iglesia.
Benedicto XVI ya explicó en 'Luz del mundo' en 2010 que un Papa puede dimitir "en un momento de serenidad, no en el momento del peligro". En el mismo documento, ya señalaba que notaba cómo sus fuerzas iban disminuyendo y temía que el trabajo que conllevaba su misión "sea excesivo para un hombre de 83 años".
(Rd/Ep)

Las palabras de renuncia de Benedicto XVI: "Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino"



"He de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado"


"Queridísimos hermanos: Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también paracomunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.
Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.
Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante  y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón  por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013".

domingo, 10 de febrero de 2013

Encuentros con la Palabra por Hermann Rodríguez Osorio S.J. “Lleva la barca a la parte honda del lago (...)”



“En una ocasión, estando Jesús a orillas del Lago de Genesaret, se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios”. Nos reunimos hoy para celebrar la eucaristía y para orar juntos en un mundo en el que hay hambre de la Palabra de Dios. La gente quiere escuchar una palabra de esperanza, de consuelo, de ánimo. Los creyentes somos responsables de anunciar una palabra que ayude a nuestro pueblo a recuperar la confianza en ellos mismos, en los hermanos y en Dios. Hay salidas y hay luces que no podemos ocultar a la gente que se agolpa para escuchar la Palabra...

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Comentario al Evangelio de hoy por José María Maruri S.J. EL INCENDIO DE LA OTRA ORILLA



 EL INCENDIO DE LA OTRA ORILLA

Por José María Maruri SJ

1.- En la oscuridad de la noche las llamas que ya han alcanzado el tejado de la pequeña casa de dos pisos se reflejan en las aguas del río, mientras los vecinos se pasan en cadena cubos de agua en el vano intento de apagar el fuego. En la ribera de enfrente un grupo de personas se amontona comentando y criticando, con indiferencia, la actuación poco eficaz de los improvisados bomberos. “Taigan no kaji”, el incendio de la orilla de enfrente, es el proverbio japonés que plastifica esta actitud indiferente y crítica ante un asunto en el que no nos consideramos implicados...


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ISAÍAS 6, 1-8
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre su trono alto y excelso; la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, y se gritaban uno a otro diciendo:
¡Santo, santo, santo
el Señor de los ejércitos,
la tierra está llena de su gloria!
Y temblaban las jambas de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije:
- ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.
Y voló hacia mí uno de los serafines con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas, la aplicó a mi boca y me dijo:
- Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.
Entonces escuché la voz del Señor que decía:
- ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?
Contesté:
- Aquí estoy; mándame.
El año 742 terminan los cuarenta años de reinado de Ozías, años de prosperidad. Se van a suceder tres reyes, Jotán, Ajaz y Ezequías, bajo los cuales, el reino de Judá va a ser infiel a Yahvé, y se va a enfrentar a la terrible amenaza de los asirios.
Isaías vive y profetiza durante estos reinados, fustigando...

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