martes, 3 de noviembre de 2015

IMÁGENES PARA PENSAR. El frigorífico y Mateo (6, 26-31)


(Pensamientos tecnologicos I)

La cosa más normal del mundo es vivir cerca de frigoríficos: esos lugares que nos permiten conservar para “mañana”, “para luego”, “para cuando yo diga (como dicen las madres)”.

Y como son comunes y normales no nos damos cuenta de cuánto nos han cambiado la visión de la vida. Antes cocinábamos para hoy, comprábamos para hoy, vivíamos el hoy. Ahora cocinamos para mañana, compramos para mañana y vivimos obsesionados con el mañana.

Yo vivo es: primera persona del singular del presente de indicativo,  aquí, ahora.

Carlos Muñoz
pastoralsj

lunes, 2 de noviembre de 2015

Juan Masiá sj: "Amanece la Indulgencia, tras el ocaso de las indulgencias"


El Papa habla de la indulgencia en términos de terapia reconstituyente


"Francisco no es 'más pastoral que teólogo', sino muy teólogo precisamente por ser muy pastoral"


(Juan Masiá sj).- En el catecismomemorizado en primaria, se preguntaba: "¿Qué creéis en la comunión de los santos?" Respuesta: "Que los unos fieles participamos de los bienes espirituales de los otros, como miembros de un mismo cuerpo". ¿Lo entenderían aquellos niños y niñas de siete años? Es dudoso.
Pero la buena maestra doña Pilar -de entrañable recuerdo- trajo prestados de la sexta clase unos frascos de cristal unidos por la base y nos hizo echar agua por turnos para verla subir al mismo nivel en cada probeta. Dos años después aprenderíamos en clase de ciencias los vasos comunicantes, pero ya los conocía de antemano el alumnado de primera comunión, entrenado por la catequista murcianica para rezar a los difuntos por los difuntos en la "comunicación de lo santo" (por intercesión de la Virgen de la Fuensanta).
Si hubiera sido hoy, seguro que doña Pilar lo explicaba con telefonía móvil. A lo mejor hablaría de la indulgencia como zumo de suplemento vitamínico o conexión por internet con la página web del Espíritu Santo.
Hace 48 años el Papa Pablo VI promulgó una reforma de la doctrina y práctica de las indulgencias; quería evitar, con siglos de retraso, los abusos y exageraciones que con tanta razón criticó en su día Lutero. Pero esta reforma era insuficiente. No se desprendía de las metáforas penales y mercantiles: pena, castigo, expiación, redención, satisfacción, precio, etc., de las que era víctima la teología, no solo por culpa de san Anselmo, sino hasta del mismísimo san Pablo.
El Papa Francisco, en la Bula de Proclamación del Jubileo de la Misericordia, redescubre "la Indulgencia" (con mayúscula y en singular), más allá de "las indulgencias" (con minúsculas y en plural). Redescubre la Indulgencia misericordiosa, reinterpretando las indulgencias de rebajas penales o mercantiles.
Lo hace suave y sutilmente (sin provocar a fanáticas legiones), centrándose en la Comunión de lo Santo, con un enfoque más terapéutico y comunicacional, que penal o mercantil. (Francisco no es "más pastoral que teólogo", sino muy teólogo precisamente por ser muy pastoral).
"La Iglesia vive, dice Francisco, en la comunión de los santos". La misericordia es fuente inagotable de agua reconstituyente, reconfortadora y rehabilitadora(metáforas medicinales) y se difunde por una red de comunicación que se extiende sin límites multiplicando sus conexiones (metáforas informáticas).
Francisco habla de la indulgencia en términos de terapia reconstituyente y rehabilitadora para las convalecencias y en términos de extensión universal de las redes de comunicación, de la misericordia; ve la indulgencia como rehabilitación espiritual y comunicación ilimitada-plenaria de la Misericordia.
Francisco opta por la metáfora medicinal y terapéutica, en vez de las imágenes penales o mercantiles de cancelación de años o días de castigo y rebaja en precios de saldo. En vez de hablar de las indulgencias como si fueran rebajas comerciales (en ventas de saldo) o rebajas penales (por el pago de una multa), sería mejor usar la comparación medicinal (rehabilitación, fortalecimiento o vitaminas reconstituyentes).
"No obstante el perdón, llevamos en nuestra vida las contradicciones que son consecuencia de nuestros pecados. En el Sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y, sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comnportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto. Ella se transforma en indulgencia [en singular, y en cursiva, en el original] del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado" (Misericordiae vultus, n. 22).
También vale la imagen de las redes de comunicación para hablar de la difusión de la misericordia. "La Iglesia, dice Francisco, vive la comunión de los santos... la Madre Iglesia es capaz con su oración de ir al encuentro de la debilidad de unos con la santidad de otros... Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente... " (id.)
Francisco nos invita a vivir el Jubileo con júbilo por la misericordia:"La Madre Iglesia es capaz con su oración y su vida de ir al encuentro de la debilidad de unos con la santidad de otros. Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente... "
Por cierto, en este último párrafo, los encargados de la traducción castellana han usado el término "dispensación", más judicial y comercial. Parecen mejores: la traducción portuguesa, "a indulgência misericordiosa em toda a sua extensão; la versión francesa, "l'étendue de son indulgence miséricordieuse"; y la versión italiana, "l'estensione della sua indulgenza misericordiosa"; concordando todas ellas con el texto latino: extensionem miserantis indulgentiae.
Con buena imaginación poética, la versión inglesa se atreve a formular: to bathe us in his merciful "indulgence" (bañarnos o nadar en la fuente de una indulgencia misericordiosa). Lástima que no haya seguido el traductor inglés el mismo criterio en la primera y principal frase del párrafo, porque ha usado la expresión "granting indulgences", cayendo así en el énfasis jurídico-mercantil del lenguaje sobre "conceder y otorgar indulgencias" o "ganar indulgencias", en plural. Se pierde así la fuerza singular de la Indulgencia en singular.
Traducen bien, en castellano: El Jubileo lleva también consigo la referencia a la indulgencia; en francés, Le jubilé amène la réflexion sur l'indulgence; en italiano, Il Giubileo porta con sé anche il riferimento all'indulgenza.
Así resalta la fuerza del texto latino, que dice: "Indulgentiam etiam importat Iubilaeum, quippe quae magnum habeat pondus in Anno Sancto Misericordiae. Deus miseretur nobis peccatoribus sine limitibus".
Es decir, indulgencia, en singular; con todo el peso curativo del símbolo de la misericordia y su extensión sin límites por las redes del Espíritu. Misericordia indulgente e indulgencia misericordiosa, inagotable, para todos y todas, en todo tiempo y lugar, y especialmente en los tiempos y lugares simbólicos del Año Santo.
Amanece, por tanto, la Indulgencia como Misericordia Plenaria, tras el ocaso de las indulgencias como rebajas de penal o supermercado.
(Y además, visto así el enfoque de la indulgencia, no hay razón para preocuparse por el envío de una carta pontificia a tal o cual grupo religioso invitándoles a rezar durante el Año Santo para agradecer la indulgencia, en vez de otorgarles determinado privilegio para "ganar indulgencias". Nadie tiene monopolio de la gracia en la iglesia).
RD

A propósito de las colusiones por Luis Roblero sj



Señor Director:

El problema de la seguridad y la paz social nos preocupa y nos importa a todos. Sin embargo, el prejuicio común sobre la delincuencia vincula de manera directa el delito a personas pobres y "antisociales", que habitualmente violentan lo más íntimo de la vida, como la familia y el hogar. Al menos es lo que se desprende de la discusión, de derecha, centro e izquierda, de la agenda corta antidelincuencia y del control preventivo de identidad.

Esta discusión, lamentablemente, mantiene oculto y mudo lo que existe al interior de los altos muros de las cárceles: un Chile cargado de exclusión, de falta de acceso a derechos sociales, educación, trabajo y oportunidades desde el momento de nacer, y que condena solo a un grupo social determinado. El muro es alto y lleno de rejas, para no ver lo que nos debería avergonzar a todos.

Dentro de esos muros están los que han infringido la ley, que nacieron pobres, vivieron pobres y sin duda morirán pobres. Las cárceles son necesarias para no ver lo que nos debería avergonzar, para castigar a los que no alcanzaron a entrar a lo que denominamos sociedad, para mantener sin conflictos un sistema político y económico que favorece a unos pocos, pero a costa del bien de todos. 
Para resguardar la conciencia de los que abusan del confesionario, de los que violentan los DD.HH. de los ciudadanos, privados o no privados de libertad, de los servidores públicos que se arrodillan frente al bien particular personal o de unos pocos, de los que nacieron en cuna de oro y delinquen para tener más y más... a todos ellos los mueven la codicia y el deseo insaciable de poder, que termina violentando y arrasando con la vida de todos, pero en particular con los que viven sobreviviendo.

Para esos abusadores no hay cárcel, porque de por medio hay redes, dinero e influencias, contactos, buenos abogados; no hay privación de libertad, porque no son un peligro para el tipo de sociedad que muchos desean mantener.

La cárcel es terrible y no la deseo para nadie. Tampoco justifico la delincuencia, pero si la cárcel existe, que se imponga por la necesidad de una justicia capaz de juzgar a todos y a todas por igual. Espero que la agenda corta antidelincuencia vaya al fondo del problema, y no se contente con un populismo penal que poco aporta al país, que seguirá perdonando a los que más roban, que seguirá escondiendo lo que no queremos ver, y seguirá privilegiando a los que abusando pueden seguir viviendo sin culpa y condena ante los demás.

P. Luis Roblero, sj
Capellán de cárceles

Carta a El Mercurio

IMÁGENES PARA PENSAR: Caer en la cultura de lo inmediato



Si se pierde nuestra capacidad de esperar.. ¿dónde caben los proyectos, esfuerzo y el sacrificio?

Antonio del valle
pastoralsj

domingo, 1 de noviembre de 2015

“Los tiempos de la politización”: una oportunidad histórica de construir el Chile que queremos por Francisco De Ferari


La sociedad chilena se encuentra en un proceso de debate: ¿qué país queremos?, ¿qué debemos cambiar y qué deseamos mantener?, ¿quiénes deben participar en la toma de decisiones? Las interrogantes son múltiples y se dan en distintos niveles. Abarcan tanto los temas a discutir como los criterios y formas de las discusiones. Hoy se ponen en cuestión asuntos que antes se daban por sentados, y lo que antes resultaba inviable hoy parece plausible. Aparecen nuevos actores que tensionan la configuración y el ejercicio del poder en la sociedad. Se trata de un proceso profundo, pues el debate apunta a una redefinición de los límites de lo posible y, por ende, de aquello que puede ser socialmente decidido.

Esta disputa sobre aquello que puede y debe ser socialmente decidido es a lo que el Informe del PNUD 2015 entiende por politización, es decir, hace una distinción entre “la política” como expresión institucional/tradicional de un determinado estatus de la definición de lo político y  “lo político” como todo aquello que en una sociedad se establece como susceptible de ser decidido colectivamente (PNUD, 2015). Todo esto, además, tiene directa relación con el hecho de que cada vez son menos los chilenos que justifican la interrupción de la democracia o manifiestan apoyo a los regímenes autoritarios. No obstante aquello, se percibe que hay una profunda insatisfacción con su funcionamiento en el país (PNUD, 2014; De La Fuente y Mlynarz, 2013)



La irrupción y politización de la ciudadanía da cuenta de que existe una amplia demanda por cambios profundos en diversos ámbitos de lo social, siendo espacios paradigmáticos la educación y la salud pero también temáticas más complejas y abstractas como la Constitución Política (Todos sobre el 70% de apoyo ciudadano)

Si bien hay anhelos profundos de transformación y las personas manifiestan un interés creciente por lo público y lo político, experimentan al mismo tiempo dificultades para traducir ese interés en acciones. Se percibe una tensión entre la alta valoración de las decisiones participativas (casi un 80% de las personas cree que se deben realizar cambios profundos en el corto plazo) y la disposición a involucrarse en ellas a través de prácticas concretas (un 40% estaría dispuesto a participar en instancias directas de tomas de decisión).  

Si bien desde el retorno a la democracia a la fecha han existido intentos desde el Estado de promover y garantizar la participación ciudadana en la gestión pública mediante una serie de leyes  y mecanismos de participación, estas no han logrado constituirse como elementos claves en la reconfiguración de la esfera pública ni han sido instancias que promuevan una participación activa y comprometida de los ciudadanos en dichos asuntos quedándose en estados informativos y consultivos sin dar saltos decididos a la planificación, cogestión y control social de los mismos ciudadanos(Mlynarz-Marín, 2013). Se perciben acciones más bien restringidas por la autoridad, en el marco de una democracia “sitiada” y de baja intensidad con carencia de creatividad institucional y marcada fuertemente por las desigualdades sociales que generan una asimetría importante en la distribución del poder (Delamaza, 2013).   



En este contexto social-político-cultural, los grados de involucramiento de las personas son heterogéneos y dispares. En el mismo Informe del PNUD se plantean 6 tipos de involucramiento: 1) Los comprometidos con los cambios de manera individual y colectiva (11%); 2) Los involucrados individualmente que, si bien les interesa el debate público, tienen una baja participación en instancias colectivas (14%); 3) Los ritualistas que se comprometen desde la política tradicional (19%); 4) Los colectivistas que consideran que la clave está en las organizaciones de base y no desde la política formal/institucional (15%); 5) Los observadores quienes tienen un elevado interés por temas públicos pero tienen un desinterés por la política formal (17%); 6)Finalmente, los retraídos quienes tienen un bajo nivel de involucramiento y un alto nivel de malestar pero desconfían de la posibilidad de cambios mayores y le temen de sobremanera al conflicto (24%)

El mismo Informe se hace la pregunta acerca de ¿cómo a través de estas diversas modalidades se logra un involucramiento con “lo político” que otorgue solidez y legitimidad a la deliberación social en el espacio público? Ellos plantearán que para que dichos procesos de politización sean una oportunidad más que un riesgo se precisa empeñar nuestras fuerzas en dos tareas: 1) En constituir una POLIS donde deliberar los asuntos que están en tensión/cuestión, es decir, un espacio público que sea inclusivo y logre incorporar a la mesa de diálogo y debate las distintas visiones y valoraciones; 2) Potenciar la subjetivación política de los individuos para que puedan involucrarse y participar de la deliberación en ese espacio. Urge reducir la distancia entre “la política” y la vida cotidiana de las personas para superar la desafección y desinterés instalados en la cultura de que “la política y lo político” no nos pertenecen. 


Las iglesias han sido a lo largo de la historia de Chile espacios relevantes de interacción, desarrollo y organización humana. Una parte importante de la iglesia católica fue agente activo en las transformaciones de la década de los 60-70´s así como también reconocida fue su labor en tiempos de la dictadura en defensa de los DDHH y, con menor visibilidad, desde los 90´s hasta hoy. Como hemos visto anteriormente, nuestro país vive tiempos notables de politización e involucramiento en temas de interés público por ello surge una serie de preguntas para animar el debate: ¿cuál es el rol que han ocupado las distintas comunidades eclesiales (parroquiales, centros juveniles, colegios, etc…) en estos procesos?, ¿qué grado de involucramiento social-político se ha favorecido?, ¿qué mecanismos se generan en dichos espacios para que sean las mismas comunidades con sus diferentes actores quienes tomen las decisiones que les competen a todas y todos?, ¿cuál es el nivel de vínculo que se genera entre dichas comunidades eclesiales y el resto de la sociedad en su conjunto?, ¿vemos la creciente politización como un riesgo que hay que detener o como una oportunidad que fortalecer?

De esta manera, los tiempos actuales de politización pueden ser un tiempo propicio -un kairós- para recuperar la capacidad de soñar y sentirse realmente constructores de la sociedad que queremos, de la utopía del Reino que tanto anhelamos, pues de nosotros –individual, colectiva e institucionalmente- depende ser parte activa o meros espectadores del nuevo Chile que deviene.

Francisco de Ferari
 Filósofo UAH, actualmente trabaja en el Consejo para la Transparencia 
Con olor a oveja.
En la ruta de Francisco desde los SS.CC.
SS.CC. CHILE

ENCUENTROS CON LA PALABRA por HERMANN RODRÍGUEZ SJ. “Alégrense, estén contentos, porque van a recibir un gran premio en el cielo”


Para celebrar la fiesta de todos los santos, la Iglesia nos propone la meditación de las Bienaventuranzas que nos ofrece el Señor a través del evangelio de san Mateo. Todo un programa de santidad que nos desborda, pero nos mantiene en movimiento hacia Dios. En un documento del Papa Juan Pablo II sobre la Iglesia en América, encontramos una definición de la santidad que me parece que nos puede iluminar hoy:
“En el camino de la santidad, Jesucristo es el punto de referencia y el modelo a imitar: Él es «el Santo de Dios y fue reconocido como tal (cf. Mc 2, 24). El mismo nos enseña que el corazón de la santidad es el amor, que conduce incluso a dar la vida por los otros (cf. Jn 15, 13). Por ello, imitar la santidad de Dios, tal y como se ha manifestado en Jesucristo, su Hijo, no es otra cosa que prolongar su amor en la historia, especialmente con respecto a los pobres, enfermos e indigentes (cf. Lc 10, 25ss)» (Ecclesia in America, No. 30)
El corazón de la santidad es el amor, que conduce a dar la vida por los demás, como el mismo Cristo dio su vida por nosotros. Esto significa, prolongar su amor en la historia, especialmente hacia los más desfavorecidos de nuestra sociedad. Esta es la santidad a la que nos llama hoy la Iglesia. No una santidad de encierro ni de un sacrificio estéril, sino capaz de engendrar vida a su alrededor. Los santos que reconocemos hoy están atravesados de heridas, pero no por el resultado de la autoflagelación, sino porque en el dinamismo que los lleva a salir de sí mismos, se van haciendo flecos por amor.
En este sentido, la frase del evangelio que encabeza esta reflexión, no es una excusa barata para resignarnos a los padecimientos de esta vida, con la esperanza de alcanzar un premio en la otra, como muchas veces se ha utilizado de una forma alienante. El gran premio del cielo comienza aquí en esta tierra. Tiene que comenzar, porque el reino les pertenece, porque recibirán consuelo, porque recibirán la tierra que Dios les ha prometido, porque quedarán saciados, porque alcanzarán misericordia, porque verán a Dios, porque serán llamados hijos de Dios... En una palabra, porque serán santos, como Dios mismo es santo.
La pregunta que nos debería asaltar en esta festividad, es si ya estamos comenzando a participar de esta experiencia de despojo y, por tanto, de santidad, con la que Dios quiere bautizar a todos sus hijos e hijas. Preguntarnos si estamos convencidos de lo que repetimos en la primera plegaria eucarística sobre la reconciliación: “Oh Dios que desde el principio del mundo haces cuanto nos conviene para que seamos santos como tu mismo eres santo...”. Dios está haciéndonos santos cada día y a cada instante. Por eso, terminamos pidiendo, con la plegaria citada: “Ayúdanos a preparar la venida de tu reino, hasta la hora en que nos presentemos ante ti, santos entre los santos del cielo...”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
Encuentros con la Palabra
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



TODOS LOS SANTOS SOLEMNIDAD
PRIMERA LECTURA
Apocalipsis : 7, 2-4. 9-14
Vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.Vamos a escuchar un texto, como primera lectura, de gran belleza que da forma a nuestra primera lectura de hoy. Es del Libro del Apocalipsis y San Juan profetiza sobre esa muchedumbre, que nadie puede contar, de toda raza y condición, que viven cerca del trono del Dios. Es una visión de la gloria que, sin duda, impresiona.
Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: "¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!". Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.
Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: "La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero".
Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: “Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios". Entonces uno de los ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?". Yo les respondí: "Señor mío, tú eres quien lo sabe". Entonces él me dijo: "Son los que han pasado por la gran tribulación y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero".
Palabra de Dios

SALMOEl Salmo 23 –como otros muchos—era utilizado por los judíos en la procesión que les introducía en el Templo de Jerusalén. Y para nosotros, hoy, es un canto de bendición del “grupo que busca al Señor”. Es una invitación a la santidad.
Del salmo 24 (23)
Ésta es la clase de hombres que te buscan, Señor.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues Él lo edificó sobre los mares,
él fue quien lo asentó sobre los ríos. R/.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá entrar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras
y que no jura en falso. R/.
Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
 Ésta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob. R/.

SEGUNDA LECTURA
San Juan: 3, 1-3
Veremos a Dios tal cual es.El apóstol San Juan, en su Primera Carta, que es nuestra segunda lectura de hoy, nos ofrece una enseñanza muy importante para nosotros. Nos dice como será la vida futura, cuando Dios se manifieste y podamos verle tal como es.

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a Él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando Él se manifieste, vamos a ser semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como Él.
Palabra de Dios

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28 R/. Aleluya, aleluya.Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

EVANGELIO
San Mateo: 5, 1-12
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.El Evangelio de San Mateo nos ofrece la proclamación de las Bienaventuranzas por Jesús de Nazaret en su Sermón del Monte. Las Bienaventuranzas son un programa para la vida presente, es la gran enseñaza del Maestro, es su programa de vida para nosotros. Escuchemos con mucha atención estos consejos sublimes de Cristo Jesús e intentemos, después de la Eucaristía, meditar en su enseñanza.

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
Palabra del Señor