miércoles, 2 de marzo de 2016

Imágenes para pensar. La rutina



“La rutina es el hábito de renunciar a pensar”, J.Ingenieros

Elena Lozano
pastoiralsj

CUARESMA: 40 días de... conversión

40 días de... conversión

Imagínate que un día sales de casa, porque has quedado con alguien con quien sueles encontrarte siempre en el mismo sitio. Antes de salir, no ves que te ha escrito un e-mail diciéndote que no estará allí, sino en otro lugar. Sales de casa, sabiendo de sobra las calles por las que tienes que ir, el autobús que tienes que coger y la parada en la que tienes que bajarte,  porque no entra en tu esquema que haya cambiado sus planes.

Da la casualidad de que el autobús, se detiene en la parada donde te está esperando tu amigo. Él te ve y te hace señas para que bajes, pero vas a lo tuyo, oyendo música, mirando el reloj porque el autobús se ha retrasado y no te enteras. 

Él echa a correr hacia la siguiente parada mientras te llama al móvil para decirte que te bajes. Pero con la música, no te das cuenta de que te está llamando. De hecho, ni siquiera ves que la persona que va a tu lado te hace señas indicando que te está sonando el móvil. 

Tu amigo, viendo que no puede avisarte, decide esperar al siguiente autobús e ir al sitio de siempre y allí contarte lo ocurrido. Es verdad que el resultado es el mismo; un encuentro, pero todo hubiera sido más sencillo si te hubieras planteado que podía haber cambios, o hubieras prestado atención a tu móvil.

Creo que en la relación con Dios, muchas veces nos ocurre lo mismo. Salimos a buscarle donde siempre le hemos encontrado, sin pensar que puede estar esperándonos en un sitio nuevo. Por eso, tal vez la Cuaresma sea un buen momento para recalcular nuestra ruta y con todo, mirar al móvil de vez en cuando, atentos a sus mensajes.

pastoralsj

martes, 1 de marzo de 2016

Hoy en Santa Marta: "Cuando Dios perdona, su perdón es tan grande que es como si se ‘olvidara". Extracto homilía, audio y video



Francisco aboga por que la Cuaresma "nos prepare el corazón" al perdón de Dios


"Perdonemos y seremos perdonados. Tengamos Misericordia, y sentiremos aquella Misericordia de Dios"


(RV).- Que el tiempo de Cuaresma "nos prepare el corazón" al perdón de Dios y a perdonar a nuestra vez como Él, es decir"olvidando" las culpas de los demás. Es la oración con la que el Papa Francisco concluyó su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
La perfección de Dios tiene un punto débil exactamente donde la imperfección humana tiende, en cambio, a no hacer descuentos, a saber: la capacidad de perdonar.
Al comentar las lecturas bíblicas de la liturgia del día, el Santo Padre se refirió al Evangelio que presenta la célebre pregunta de Pedro a Jesús acerca de cuántas veces debe perdonar a un hermano que ha cometido una culpa contra él. Mientras la lectura tomada del libro del Profeta Daniel se centra en la oración del joven Azarías condenado a morir en un horno por haberse negado a adorar a un ídolo de oro. En medio de las llamas el joven invoca la Misericordia de Dios por el pueblo pidiendo también perdón para sí mismo. Sobre esto Francisco subrayó que se trata del modo correcto de rezar. Sabiendo que se cuenta sobre un aspecto especial de la bondad de Dios:
"Cuando Dios perdona, su perdón es tan grande que es como si se ‘olvidara'. Todo lo contrario de lo que hacemos nosotros, de las habladurías: ‘Pero éste ha hecho esto, ha hecho aquello, ha hecho aquello...', y nosotros conocemos a tantas personas por la historia antigua, media, medieval y moderna, ¡eh!, y no olvidamos. ¿Por qué? Porque no tenemos un corazón misericordioso. ‘Haz con nosotros según tu clemencia', dice este joven Azarías. ‘Según Tu gran Misericordia. Sálvanos'. Es un llamamiento a la Misericordia de Dios, para que nos conceda el perdón y la salvación y olvide nuestros pecados".
En el pasaje del Evangelio, para explicar a Pedro que es necesario perdonar siempre, Jesús relata la parábola de los dos deudores, el primero que obtiene la condonación de su patrón, aun debiéndole una cifra enorme, y él mismo, incapaz de ser igualmente misericordioso con otro que le debía sólo una pequeña suma. Sobre este punto el Papa observó:
"En el Padrenuestro rezamos: ‘Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores'. Es una ecuación, van juntas. Si tú no eres capaz de perdonar, ¿cómo podrá perdonarte Dios? Él te quiere perdonar, pero no podrá si tú tienes el corazón cerrado, y la Misericordia no puede entrar. ‘Pero, Padre, yo perdono, pero no puedo olvidar aquella cosa fea que me ha hecho...'. ‘Eh, pide al Señor que te ayude a olvidar': pero ésta es otra cosa. Se puede perdonar, pero no siempre se logra olvidar. Pero ‘perdonar' y ‘me la pagarás': ¡eso, no! Perdonar como perdona Dios: perdona al máximo".
Misericordia, compasión, perdón - repitió el Pontífice - recordando que "el perdón del corazón que nos da Dios es siempre Misericordia":
"Que la Cuaresma nos prepare el corazón para recibir el perdón de Dios. Pero recibirlo y después hacer lo mismo con los demás: perdonar de corazón. Quizá jamás me saludes, pero en mi corazón yo te he perdonado. Y así nos acercamos a esta cosa tan grande de Dios, que es la Misericordia. Y perdonando abrimos nuestro corazón para que la Misericordia de Dios entre y nos perdone a nosotros. Porque todos nosotros tenemos que pedir perdón: todos. Perdonemos y seremos perdonados. Tengamos Misericordia con los demás, y nosotros sentiremos aquella Misericordia de Dios que, cuando perdona, ‘olvida'".
 
RD

Homilía del Papa: el perdón ilimitado de Dios olvida los pecados


Misericordia, compasión, perdón

Escuchar el audio, aquí

Papa en Santa Marta: No olvidamos, porque no tenemos un corazón misericordioso


Todos tenemos que pedir perdón. Lo dijo el Papa Francisco durante su homilía de este martes en Casa Santa Marta. 

Francisco pidió que la Cuaresma prepare el corazón de los cristianos para recibir el perdón de Dios, un perdón que es infinito, dijo, porque conlleva el olvido.

FRANCISCO
"Cuando Dios perdona, su perdón es tan grande que es como si se ‘olvidara’. Todo lo contrario de lo que hacemos nosotros, de las habladurías: ‘Pero éste ha hecho esto, ha hecho aquello, ha hecho aquello…’, y nosotros llevamos la cuenta de la Historia Antigua, Media, Medieval y Moderna de la gente, ¿eh?, y no olvidamos. ¿Por qué? Porque no tenemos un corazón misericordioso”.

El Papa insisitió en la necesidad de perdonar, porque si se tiene el corazón cerrado, Dios no podrá entrar.


EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: News.va)

"Haz con nosotros según tu clemencia’, dice este joven Azarías. ‘Según Tu gran Misericordia. Sálvanos’. Es un llamamiento a la Misericordia de Dios, para que nos conceda el perdón y la salvación y olvide nuestros pecados”. 

"En el Padrenuestro rezamos: ‘Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores’. Es  una ecuación, van juntas. Si tú no eres capaz de perdonar, ¿cómo podrá perdonarte Dios? Él te quiere perdonar, pero no podrá si tú tienes el corazón cerrado, y la Misericordia no puede entrar. ‘Pero, Padre, yo perdono, pero no puedo olvidar aquella cosa fea que me ha hecho…’. ‘Eh, pide al Señor que te ayude a olvidar’: pero ésta es otra cosa. Se puede perdonar, pero no siempre se logra olvidar. Pero ‘perdonar’ y ‘me la pagarás’: ¡eso, no! Perdonar como perdona Dios: perdona al máximo”. 

"Que la Cuaresma nos prepare el corazón para recibir el perdón de Dios. Pero recibirlo y después hacer lo mismo con los demás: perdonar de corazón. Quizá jamás me saludes, pero en mi corazón yo te he perdonado. Y así nos acercamos a esta cosa tan grande de Dios, que es la Misericordia. Y perdonando abrimos nuestro corazón para que la Misericordia de Dios entre y nos perdone a nosotros. Porque todos nosotros tenemos que pedir perdón: todos. Perdonemos y seremos perdonados. Tengamos Misericordia con los demás, y nosotros sentiremos aquella Misericordia de Dios que, cuando perdona, ‘olvida’”. 

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



MARTES III SEMANA DE CUARESMA
PRIMERA LECTURA
Daniel: 3, 25. 34-43
Acepta, Señor, nuestro corazón adolorido y nuestro espíritu humillado.
En aquel tiempo, Azarías oró al Señor, diciendo: "Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca; por el honor de tu nombre no rompas tu alianza; no apartes de nosotros tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Jacob, tu santo, a quienes prometiste multiplicar su descendencia, como las estrellas del cielo y las arenas de la playa.
Pero ahora, Señor, nos vemos empequeñecidos frente a los demás pueblos y estamos humillados por toda la tierra, a causa de nuestros pecados. Ahora no tenemos príncipe ni jefe ni profeta; ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda ni incienso; ni lugar donde ofrecerte las primicias y alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón adolorido y nuestro espíritu humillado, como un sacrificio de carneros y toros, como un millar de corderos cebados. Que ése sea hoy nuestro sacrificio y que sea perfecto en tu presencia, porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguiremos de todo corazón; te respetamos y queremos encontrarte; no nos dejes defraudados. Trátanos según tu clemencia y tu abundante misericordia. Sálvanos con tus prodigios y da gloria a tu nombre". 
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 24
Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza. R/.
Acuérdate, Señor,
que son eternos tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros. R/.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos. R/.

EVANGELIO
San Mateo: 18, 21-35
Si no perdonan de corazón a su hermano, tampoco el Padre celestial los perdonará a ustedes.
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero.
Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?'. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano".
Palabra del Señor

CUARESMA. 40 días de... camino

40 días de... camino

Vivo en el mundo de los “enredos”: prisas, agobios, problemas y conflictos, miles de relaciones fugaces, ando cargado de trabajos, estudios y compromisos… tengo la sensación de que el mundo va una velocidad de vértigo que me supera. Me doy un respiro. Paro, me siento, y comienzo a tomar conciencia de mi propia confusión y caos. Se me van “abriendo los ojos” y me pregunto: ¿qué sentido tiene todo esto? ¿Hacia dónde voy? ¿Dónde me lleva este ritmo de vida? Y empiezo a despertar como de un sueño. De nuevo, surge el deseo de reorientar mi vida.
Y descubro que toda esta experiencia no es nueva, no es la primera vez que me pasa. Mi historia está llena de caídas y nuevos intentos. Pero no desespero. Porque es Él, ese Dios que siempre está ahí, quien me trata como un maestro de escuela trata a un niño: enseñándome. Y me enseña que mi vida es un camino: que cada caída, crisis, enredo es una oportunidad para vivir de forma más auténtica; que es Él quien sigue dando continuidad a mi historia; que es su pedagogía, a veces extraña, la que me convierte, desbloquea, ilusiona y me impulsa a seguir haciendo camino. Un camino que, al andarlo, me abre a nuevos horizontes. Un camino, mi camino… que quiero seguir aprendiendo…

pastoralsj

lunes, 29 de febrero de 2016

Hoy en Santa Marta: Papa: "La salvación de Dios proviene de las cosas pequeñas". También video y audio



Critica las "alianzas clericales o políticas"


Francisco anima a la "indignación" tras leer las Bienaventuranzas y Mateo 25


(RV).- La salvación de Dios no viene de las cosas grandes, del poder o del dinero, de las alianzas clericales o políticas, sino de las cosas pequeñas y sencillas. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
Las lecturas del día nos hablan de la indignación: se indigna un leproso, Naamán el Sirio, que pide al profeta Eliseo que lo cure, aunque no aprecia el modo sencillo con que esta curación debería producirse. Y se indignan los habitantes de Nazaret ante las palabras de Jesús, su conterráneo. Es la indignación frente al proyecto de salvación de Dios que no sigue nuestros esquemas. No es "como nosotros pensamos que es la salvación, aquella salvación que todos nosotros queremos". Jesús siente el "desprecio" de los "doctores de la Ley que buscaban la salvación en la casuística de la moral" y en tantos preceptos, pero el pueblo no tenía confianza en ellos:
"O los saduceos que buscaban la salvación en los acuerdos con los poderes del mundo, con el Imperio... unos con los acuerdos clericales, otros con los acuerdos políticos, buscaban la salvación así. Pero el pueblo era sagaz y no creía. Sí creía a Jesús, porque hablaba ‘con autoridad'. Pero, ¿por qué esta indignación? Porque en nuestra imaginación, la salvación debe venir de algo grande, de algo majestuoso; sólo nos salvan los poderosos, aquellos que tienen fuerza, que tienen dinero, que tienen poder: estos pueden salvarnos. ¡Y el plan de Dios es otro! Se indignan porque no pueden comprender que la salvación sólo viene de lo pequeño, de la simplicidad de las cosas de Dios".
"Cuando Jesús hace la propuesta del camino de salvación - prosiguió explicando el Papa Bergoglio - jamás habla de cosas grandes", sino "de cosas pequeñas". Son "las dos columnas del Evangelio" que se leen en Mateo, las Bienaventuranzas y, en el capítulo 25, el Juicio final, "Ven, ven conmigo porque hiciste esto":
"Cosas sencillas. Tú no has buscado la salvación o tu esperanza en el poder, en los acuerdos, en las tratativas... no... has hecho sencillamente esto. Y esto indigna a tantos. Como preparación a la Pascua, yo lo invito - también lo haré yo - a leer las Bienaventuranzas y a leer Mateo 25, y pensar y ver si algo de esto me indigna, me quita la paz. Porque la indignación es un lujo que sólo pueden permitirse los vanidosos, los orgullosos. Si al final de las Bienaventuranzas Jesús dice una palabra que parece... ‘Pero, ¿por qué dice esto?'. ‘Bienaventurado aquel que no se escandaliza de mí', que no tiene desdén de esto, que no siente indignación".
El Papa Francisco concluyó su homilía con estas palabras:
"Nos hará bien dedicar un poco de tiempo - hoy, mañana - y leer las Bienaventuranzas, leer Mateo 25, y estar atentos a lo que sucede en nuestro corazón: si hay algo de indignación y pedir la gracia al Señor de comprender que la única vía de la salvación es la ‘locura de la Cruz', es decir el aniquilamiento del Hijo de Dios, del hacerse pequeño. Representado, aquí, en el baño en el Jordán o en la pequeña aldea de Nazaret".
Escuchar audio de Radio vaticana, aquí

Papa en Santa Marta: “Dios nos salva en las cosas pequeñas y sencillas”


LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



LUNES III SEMANA DE CUARESMA
PRIMERA LECTURA
2 Reyes: 5, 1-15
Muchos leprosos había en Israel, pero ninguno fue curado, sino Naamán, el sirio.
En aquellos días, Naamán, general del ejército de Siria, gozaba de la estima y del favor de su rey, pues por su medio había dado el Señor la victoria a Siria. Pero este gran guerrero era leproso.
Sucedió que una banda de sirios, en una de sus correrías, trajo cautiva a una jovencita, que pasó luego al servicio de la mujer de Naamán. Ella le dijo a su señora: "Si mi señor fuera a ver al profeta que hay en Samaria, ciertamente él lo curaría de su lepra". Entonces fue Naamán a contarle al rey, su señor: "Esto y esto dice la muchacha israelita". El rey de Siria le respondió: "Anda, pues, que yo te daré una carta para el rey de Israel". Naamán se puso en camino, llevando de regalo diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos y una carta para el rey de Israel que decía: "Al recibir ésta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de la lepra".
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras exclamando: "¿Soy yo acaso Dios, capaz de dar vida o muerte, para que éste me pida que cure a un hombre de su lepra? Es evidente que lo que anda buscando es un pretexto para hacerme la guerra".
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de que el rey había rasgado sus vestiduras, le envió este recado: "¿Por qué rasgaste tus vestiduras? Envíamelo y sabrá que hay un profeta en Israel". Llegó, pues, Naamán con sus caballos y su carroza, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Éste le mandó decir con un mensajero: "Ve y báñate siete veces en el río Jordán, y tu carne quedará limpia". Naamán se alejó enojado, diciendo: "Yo había pensado que saldría en persona a mi encuentro y que, invocando el nombre del Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me curaría de la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, como el Abaná y el Farfar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos y quedar limpio?". Dio media vuelta y ya se marchaba, furioso, cuando sus criados se acercaron a él y le dijeron: "Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa muy difícil, ciertamente la habrías hecho; cuanto más, si sólo te dijo que te bañaras y quedarías sano".
Entonces Naamán bajó, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó, diciendo: "Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel". 
Palabra de Dios

SALMO
De los salmos 41 y 42
Estoy sediento del Dios que da la vida.
Como el venado busca el agua de los ríos,
 así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.
Del Dios que da la vida está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible ver de nuevo su templo? R/.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad;
que ellas se conviertan en mi guía
y hasta tu monte santo me conduzcan,
allí donde tú habitas. R/.
Al altar del Señor me acercaré,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor,
le daré gracias al compás de la cítara. R/.

EVANGELIO
San Lucas: 4, 24-30
Como Elías y Eliseo, Jesús no ha sido enviado sólo a los judíos.
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: "Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria".
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero Él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí. 
Palabra del Señor