miércoles, 27 de enero de 2010

La Justicia alemana procesará a Williamson


Deberá comparecer el 16 de abril por negar el Holocausto
El Papa califica de "inaudita atrocidad" el Holocausto
El mismo día en que en toda Europa se celebra el Día en Recuerdo del Holocausto, la Justicia alemana ha confirmado que procesará al obispo tradicionalista Richard Williamson por un delito de negación del exterminio nazi contra los judíos. Un tribunal de primera instancia de Ratisbona (sur de Alemania) acaba de confirmar que han citado al seguidor de Lefebvre, quien tendrá que comparecer ante el magistrado el próximo 16 de abril.

"Está llamado a declarar. Otra cuestión es si va a comparecer", dijo el portavoz del tribunal de Ratisbona a Efe. En el caso de que Williamson, de 69 años, no atienda la citación, continuará el proceso en ausencia del interesado.
El proceso contra el obispo británico arranca tras una entrevista concedida a la televisión sueca desde Alemania hace mas de un año. En la misma, Williamson negó que hubiese habido un asesinato sistemático de judíos en las cámaras de gas durante el III Reich.
La negación del Holocausto en Alemania configura un delito penal y ya la fiscalía de Ratisbona impuso a Williamson una multa de 12.000 euros contra la que éste interpuso un recurso, forzando a que su caso fuese objeto de un proceso penal.
La negación del Holocausto por parte de Williamson generó un escándalo en todo el mundo puesto que se produjo casi simultáneamente con el anuncio del levantamiento por parte del Vaticano de la excomunión que pesaba sobre él y otros seguidores de Lefebvre. Precisamente, la pasada semana se produjo otro encuentro, esta vez secreto, entre autoridades vaticanas y seguidores del obispo cismático.
Por su parte, Benedicto XVI pidió hoy a Dios "que ilumine los corazones y las mentes" de los hombres "para que no se repitan más tales tragedias" en referencia al Holocausto judío, del que hoy se celebra la Jornada de la Memoria.
El Pontífice hizo estas declaraciones al término de la audiencia general de hoy que, como cada miércoles, se celebró en el Vaticano ante la presencia de miles de fieles procedentes de todo el mundo.
Benedicto XVI recordó estos hechos "con conmoción" evocando a las "innumerables víctimas de un ciego odio racial y religioso que sufrieron la deportación, el encarcelamiento, la muerte en esos lugares aberrantes e inhumanos".
"Que la memoria de tales hechos, en particular del drama de la Shoah, que ha golpeado al pueblo hebreo, suscite un cada vez más convencido respeto de la dignidad de cada persona, para que todos los hombres se perciban entre sí como una única gran familia", agregó. El Pontífice calificó de "inaudita atrocidad" el Holocausto.
Por lo que respecta al tema de la audiencia, el Papa la dedicó a san Francisco de Asís, que se convirtió en uno de los santos más revolucionarios del Medioevo al reproponer a los cristianos la austeridad y la pobreza que Jesucristo había predicado en su Evangelio.
En concreto, el Pontífice hizo hincapié en la habilidad que tuvo san Francisco para trazar lazos de amistad con el mundo islámico, en una época de duros enfrentamientos entre cristianos y musulmanes.
"Francisco, armado tan solo con su fe y su mansedumbre personal, recorrió con eficiencia las vías del diálogo" lo que le convierte en "un modelo en el que también hoy deberían inspirarse las relaciones entre cristianos y musulmanes" para "promover un diálogo en la verdad, en el respeto recíproco y en la comprensión mutua", señaló.
Por último, el Papa hizo referencia al respeto que san Francisco sentía por la naturaleza, lo que, en la actualidad, le convierte en un ejemplo también en este campo. "Es sostenible sólo un desarrollo que respete la creación y que no dañe el ambiente", remarcó el Pontífice.
Refiriéndose a la actitud con que deben vivir los fieles cristianos en particular, recordó que "del amor por Cristo nace el amor hacia las personas y hacia todas las criaturas de Dios". Según el Papa, éste es "el sentido de la fraternidad universal" que predica la Iglesia.
RD

Oración y recuerdo del Holocausto



Tú hablas también cuando callas, Padre


Hay que encontrarte, Señor, en todo: En el amor y en el odio, en el bien y en el mal






Dios y Padre nuestro:
No podemos ver claramente tu plan misterioso,
sólo vemos hechos aislados,
y nos equivocamos al ponernos como tus jueces y de la historia.
Así no defenderíamos al hombre
sino que contribuiríamos a su perdición.
Cuando todo está dicho y hecho,
Cuando hacemos memoria de tanto horror
y recordamos el holocausto judío,
te debemos seguir gritando con humildad e insistencia:
¡Levántate, Dios mío!
¡No te olvides de la humanidad, tu criatura!
Ahora que recordamos los seis millones de personas gaseadas
asesinadas, ahogadas o quemadas vivas,
torturadas, golpeadas o congeladas
mientras el mundo miraba -y mira-- en silencio
la crucifixión de un pueblo,
surge en nuestro corazón este interrogante:
¿Dónde estuviste, Señor, en esos días?
¿Por qué estuviste en silencio?
¿Cómo pudiste permitir esta masacre sin fin,
o este triunfo del mal entre los hombres?
Nuestro grito, Señor, es al mismo tiempo un grito
que penetra en nuestro mismo corazón
para que despierte en nosotros tu presencia escondida,
para que el poder que has depositado en nuestros corazones
no quede cubierto o sofocado en nosotros
por el fango del egoísmo,
por el miedo de los hombres,
por la indiferencia o el oportunismo".
Dachau, Buchenwald, o Sachsenhausen, en Alemania;
y Auschwitz o Lublin en Polonia, entre otros,
son los símbolos de la crisis de la fe ante la sinrazón humana;
alli se destruía toda tu obra creadora.
¿Cómo hablar desde Auschwitz de Ti como padre,
como creador y como señor de la historia?
¿Te tendremos que satanizar haciéndote
el último responsable del holocausto judío?
Todavía queda el recuerdo de tanto dolor inútil,
la memoria de las víctimas,
el luto ante un pasado que no se ve cómo puede quedar redimido.
¿Cómo experimentar tu actividad redentora
en y después de Auschwitz, Dachau o Lublin?
También estas preguntas conciernen a lo que vivió Hiroshima
actualizadas hoy en Indochina, en Yugoslavia o en Argelia
bajo los nombres de las hambrunas del África subsahariana
o las guerras del Oriente próximo. o en nuestros días Haití.
Algunos anuncian a bombo y platillo
la pregonada muerte de Dios
llevando a eliminar los viejos códigos morales,
a predicar la transvaloración de los valores,
según lo cual ya no existe ni el bien ni el mal,
y nos conducen a una moral sin culpa,
en la que se enaltece el olvido
más que la memoria de las víctimas.
Queremos creer y queremos preguntar: ¿Por qué?
Y no encontramos respuestas oportunas.
El "¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?"
pronunciado por tu Hijo en el Gólgota sobre la Cruz
forma parte irrenunciable de tu afirmación tras Auschwitz.
A veces solo nos queda preguntar y con ella,
la duda. porque sabemos de quienes nos hemos fiado.
Dios y Padre nuestro:
Tu no quieres ni eres la causa de lo que nos acaece en la historia.
Tu no eres el Dios que nos castiga ni el que nos recompensa
con los acontecimientos históricos.
La historia tiene su autonomía,
sus tendencias y dinamismo propio,
como la naturaleza sus leyes.
Tu no eres el agente de la historia humana
sino el hombre,
y Tu, Señor,
sólo puedes serlo en cuanto que
el ser humano se deja inspirar,
motivar y guiar por ti.
Desde dentro,
no desde la exterioridad del sujeto
sino desde la inmanencia subjetiva e histórica,
suscitas su acción liberadora.
Hay que encontrarte, Señor, en todo:
En el amor y en el odio, en el bien y en el mal.
Sólo dando sentido a lo que no lo tiene,
siendo testigos tuyos con las víctimas en Dachau o en Auschwitz,
y en los genocidios y asesinatos posteriores,
se puede creer en ti como Padre providente y creador.
Que los santos Nicolás Gross, Santiago Gapp,
Teresa Benedicta de la Cruz,
Maximiliano María Kolbe,
y los beatos María Teresa Kowalska o Tito Brandsma,
testigos en la vida y en la muerte de tu Hijo Jesucristo
en los campos de concentración nazis,
síntesis dramática de la historia de nuestro último siglo
nos enseñen a vivir nuestra vida
siendo fieles a Ti y a los hombres de nuestro tiempo.
Dios y Padre nuestro:
Que nunca nos olvidemos
que Tú hablas también cuando callas o guardas silencio.
Que te callas por amor,
y hablas por amor.
Tanto si te callas como si hablas,
Tú eres siempre el mismo Padre,
el mismo corazón paterno,
tanto si nos guías por tu voz,
como si nos enseñas por tu silencio.
Amén.
Antonio Díaz Tortajada
RD

jueves, 21 de enero de 2010

Huérfanos haitianos: la adopción, ¿una solución?


Huerfanos haitianos llegan al aeropuerto de Eindhoven, holanda, para ser dados en adopción, hoy jueves 21 de enero de 2010.
Diversas organizaciones internacionales de infancia y de acción humanitaria que trabajan en Haití -Aldeas Infantiles, Cruz Roja, Intermón Oxfam, PLAN, Save the Children y UNICEF España- han desaconsejado hoy, de forma conjunta, el acogimiento y la adopción internacional de los niños haitianos.
A través de un comunicado, estas ONG han aclarado que, bajo el respeto a la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas de 1989, el acogimiento y la adopción internacional "no son formas de dar respuesta en este momento de emergencia a las necesidades de este sector de población".

EFE / ED OUDENAARDEN
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