viernes, 20 de abril de 2018

No somos niños por Max Echevarría Burgos sj



Hace ya un tiempo que he comenzado a participar como “oyente” de las reuniones de personas en rehabilitación de drogas o NA (Narcóticos anónimos). Cierto día, estando en uno de estos encuentros, me sorprendió mucho ver a una muchacha joven, de unos quince años, que al parecer acompañaba a su padre; el cual, justo ese día, ¡se encontraba celebrando un año sin consumir drogas!
Llegaba el momento de compartir testimonios de los allí presentes, en gratitud por la vida de este compañero. Un silencio nos abrazaba entre miradas cómplices… Cuando de pronto, la joven rompe el silencio con fuerza y gracia: “Papá: ¡Fui testigo de cómo a tus 40 años, lograste despertar; y, acrecentaste mis sueños!”
Espontáneamente brotaron lágrimas de emoción, y el silencio volvía a abrazarnos con aún más fuerza. Las palabras fueron un eco que interpelaban a todos: “lograste despertar; y acrecentaste mis sueños”. 

¿Qué hace despertar a un hombre en esta condición?¿Qué mueve una decisión tan radical? ¿Cómo se suscitan en nuestras vidas esos saltos tan vitales?

Este padre en algún momento de su historia tuvo que haberse experimentado “desarmado”. Bajó sus brazos y se dejó envolver por un amor que no venía de Él mismo. Dejó de pensar en su bienestar y se abrió a la vida que lo rodeaba. En algún momento los sueños de su hija, lo sacudieron. Lo liberaron de sus esquemas, y, desecho de estos, pudo despertar; recibir su abrazo que era el deseo de verlo en libertad.
Generalmente nuestras eternas adolescencias (como las de este hombre), se deben a nuestra falta de “debilidad”.De reconocer que lo que sueño y vivo, no es un proyecto que me va a satisfacer a mí toda la vida. Es dejarse abrazar por personas, situaciones, conflictos que nos interpelan día a día… Y en ese abrazo, abrazarlas. Jesús, sintió el abrazo de su pueblo; en la vida de su madre, leprosos, pecadores, publicanos, viudas, prostitutas… Por ello fue capaz de hacerse uno con su gente para acrecentar sus sueños. Tal como lo que ocasionó la decisión de este padre con su hija.
No somos niños eternamente. Somos hombres y mujeres invitados a abrirnos a un amor maduro, que por medio de nuestras acciones y decisiones, busca amar con radicalidad a una humanidad que espera nuestro abrazo.
Nunca es tarde para bajar los brazos y dejarse abrazar por la vida. Sea a los 20, 28, 40, 50 años… Es un desafío enorme. ¿Qué personas en la vida quieren hacerme sentir su abrazo? ¿A través de qué situaciones me experimento amado? ¿A qué me invitan estas personas y momentos?
pastoralsj

miércoles, 18 de abril de 2018

JÓVENES DE CONCEPCIÓN. EJERCICIOS ESPIRITUALES


Pensar a donde voy y a qué, se hace necesario en medio de una vida agitada, así que no se pierdan esta oportunidad de ejercitar el espíritu, y de mirar con calma el paso de Dios en la vida, haciendo el silencio necesario para dar paso a su palabra, cualquier duda o si se quieren inscribir, al mail

Las disculpas del papa Francisco por Álvaro Lobo sj



En una carta remitida a los obispos de Chile, el Papa Francisco ha pedido disculpas a propósito de sus declaraciones sobre los escándalos y abusos en el seno de la Iglesia chilena. No es la primera vez que la Iglesia, sea por medio de diferentes pontífices u obispos, pide perdón por este y por otros muchos temas. En cualquier caso, no es habitual que un referente de talla mundial pida perdón, y más en un tema tan espinoso y complicado, donde no es fácil hilar fino.
A veces esto de disculparse se nos atraganta. Le ocurre a la Iglesia y a muchas instituciones, pero también a nosotros mismos. Se nos cuela en el subconsciente que es un signo de debilidad y de falta de autoridad. En otras ocasiones creemos que es señal de imperfección, y con ello nuestras palabras, obras, proyectos y responsabilidades pierden credibilidad, y nos creemos que no estamos a la altura. Quizás ante el error, siempre sale nuestro lado más infantil que busca echarle la culpa al otro y confundimos la explicación con la justificación, y donde podríamos cerrar heridas, al final las hacemos más profundas. Decidimos acelerar cuando en el fondo debemos frenar, agachar la cabeza y volver a empezar.
Aceptar los errores no nos exime de las responsabilidades, pero sí nos abre a los otros. Nos hace más humanos. En parte, la cantidad de veces que pedimos perdón objetiva la humildad con la que vivimos. Las personas incapaces de disculparse se acaban distanciando de los demás, porque de alguna forma se endiosan sigilosamente. Estamos llamados a la perfección, pero no la del que no comete errores, sino la del que vive en clave de misericordia, y en este caso el arte de la disculpa es una parte de ella. Francisco nos vuelve a dar una lección de vida: como Pedro, también se equivocó, pero supo descubrir a tiempo que el modo de Dios es el de la humildad que acepta y no el del orgullo que nunca se equivoca.
Álvaro Lobo sj
pastoralsj

lunes, 16 de abril de 2018

JÓVENES CONCEPCIÓN: PRIMERA JORNADA DE INCIACIÓN


Algo para pensar y orar en esta semana


Estar enamorado
Un dicho atribuido a Pedro Arrupe SJ, comienza así:
“Nada es más práctico que encontrar a Dios; es decir, que enamorarse es una forma absoluta y final.”
Lo que Arrupe dice a continuación es lo que me asombra:
De lo que estás enamorado, lo que domina tu imaginación,

te afectará en todo. Decidirá lo que te sacará de la cama
en la mañana, lo que harás en las tardes,
lo que harás los fines de semana, lo que leas,
los que conoces, lo que romperá tu corazón,
lo que te asombra con júbilo y gratitud.
Enamórate, sigue enamorado
Y ese amor lo decidirá todo.

No conocía una mejor descripción de lo que Ignacio de Loyola pretendía al crear los Ejercicios Espirituales. Él quiere que nos enamoremos. Está interesado en esas corrientes de sentimientos profundos que dan forma a lo que queremos, los que a su vez influencian lo que hacemos.

Los psicólogos hablan de las tres partes de la mente: la cognitiva (razón y otros procesos mentales), la decisoria (la voluntad), y la afectiva (sentimientos y emociones). Ignacio se centró en lo afectivo. El conocimiento es importante, la voluntad es vital; pero lo que te saca de la cama en la mañana es lo que tú amas. Esto es lo que Ignacio deseaba de sus Ejercicios Espirituales.

Jim Manney
Espacio Sagrado