viernes, 3 de enero de 2020
Comunión | Jesuitas Acústico
COMUNIÓN
Texto y Música © 2001, Jesús Zaglul, SJ.
Misa de Guachupita y La Ciénaga.
Intérpretes: Cristóbal Fones, SJ (Chile), Jorge Ochoa, SJ (México), David Pantaleón, SJ (República Dominicana) y Enric Puiggròs, SJ (España).
Músicos: Virgilio Féliz Junior (bajo, guitarras), Otoniel Nicolás (percusiones) y Jorge Ochoa (jarana).
Dirección y Producción General: Jesuitas Acústico.
Productor Musical: Virgilio Féliz Junior.
Arreglos Musicales: Robert Susana.
Grabación Musical: Virgilio Féliz Junior (@jrfeliz). Asistente Rolando Rodríguez. En DrumsStick Studio, Santo Domingo, República Dominicana. Ediciones y grabaciones adicionales: Estudio FLBN, Santo Domingo, RD. Mezcla: Virgilio Féliz Junior. JunoLab PM. Santo Domingo, RD. Mastering: Steve Corrao en Sage Audio, Nashville, TN, USA.
Dirección de video y rodajes: Niri Jiménez y Bryan Román (@reflexstudiord).
Agradecimientos: Comunidad Jesuita de Guachupitas, Comunidad Parroquia San Ignacio, donantes del Proyecto a través de Idea.me y a todos aquellos que dentro y fuera de República Dominicana hicieron posible este Proyecto.
Santo Domingo, República Dominicana. Junio del 2019.
Historia de un matrimonio por Ender

Sinopsis
Realmente esta es la historia de un divorcio. Solo que a través de él tenemos atisbos de la vida compartida por Nicole y Charlie. Ella es actriz, él director de teatro. La ruptura y sobre todo el intento de fijar las condiciones del divorcio les va llevando a un conflicto que solo puede generar más heridas, por mucho que intenten proteger a su hijo Henry.
¿Por qué ver Historia de un matrimonio?
- Porque es una historia contada con delicadeza, humor, desgarro y sentimiento sin caer en el sentimentalismo. Una historia real como la vida misma que, desgraciadamente, para muchas personas es la vida misma.
- Por las interpretaciones. Scarlett Johansson (Nicole) y Adam Driver (Charlie) están soberbios. A través de ambos vamos percibiendo dolor, inseguridad, decepción, cariño, frustración, ira... Hay algunas escenas de una carga emocional que son difíciles de superar. También Laura Dern, como la abogada Nora Fanshaw, borda su papel.
- Porque el guión es perfecto. También la dirección es magnífica. Noah Baumbach se adentra una y otra vez en el mundo de la familia -entre otras, «The Squid and the Whale» (2005) o «Margot at the Wedding» (2007)-, pero esta es sin duda su película más completa hasta la fecha.
- Porque con una producción minimalista que casi podría ser teatral en ocasiones, sin embargo te hace sumergirte en ese doloroso y constante viaje entre Nueva York y Los Angeles que Charlie hace una y otra vez.
- Por la banda sonora de Randy Newman, que se aleja de sus habituales composiciones para el cine de animación y aquí acompaña sin invadir y respeta los sentimientos sin provocarlos artificialmente
Para pensar
- A través del proceso de divorcio llegamos a comprender cómo fue el matrimonio. Y a través de los reproches que va vertiendo cada uno de los dos miembros de la pareja sobre lo que no funcionó, podemos hacernos idea precisamente de eso, ¿qué llevó a que el amor se convirtiera en distancia, ahogo, y al final, ruptura?
- Esta historia es también una reflexión sobre el conflicto. ¿Cómo afrontarlo? ¿Cómo hablar de ello? «Vamos a hablarlo solos», se dicen en un momento. Y la escalada de reproches se convierte en un momento de una violencia verbal pocas veces vista en el cine, un momento que impresiona porque te da la sensación de estar siendo testigo de una intimidad que no te pertenece, una discusión terrible donde se llega a decir lo que no se piensa. ¿Qué nos dice esto sobre la comunicación?
- A lo largo de la historia vamos comprendiendo la cantidad de vivencias sobre las que Nicole y Charlie no hablaron mientras estaban casados. La cantidad de silencios, de frustraciones ocultas, de heridas invisibles. De nuevo, la comunicación se convierte en piedra de toque.
- Los abogados representan aquí la parte más inhumana. Profesionales dedicados a vencer. Para ellos ganar se convierte en el derecho a imponer condiciones, incluso por encima de lo que pueda ser mejor para los hijos. Pero, a veces, no hay más remedio que ponerse en sus manos porque por otro camino no somos capaces de encontrar solución para los conflictos. ¿Cómo afrontar los conflictos personales sin convertirlos en guerra sin cuartel?
- Y he aquí un punto de análisis para personas religiosas. En un momento dado, Nora (la abogada) hace un comentario cargado de cinismo y desprecio sobre la influencia del cristianismo en la cultura Occidental, haciendo una lectura totalmente distante de la figura de María (como ejemplo de sumisión femenina frente al rol masculino que representaría Dios). Aparte de resultar provocador, es interesante pensar en el peligro contemporáneo de sacar fuera de contexto las creencias y relatos religiosos para vincularlos con dinámicas sociales forzando a veces interpretaciones y discursos.
Ender
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jueves, 2 de enero de 2020
María, sin traje de princesa por Valle Chías rjm

A veces, en clase del máster, cuando saco el móvil, siento como ciertas miradas de reojo a la imagen que llevo en la carcasa. ¿Por qué? La mayoría de mis compañeros no son creyentes, y se trata de una postal de una advocación de la Virgen… La puse por ser el recordatorio de la primera misa de un amigo, y aunque intente explicar eso a quienes me miran con cierto desconcierto; he comprendido que ni llevar esa imagen, ni tener un amigo sacerdote, son explicaciones normales para ellos… También soy yo la que busca un hueco cada vez que vuelvo a Sevilla para «hacer una visita» a la imagen por la que llevo mi nombre, esa misma a »la que «velé armas” (que fueron los apuntes de medicina), como lo hizo san Ignacio ante la de Montserrat…
Sí, necesito partir de mi devoción a la Virgen, incluso concretada en imágenes, (llegando a rozar lo friki, lo admito), para que me leas con más cariño si digo una barbaridad, o más de una…
Pero es que ayer, estando en la consulta de urgencias en ginecología, me vino la imagen de María; (supongo que cierta deformación profesional, mezclada con el tiempo de Adviento, fueron los causantes; ya que no acostumbro a imaginarme en el médico a los personajes de los Evangelios…), y me ha dado que pensar…
- María era una mujer, humana. Es devocional lo de representarla con rayos luminosos… (ojo, escribe la que lleva la estampa en su móvil). Sin embargo, sabiendo lo que supone una gestación normal con sus naúseas, molestias, piernas hinchadas, sangrados… María fue humana, y comprende de lo propio de un cuerpo limitado (y además, de lo que implica un embarazo). Me acerca más a ella este tiempo, en el coloquio de la oración, preguntarle, ¿cómo estás? y contarle también de personas cercanas con enfermedad.
- María era poco mayor que una niña cuando se quedó embarazada. En Guinea controlé a muchas gestantes adolescentes. En ellas una expresión similar de desconcierto, incertidumbre, sobrepaso… ¿No sentiría María también algo o bastante de esto? Por eso, me resulta fácil compartirle a ella sobre mis temores, lo que me queda grande… ¿cómo lo viviste tú?
- María necesitó de otros. Ayer en la consulta se le confirmaba a una mujer que en la ecografía ya no se veía el saco gestacional, que el embarazo se había interrumpido naturalmente… en ese entorno frío de batas y guantes de látex, poco consuelo podíamos ofrecer; pero me alegré de que aquella mujer viniera con alguien que la abrazara. María tampoco era una súper mujer, «llegado el momento del parto», en la pobreza, lejos de su tierra… sólo pudiendo envolver en pañales a su Hijo; y la misma María al pie de la cruz, contemplando la muerte… En ambos momentos (y seguro que alguno más que otro), contemplo a María dejándose descansar en otros, dejándose sostener por otros y por Otro.
Descubro que mi devoción no tiene tanto que ver con la Virgen de ropas celestes entre nubes, a modo de princesa de cuento impoluta e inalcanzable; sino con María, la Madre de Dios mujer, fiel y tremendamente humana. La cercanía a ella me lleva también a sentirme más interpelada por mi parte en la realidad del Dios encarnado… ¿y a ti?
Velle Chías, rjm
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martes, 31 de diciembre de 2019
Pregúntale a tu cuerpo cómo fue el año por Emmanuel Sicre sj

Las conversaciones de este tiempo muchas veces nos traen la pregunta: ¿y qué tal tu año? Y sí, siempre que llega el cierre del año tendemos interiormente a hacer balances. En principio, podríamos decir que es natural porque los ciclos, al terminar, nos dicen cosas importantes. Pero también es cierto que, mientras más conscientes nos hagamos de lo que vivimos, más podremos percibir por dónde ha ido nuestro crecimiento y, sobre todo, qué es lo que más tenemos que agradecerle a la vida.
Intuyo que nuestro cuerpo puede ser un símbolo oportuno para hacernos algunas preguntas que ayuden a recoger los frutos de lo vivido.
Te invito a tomarte unos minutos en un lugar silencioso, respirar profundo, sentirte cerca de tu interioridad y repasar tu cuerpo de abajo hacia arriba acompasando estas preguntas…
Mira tus pies: ¿qué caminos he recorrido? ¿Por dónde anduvieron? ¿Qué les ha tocado transitar? ¿A quién siguieron mis pasos? ¿Qué otros pies han caminado con ellos y me gustaría agradecerles su compañía?
Toca tus rodillas: ¿ante qué misterio se han hincado? ¿qué situaciones de este año me han hecho rezar, pedir a Dios, acercarme más a mi pequeñez? ¿Cuáles han sido mis ruegos? ¿Qué personas de mi vida agradezco?
Percibe tu genitalidad: ¿qué se ha hecho fecundo este año? ¿Dónde he percibido más vida? ¿Con qué me he apasionado?
Siente tu columna vertebral: ¿qué me ha sostenido en pie este año?
Pon tu mano en tu estómago: ¿qué me ha nutrido? ¿Qué he tenido que digerir?
Toca el movimiento de tu corazón: ¿por quiénes ha latido incansable? ¿A quiénes amó o por quiénes se dejó amar?
Reconoce tus manos: ¿qué dieron y qué recibieron este año? ¿Cuándo fueron mano tendida o puño cerrado? ¿Cómo trabajaron?
Piensa en tus sentidos: ¿qué descubrieron mis ojos? ¿Qué palabras oportunas escuché? ¿Qué ha sido lo más gustoso de este año? ¿Qué ha perfumando mi vida? ¿Cuál ha sido la textura de mi año?
Toca tu cabeza y piensa: !¿No es maravilloso tener vida?!
Por último, utiliza tu voz para dar gracias a la Vida, a ti, a Dios y a quienes sientas que han sido parte fundamental de este año.
Intuyo que nuestro cuerpo puede ser un símbolo oportuno para hacernos algunas preguntas que ayuden a recoger los frutos de lo vivido.
Te invito a tomarte unos minutos en un lugar silencioso, respirar profundo, sentirte cerca de tu interioridad y repasar tu cuerpo de abajo hacia arriba acompasando estas preguntas…
Mira tus pies: ¿qué caminos he recorrido? ¿Por dónde anduvieron? ¿Qué les ha tocado transitar? ¿A quién siguieron mis pasos? ¿Qué otros pies han caminado con ellos y me gustaría agradecerles su compañía?
Toca tus rodillas: ¿ante qué misterio se han hincado? ¿qué situaciones de este año me han hecho rezar, pedir a Dios, acercarme más a mi pequeñez? ¿Cuáles han sido mis ruegos? ¿Qué personas de mi vida agradezco?
Percibe tu genitalidad: ¿qué se ha hecho fecundo este año? ¿Dónde he percibido más vida? ¿Con qué me he apasionado?
Siente tu columna vertebral: ¿qué me ha sostenido en pie este año?
Pon tu mano en tu estómago: ¿qué me ha nutrido? ¿Qué he tenido que digerir?
Toca el movimiento de tu corazón: ¿por quiénes ha latido incansable? ¿A quiénes amó o por quiénes se dejó amar?
Reconoce tus manos: ¿qué dieron y qué recibieron este año? ¿Cuándo fueron mano tendida o puño cerrado? ¿Cómo trabajaron?
Piensa en tus sentidos: ¿qué descubrieron mis ojos? ¿Qué palabras oportunas escuché? ¿Qué ha sido lo más gustoso de este año? ¿Qué ha perfumando mi vida? ¿Cuál ha sido la textura de mi año?
Toca tu cabeza y piensa: !¿No es maravilloso tener vida?!
Por último, utiliza tu voz para dar gracias a la Vida, a ti, a Dios y a quienes sientas que han sido parte fundamental de este año.
Emmanuel Sicre sj
pastoralsj
domingo, 22 de diciembre de 2019
JÓVENES CHILE: ASAMBLEAS AUTOCONVOCADAS EN ENERO Y FEBRERO 2020
Ya están abiertas las inscripciones.
Zona Norte: Comunidades de Santiago, Valparaíso, La Serena y Antofagasta.
Zona Sur: Comunidades de Concepción, Valdivia y Puerto Montt.
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